Una Petrona cool



El decorado podría ser una vidriera de Palermo Soho. El delantal hace juego. La música es un ingrediente más. Con esa receta, Narda Lepes hizo cool la cocina de todos los días. Dueña de un estilo que parece despreocupado (y que puede irritar a algunos), Narda logró en poco tiempo ubicarse entre las más conocidas del rubro. Entró a la tele en el 2000 y rápidamente se convirtió en una de las nuevas estrellas del firmamento culinario argentino. Narda da consejos simples y hace que la cocina parezca un juego sencillo; que picar cebollas y guardarlas en la heladera para la próxima parezca un buen plan; que preparar una cajita con dulces caseros y galletas para regalar en Navidad sea “el programa” para diciembre; que cocinar con los más chicos sea una manera de “crear recuerdos” para ellos (sic). Pero además, tiene una carrera para la envidia. Desde los 18 años, cuando fue a un curso de cocina con Francis Mallman, a hoy hizo mucho más que un buen menú: viajó a Francia a especializarse, condujo programas en el Gourmet (y fue su imagen más fuerte hasta que se fue); “inspirada” en Jamie Oliver, cocinó para amigos ante las cámaras; escribió un libro, “Comer y pasarla bien”, que no sólo fue un éxito de ventas sino que además ganó el premio Gorumand World Cookbook Award; viajó por varios países, exóticos y no tanto para mostrar la cocina de cada lugar; tiene una empresa de catering que ha alimentado a los Red Hot Chili Peppers, Oasis, R.E.M., Robbie Williams, Blur, Jamiroquai y Aerosmith, entre otros. Tuvo tres restaurantes. Y ahora, en una idea que parece inspirada también en el concepto de la película “Julie & Julia”, Narda revisita a Petrona en la señal Utilísima y mañana estrena otro en Fox Life. (Ver Tips 2) Las recetas de Narda vienen con música de fondo. Aquí es tan importante la harina 0000 como Feist sonando detrás de las cacerolas. Y quizás pueda parecer una postura un tanto snob (su libro tiene la lista de la “música que escuchamos mientras lo escribíamos”), pero lo cierto es que Narda respiró música desde chica. Hija única de Juan Lepes y Carmen Miranda, creció entre conciertos de rock. Su padre era escenógrafo de recitales, así que ella lo acompañaba a montar el show de Charly García, por ejemplo. Y su padre fue también el dueño de la disco Paladium, que en los 80 fue una marca registrada. Además, hay que reconocerle varias cosas: hasta ella, nadie nos había dicho que en vez de salmón se podía usar merluza y que se podía reemplazar el cordero por una bandeja de carne cortada para milanesa. Que en la heladera (esa heladera muchas veces desprovista de cualquier casa) hay ingredientes que nos sirven. A diferencia de la receta estructurada y al pie de la letra, Narda enseñó que en la cocina puede haber libertinaje. Todo, mientras –canchera ella– carameliza cebollas coloradas y suena Beck.

narda lepes


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