Un rey desnudo para recibir el 2014

Por Redacción

Marcelo Bátiz (*)

Ya transcurrieron cinco semanas desde la asunción del nuevo gabinete. El plazo no es suficiente para que Jorge Capitanich y Axel Kicillof puedan mostrar los primeros resultados de sus gestiones, pero sí para que pueda delinearse una tendencia y anticipar cómo será la política económica del 2014. Sin embargo, el tiempo pasó y nada indica que haya habido algo más que un cambio de personajes para que todo siga más o menos igual. Por el contrario, lo que se presentaba como un equipo con nuevos bríos para mejorar la performance de un gobierno después de un traspié electoral se va mostrando como los encargados de administrar el tramo final de un gobierno sin más ideas que la repetición de los anuncios que se vienen dando hace una década. Con la presión impositiva en los niveles más altos de la historia argentina, las dos primeras medidas económicas fueron aumentar el recargo a los gastos con tarjeta de crédito en el exterior y hacer lo propio con los impuestos internos para autos, motos, embarcaciones y aeronaves. En rigor, dos esfuerzos que buscan los efectos de una devaluación sin devaluar. Pero como el retraso cambiario es tan notorio, la medida quedó neutralizada de inmediato y no hubo más remedio que hacer lo que se negaba. Y en los hechos, se están aplicando minidevaluaciones periódicas que antes se denominaban en la jerga financiera “crawling peg”. El antecedente más recordado en la materia fue la “tablita” de Martínez de Hoz. Después de una serie de acuerdos de precios con los eufemismos del caso (“congelados”, “administrados”, “máximos”, “concertados” y sigue la lista), relativizados hasta por la propia presidenta (“ya está demostrado con el paso de la historia que obligar y acordar no sirve”, dijo el 25 de enero pasado), se insiste en un instrumento que hace sesenta años que viene demostrando su inutilidad. Con un aditamento: el acuerdo se firmó sin precios ni productos, tarea para la que se asignó un plazo de dos semanas, luego reducido a una. En cualquier caso, un tiempo suficiente para que los comercios adapten sus precios para hacerlos, como adelantaron, “cumplibles”. Si se supone que el costo laboral es uno de los componentes principales de los precios de los productos de la canasta básica, parece por lo menos extraño que tres días después de esa reunión el empresariado volviera a ser convocado a la Casa Rosada, esta vez junto a los sindicalistas afines al gobierno, y que en ese encuentro tripartito no se haya hablado de las inminentes negociaciones paritarias. ¿A los empresarios no les interesa saber qué aumento salarial van a pagar o acaso ya lo descontaron para hacer “cumplibles” los precios de sus productos? En cualquiera de los dos casos, ¿los gremialistas no tuvieron nada que decir en un encuentro irónicamente denominado “Mesa de diálogo”? El hecho novedoso lo aportó el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, quien anticipó su propósito de emitir “un poquito menos” en el 2014. Las declaraciones de Fábrega descolocaron a los cultores del relato kirchnerista, para quienes la emisión monetaria no es inflacionaria. Pero el margen de maniobra del sucesor de Mercedes Marcó del Pont es demasiado estrecho luego de la modificación de la Carta Orgánica que limita la autonomía del Central. Dicho de otro modo, se emitirá lo que quiera que se emita Kicillof. Por otra parte, si la emisión no se incrementa en los niveles habituales de los últimos años, queda herida de muerte la principal fuente de financiamiento del Estado nacional. Lo que lleva al gobierno a elegir una de dos opciones: o buscar financiamientos alternativos con el acceso vedado al mercado de capitales o ajustar el gasto, algo a lo que se viene negando desde un principio. Sin embargo esas opciones aparecen jaqueadas por la reciente ola de reclamos de las policías provinciales que difícilmente no sea imitada por la de otros empleados públicos de cualquiera de las tres jurisdicciones. En ese contexto, no fue casual la advertencia del correntino Ricardo Colombi acerca de una posible emisión de cuasimonedas, ni tampoco la convocatoria de Capitanich a una nueva refinanciación de deudas provinciales. Las vueltas de la vida: en mayo del 2010 Capitanich, como gobernador del Chaco, fue uno del los “refinanciados” por un plazo de veinte años. El panorama se presenta más que complicado para el 2014. Con el agravante del frente externo en el que, como señalara el economista Ramiro Castiñeira, “la soja tiene más ganas de bajar que de subir y Brasil tiene más ganas de ajustar que de crecer”. Para hacer frente a esta situación con tantos flancos preocupantes, hace falta un equipo de gobierno capacitado y decidido a tomar las medidas que sean necesarias. Cuando el 18 de noviembre se anunció el relevo de Abal Medina y Lorenzino por Capitanich y Kicillof, muchos creyeron que se avanzaba en ese sentido. Pero las cinco semanas transcurridas hacen temer que el año comenzará y el rey no podrá ocultar que está desnudo. (*) Analista económico DyN