Una corrupción que destruye las estructuras del Estado



Día a día nuestra capacidad de sorpresa se ve superada por nuevas denuncias y comprobaciones de una corrupción sin límites, que funcionarios del gobierno anterior del más alto nivel con una insaciable y enfermiza voracidad saquearon al estado nacional. Pero aquí no se terminan nuestras sorpresas porque ahora desde el último año se suman una legión de empresarios, jueces, fiscales, falsos influyentes operadores y aún no sabemos si también de funcionarios de la actual administración, que están destruyendo las pocas estructuras subsistentes de un estado que se derrumba por una endémica corrupción enquistada en todos los estamentos de nuestra sociedad.

Pero no nos detengamos solamente aquí en la parte visible de la corrupción, porque ellos solo lo pudieron hacer a través de una organización mafiosa que permitió y permite este saqueo.
Quienes pudieron llevar a cabo estas fechorías necesariamente contaron con la complicidad de inmorales y corruptos funcionarios que mediante la extorsión o complicidad compartieron con empresarios y contratistas del estado los beneficiados de la obra pública, políticos que sabían y saben de esta corrupción y que interesadamente callaron y callan, ocultaron y ocultan y la otra pata que sostuvo y sostiene toda esta estructura criminal; jueces y fiscales que hicieron dormir el sueño de los justos a todas la denuncias que recibieron y que archivaron por varios años y ahora pareciera que descubrieron que no vivíamos en el país de las maravillas, que hay que investigar, pero no mucho porque este manto de corrupción también posiblemente puede alcanzarlos a algunos de ellos.
En definitiva estuvimos y estamos en ciertos aspectos gobernados y controlados por una asociación ilícita.

El dinero robado no aparece, pero el grifo por el cual se lo perdió y pierde continúa abierto, simplemente cambia de forma, lugar, direccionamiento o funcionamiento pero insisto continua abierto y nos sigue desangrando. Vivimos una realidad insoslayable, agobiante y paradójica, si hiciéramos una comparación metafórica podríamos decir que salimos de la mafia de Al Capone y estamos con la mafia de Luky Luciano, en definitiva ¿que cambio? Nada, seguimos gobernados, dominados y sometidos en algunos aspectos por la mafia.
Pero cuidado nuestra decadencia no termina aquí, el derrumbe es colosal, la inflación que para el Presidente no era problema hoy nos golpea y agobia a todos pero con más intensidad a quienes menos tienen. El Presidente nos prometio pobreza cero pero hoy esta nos castiga con toda su fuerza, el presidente veía brotes verdades pero no advirtió que estos brotes eran de plantas espinosas y antropófagas, el endeudamiento interno y externo alcanza niveles de suma gravedad que nos pone nuevamente ante un eventual default.

La inseguridad continua su crecimiento incontrolado, la educación atraviesa una situación de desmoronamiento como nunca se sospecho, la indigencia y los desocupados alcanzan niveles de crisis, las empresas Pymes y no Pymes quiebran día a día sin control ni contención, las economías regionales atraviesan situaciones terminales, empresas que pagan tasas de interés astronómicas.
Los únicos beneficiarios de esta devastación: los Bancos, los capitales externos golondrinas que vinieron solo a la especulación financiera y las empresas privatizadas, resumiendo votamos el cambio y solo recibimos mentiras, ineptitud, torpeza, soberbia y despojo económico y social que acrecentó nuestra frustración y escepticismo .
Cada uno de nosotros los ciudadanos somos las víctimas y damnificados, desde nuestra posición, lugar, conocimiento y capacidad debemos transformarnos en activos demandantes del fin de la impunidad, debemos limpiar a la justicia y aquellos jueces y fiscales que son probos que comiencen a trabajar sin demoras ni pausas para que los aires de la justicia, de verdad y de honestidad avienten estas nubes de tormenta.
Debemos proteger, colaborar y ayudar a políticos honestos y valientes que en su momento denunciaron estos hechos a igual que a periodistas que enaltecen su profesión y que debieron soportar y soportan amenazas, persecución y escarnio, descartemos y denunciemos a los diferentes y conocidos medios escritos, radiales y televisivos que interesadamente estuvieron y están siempre a disposición de los gobiernos de turno.
El país esta en las tinieblas, a la deriva, no encuentra el camino, no sabe con quienes encontrarlo y transitarlo, ¿Cómo salimos de este laberinto mafioso, corrupto, mentiroso, y carente del menor sentimiento de culpa o arrepentimiento? ¿Como salvamos la república? ¿Como recuperamos nuestra dignidad?
Pues bien debemos buscar el camino correcto con ciudadanos honestos, idóneos y no contaminados, que los tenemos, los conocemos, los probamos pero los ninguneamos e ignoramos, la solución está en nosotros, con ellos y mediante un Contrato Social consolidaremos un país con un estado prospero de bienestar digno de ser habitado y vivido.

  • Por Diego Lo Tártaro. Presidente del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales (Iader)

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