Un sábado ocupado por los ritmos afrolatinos
El percusionista Ignacio Gentile llevará el ritmo a tres formaciones. La quinta edición de la Afrofiesta se realizará en el Teatro del Viento. Sonarán los grupos Lukumí, Rumba Brava y Salsoneando.
Un apasionado por el ritmo. Y no se trata de una síntesis exagerada. Es que Nacho Gentile es un percusionista joven que no para de generar proyectos propios y acompañar ajenos. En Neuquén, formó la agrupación Lukumí (con Florencia Moreno, Claudio Acuña, Amadeo Bonaiutto y Raúl Becerra), aunque también integra Rumba Brava (grupo de tambores de Gustavo Quaglia) y Salsoneando (Bárbara Fernández, Néstor Mazzoni y Raúl Becerra). Con las tres sonará el sábado, a las 23:30, en la quinta edición de la Afrofiesta, que ocupará por completo al Teatro del Viento (Juan B. Justo 648). Las entradas anticipadas, de 30 pesos, pueden obtenerse en Yrigoyen 90. “Intentamos generar un concepto en el que desde el principio hasta el final suenen los géneros que hacen a lo afrolatino”, adelanta el músico a “Río Negro”. También detalla que se trata de ritmos como el festejo, el lando; la rumba, el son, la salsa o la guajira; y que sonarán, además, la cumbia, la chacarera, el candombe, murga y chandé. “Invitamos a grupos que estén haciendo música con tambores -anticipa-. “La gente va a bailar y cada fiesta supera nuestras expectativas”, dice, satisfecho. -Sabemos que estás grabando un disco… -Sí. Sumé algunas canciones propias, en un repertorio más trovadoresco, y otras en las que me acompañan varios amigos. Se va grabando por partes, pero lo que quiero escuchar, está plasmado. -¿Porqué iniciaste este amplio camino en la percusión? -Supongo que tiene que ver con la experiencia que he venido construyendo a lo largo de estos últimos años. Comencé como baterista, aunque siempre me motivó el ritmo, y una vez que me metí en el mundo de la percusión, empecé a identificar un poco más. Tiene que ver con los lugares a los que fui a construir ese camino, como Cuba, Brasil o Uruguay; con la gente que fui conociendo y con la forma de vincularme con otros ritmos. Creo que lo que me define y desde donde parto es la gran impronta de la cultura percusiva cubana: encontré mayor complejidad y mayor afinidad con lo que es la construcción de mi identidad musical. -¿Una búsqueda continua? -Es que eso me disparó hacia varias aristas, como componer, que grupo Lukumí contiene y es mi lugar de investigación y compositiva. Pude encontrar un punto de partida en esos lugares, más “de raíz”, porque el peso social de la percusión es fuerte en esos lugares. Soy de herencia roquera y eso, de alguna manera, en los temas se refleja. No soy cubano, brasileño o uruguayo, así que no dejo de buscar una identidad musical propia. Hay un proceso de imitación que es válido para buscar el camino, pero luego hay que trascenderlo y hacer el propio. El estudio continuo ayuda a aclarar ideas y generar otras.
El músico incorporó las culturas rítmicas de Cuba, Uruguay y Brasil.
PAULA GINGINS pgingins@rionegro.com.ar
Un apasionado por el ritmo. Y no se trata de una síntesis exagerada. Es que Nacho Gentile es un percusionista joven que no para de generar proyectos propios y acompañar ajenos. En Neuquén, formó la agrupación Lukumí (con Florencia Moreno, Claudio Acuña, Amadeo Bonaiutto y Raúl Becerra), aunque también integra Rumba Brava (grupo de tambores de Gustavo Quaglia) y Salsoneando (Bárbara Fernández, Néstor Mazzoni y Raúl Becerra). Con las tres sonará el sábado, a las 23:30, en la quinta edición de la Afrofiesta, que ocupará por completo al Teatro del Viento (Juan B. Justo 648). Las entradas anticipadas, de 30 pesos, pueden obtenerse en Yrigoyen 90. “Intentamos generar un concepto en el que desde el principio hasta el final suenen los géneros que hacen a lo afrolatino”, adelanta el músico a “Río Negro”. También detalla que se trata de ritmos como el festejo, el lando; la rumba, el son, la salsa o la guajira; y que sonarán, además, la cumbia, la chacarera, el candombe, murga y chandé. “Invitamos a grupos que estén haciendo música con tambores -anticipa-. “La gente va a bailar y cada fiesta supera nuestras expectativas”, dice, satisfecho. -Sabemos que estás grabando un disco... -Sí. Sumé algunas canciones propias, en un repertorio más trovadoresco, y otras en las que me acompañan varios amigos. Se va grabando por partes, pero lo que quiero escuchar, está plasmado. -¿Porqué iniciaste este amplio camino en la percusión? -Supongo que tiene que ver con la experiencia que he venido construyendo a lo largo de estos últimos años. Comencé como baterista, aunque siempre me motivó el ritmo, y una vez que me metí en el mundo de la percusión, empecé a identificar un poco más. Tiene que ver con los lugares a los que fui a construir ese camino, como Cuba, Brasil o Uruguay; con la gente que fui conociendo y con la forma de vincularme con otros ritmos. Creo que lo que me define y desde donde parto es la gran impronta de la cultura percusiva cubana: encontré mayor complejidad y mayor afinidad con lo que es la construcción de mi identidad musical. -¿Una búsqueda continua? -Es que eso me disparó hacia varias aristas, como componer, que grupo Lukumí contiene y es mi lugar de investigación y compositiva. Pude encontrar un punto de partida en esos lugares, más “de raíz”, porque el peso social de la percusión es fuerte en esos lugares. Soy de herencia roquera y eso, de alguna manera, en los temas se refleja. No soy cubano, brasileño o uruguayo, así que no dejo de buscar una identidad musical propia. Hay un proceso de imitación que es válido para buscar el camino, pero luego hay que trascenderlo y hacer el propio. El estudio continuo ayuda a aclarar ideas y generar otras.
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