Un fósforo encendió la interna del MPN

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A la interna regada de combustible entre Omar Gutiérrez y Rolando Figueroa le faltaba un fósforo. Lo encendió esta semana el vicegobernador y presidente de la Convención, con una convocatoria a los convencionales para discutir la política del MPN y una invitación a participar a los integrantes de la Junta de Gobierno que está bajo la dirección del gobernador.

El de Figueroa es un movimiento de cierta audacia, pero habrá que esperar hasta el próximo 16 a las 11, día y hora del llamado a los convencionales, para saber si se arrojó del trampolín a una pileta con agua o vacía. Eso siempre y cuando no se posponga la reunión.

Las diferencias en la fórmula gobernante que se gestó con el impulso del exgobernador Jorge Sapag, con pretensión de desarrollar un proyecto de recambio generacional, estaban con freno puesto desde hace tiempo. Ya desde el año pasado se especulaba con algún tipo de manifestación palpable de esta pulseada para este verano, en particular en febrero.

Cuando enero se apagaba, Figueroa anticipó, en una entrevista con este diario, su estrategia orientada a tomar la iniciativa política y provocar una consecuencia esperable: romper con el clima de las apariencias y simulaciones entre ambos.

El vicegobernador dijo que la Convención se iba a reunir en la primera quincena de febrero y que invitaría a Gutiérrez a sumarse al debate junto a los demás miembros de la Junta de Gobierno. Lo hizo con el conocimiento previo de que Gutiérrez ya había expresado que la lista Azul, a la que pertenecen ¿ambos?, no estaba apurada.

En la semana que transcurrió, Figueroa formalizó su promesa y, con el desafío ya en la calle, el gobernador tomó una pausa antes de responder y demostrar una estrategia en la que se intuye la presencia de una mano de Sapag, no ambas porque es posible que la otra esté moviéndose en la vereda opuesta.

El primo de Sapag, Rodolfo Laffitte, funcionario en la gestión de Gutiérrez y vicepresidente de la Junta de Gobierno, fue la voz oficial de ese órgano partidario para enviarle el primer mensaje al indisciplinado Figueroa. Anunció una contracumbre de la Junta que se hará antes de la cita de la Convención. Luego habló el gobernador, tras un acto oficial, confirmando que no se va a sentar a discutir con Figueroa.

El gobernador controla a buena parte de los intendentes de su partido, no tanto con la política como con la billetera, y eso explica un poco el éxito del llamado a la reunión de 24 jefes comunales que el viernes, desde Caviahue, salieron en respaldo a Gutiérrez con un documento y foto incluida.

A la mesa de discusión le faltaba una pata y apareció, también el viernes, el petrolero y senador Guillermo Pereyra que, como el papa, habla con todos, aunque en su caso hay una excepción: Jorge Sapag.

El dirigente sindical se reunió con Gutiérrez y dijo que también lo hizo con Figueroa para proponer un espacio de debate en marzo. Además le prometió al gobernador que el eje de intendentes y convencionales que le responden no concurrirá al llamado de Figueroa.

Una promesa de estas características de parte de Pereyra es equivalente a la mano invisible de Sapag, por lo que tanto Gutiérrez como Figueroa siguen atrapados en un juego cuyas reglas no escriben, excepto la difícil hipótesis de que alguno, o ambos, se anime a caminar sin andador.

La convocatoria a la Convención es un test de fuerzas. Figueroa planteó el desafío y Gutiérrez le armó una contracumbre. Por ahora ambos cuentan los porotos que tiene cada uno en la explosiva interna. Habrá que ver si el vicegobernador sigue adelante con su propuesta o desensilla antes.

Gobernador y vice mueven sus decisiones políticas con el resultado de las encuestas. Siempre con un interés oculto, uno dice que le va mejor que al otro, lo que puede ser cierto pero imposible de comprobar en tiempos tan alejados de una elección. A lo mejor tendrían que probar.

Rolando Figueroa planteó el desafío y Omar Gutiérrez le armó una contracumbre. Apareció Guillermo Pereyra que quiere terciar como el papa.

Ya desde el año pasado se especulaba con algún tipo de manifestación palpable de una pulseada de verano entre el gobernador y el vice.

Datos

Rolando Figueroa planteó el desafío y Omar Gutiérrez le armó una contracumbre. Apareció Guillermo Pereyra que quiere terciar como el papa.
Ya desde el año pasado se especulaba con algún tipo de manifestación palpable de una pulseada de verano entre el gobernador y el vice.

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