Una “pulsión animal” que resulta “celebrada”

“La justicia por mano propia no es justicia”, advierte.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (ABA).- El sociólogo y docente de la UBA Alejandro Katz afirmó que la violencia de la delincuencia, la falta de reparación a las víctimas y la impunidad del poder confluyen en un preocupante clima social, reflejado en los últimos tiempos por una ola de brutales ataques de ciudadanos contra presuntos delincuentes. “Mucha gente, en lugar de justificar su defensa, tiene la fantasía de encontrar a un pibe robando para descargar sus ganas de golpear, es muy peligroso”, alertó el ensayista. –¿Cómo interpreta la proliferación de episodios en los cuales la gente hizo “justicia por mano propia”? –Primero haría una precisión semántica: aquí no hay justicia por mano propia, la justicia es otra cosa; debemos dejar de pensar en la violencia colectiva sobre una persona indefensa como un acto de justicia. No digo que sea inocente, sino indefensa en el momento que es golpeada (como ocurrió en Rosario, en Palermo, en Roca y en otros puntos del país); o sea, la violencia que sufre no tiene relación con el episodio que cometió antes. –Hay personas que expresan su deseo de acompañar a quienes ejercen la venganza. –Por alguna razón que no podría precisar existe una pulsión animal muy extendida en mucha gente; lo que angustia es que esa pulsión se convierta en acto celebrado y acompañado, se trata de una represalia con violencia particular cuando el encargado de aplicarla (la represalia) es el Estado. Muchos andan con la fantasía de poder encontrar a un pobre pibe que se roba una cartera para descargar sus ganas de golpear; se ha invertido la situación, que no está en el orden de “me defiendo” o en una situación de emoción violenta en la que no puedo refrenar la violencia que me provoca haberme visto sometido a un hecho de tal naturaleza, (como dicen los abogados); hay quienes desean ser testigos –no víctimas– de un hecho delictivo menor para poder ejercer su deseo de lastimar sin pudor. –¿A qué responden estas reacciones? –Como toda conducta colectiva es multicausada: hay responsabilidades públicas, sociales, privadas, y también un gran nivel de inseguridad en el espacio público como falta de respuestas ante esa inseguridad; pero además está empezando a funcionar una especie de violencia simbólica para “legitimar” la violencia física. Tengo la impresión de que hay todo un sistema de abusos que propicia que se cometan más abusos, y un sistema de impunidades que profundiza la sensación de impunidad: los sistemas de abusos van desde los “mensajeros del dinero del poder” a niveles de corrupción y deterioro de lo público, son formas de la violencia estatal como lo es la inflación, la indiferencia presidencial sobre los problemas ciudadanos… Hay mucho esfuerzo en la sociedad y en la cultura para que las personas no actuemos violentamente o pensemos que nuestros actos carecen de consecuencias. –¿Qué ocurre en la Argentina con esos valores? –La violencia se torna en algo que nos persigue: la del delincuente, la del Estado, la del conductor en la calle, la del colectivero y la de una economía que deteriora los esfuerzos honestos para ganarse la vida; la violencia debe ser arrojada lo más afuera posible de nuestras conductas, es algo que se ha venido olvidando porque hay muchos olvidos que nos rodean. Está la violencia impune y la falta de reparación a las víctimas de la violencia (sin control o persecución a aquellos que la causan). Estamos viendo la extensión de estas dos conductas sin límite, en una ciudadanía presuntamente educada.

El detonante: David Moreira, de 18 años, fue linchado ha-ce diez días en Rosario tras un robo.

En Roca, este domingo, los vecinos golpearon brutalmente a un joven que intentó robar.

Escalada de violencia y “Justicia por mano propia”


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