Una casa impecable en Devoto es el domicilio de Dalisa 21-09-03

La empresa Dalisa SA registra domicilio legal en Habana 4422 de Capital Federal. Esa dirección pertenece -curiosamente- al chalet de Carlos Ferrrari, por entonces el mayor concesionario del juego en Río Negro que administra el organismo que conduce el propio Irigoyen.

Como una zona «paqueta» y apartada de Villa Devoto se puede describir al lugar donde se encuentra el domicilio de Ferrari en la Capital Federal. Se trata de un chalet de dos pisos ubicado en la calle Habana que por tener numeraciones distintas (4416 y 4422) y dos alas, a primera vista se parece a un duplex; pero tiene una sola puerta de acceso y un solo timbre, por lo que se trata de una única unidad.

Una zona parquizada con un césped cortado de modo impecable separa la reja de la vivienda propiamente dicha, y desde el garage de entrada también se puede divisar un jardín al fondo.

La casa de dos pisos luce impecable en su aspecto externo Es una construcción moderna y de una apariencia similar a las que suelen verse en los countries del Gran Buenos Aires. No se puede decir que sea lujosa o fastuosa, pero sí de un importante valor que puede orillar los 300.000 dólares.

El material es ladrillo a la vista, con un barniz y detalles verdes verticales que van desde la planta baja hacia el primer piso.

En el garage se encuentra estacionada una camioneta cuatro por cuatro, Honda, modelo CRV de color azul oscuro metalizado.

La casa en cuestión se encuentra a tres cuadras de las vías del Ferrocarril General San Martín y a dos de la General Paz, a más de una decena de cuadras del centro de Devoto.

A las cuatro de la tarde, cuando este cronista hace una circunstancial recorrida no se divisa a persona alguna en la calle, no hay negocios, ni bares, ni restaurantes en la cuadra. Es una zona exclusivamente residencial.

A diferencia del otro lado de la vía (donde las casas son desparejas y hay una vivienda abandonada al lado de lujosos chalet), en el lugar donde reside Ferrari si bien hay casas fastuosas, las demás (en su gran mayoría) sin llegar a ese nivel son de un importante valor Al primer toque de timbre, una mujer respondió afirmativamente a la consulta de este diario acerca de si Carlos Ferrari vive en la casa en cuestión «Sí, pero no se encuentra ahora», señaló la señora de unos 40 años, rubia, alta, que sin decir nada sobre su parentezco con Ferrari agregó que también vive allí. Después pidió si se le podía dejar algún teléfono para que el señor Ferrari se comunique. «Así si llama en un rato se lo doy», agregó. (ABA)


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