Un taller de costura con mucho por hacer

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CIPOLLETTI (AC).- “No todo esta perdido”, fue lo primero que se le cruzó por la cabeza a Viviana Torti cuando se dio cuenta que había sido alcanzada, como tantos otros argentinos, por la crisis inflacionaria que afectó al país en 2001. Ella, madre de dos hijas y lejos del resto de su familia, decidió poner “manos a la obra” y utilizó el último as que le quedaba bajo la manga. “Como toda tana opté por aprovechar los saberes y las habilidades de nuestra cultura” y si de cocer y bordar se trataba, Viviana con la colaboración de una amiga inició el emprendimiento. Hoy, aquel sueño de hace casi diez años, se llama “Kairos” y tiene su local comercial junto al taller en la calle Alem 430 de esta ciudad. Allí los ocho integrantes de la cooperativa de trabajo se reparten funciones, intercambian roles, generan, discuten. Con estas palabras Viviana describe el cooperativismo. Fabrican ropa de trabajo, para colegios, indumentaria institucional, bordan, diseñan y disfrutan mucho de lo hacen. Ha transcurrido algún tiempo desde que Viviana junto a su amiga confeccionaba ropa interior en su casa. “Empezamos en casa, cuando el living se nos hizo chico nos fuimos al garaje y después a un local que estaba en una esquina y ahora ya ampliamos el emprendimiento y tenemos nuestro propio taller”, relata. “La cosa fue creciendo de a poco, el Ministerio de Desarrollo Social y el de Trabajo de Nación, nos aprobaron un proyecto que se llamó Servicio de Apoyo a la Producción, y con eso y algunos créditos otorgados desde el municipio fuimos armando todo”. Kairos trabaja con un equipo de ocho personas, diseñadores, bordadores y costureros. En el taller se respira el cooperativismo y entre ruidos de máquinas y tijeras se intercambian ideas y propuestas. Desde la Unidad de Desarrollo Económico (UDE) local los integrantes han socializado sus conocimientos y experiencia como grupo de trabajo. “Organizamos varios talleres y muchos de nuestros alumnos comparten hoy con nosotros la mesa de trabajo”, contó un integrante.

Miguel Gambera

Una empresa que empezó, como muchas, por la crisis argentina de 2001 y hoy es un ejemplo.


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Un taller de costura con mucho por hacer