Una tortura para las mascotas

Redacción

Por Redacción

ROCA .- Las fiestas de fin de año están cada vez más cerca y según los preparativos, esta vez habrá mucho más ruido de cohetes y petardos por el fin de milenio. Sin embargo, Navidad y Año Nuevo encuentran a un sector que no tiene nada para festejar y -paradójicamente- se perjudica por la alegría de los demás: las mascotas hogareñas.

Perros, gatos, pájaros y otros animalitos viven en los últimos días de cada año momentos traumáticos a causa de los estruendos ocasionados por la pirotecnia que arrojan sus propios dueños, que sin conocer las consecuencias que pueden originarles, no toman los recaudos necesarios a la hora de dar rienda suelta a las celebraciones.

Este año contará con el incentivo del incremento en la venta de pirotecnia por la llegada del 2000, algo que seguramente repercutirá en los padecimientos de los animalitos. Muchos perros y gatos manifiestan temor ante las explosiones, ruidos y fogonazos que generan cohetes y petardos. Esto se debe a que su capacidad auditiva se diferencia con la de los humanos por su gran aptitud para captar sonidos a altas frecuencias.

Mientras que un humano puede captar sonidos de hasta 20.000 ciclos por segundo, un perro puede percibir la sonoridad a 60.000 ciclos por segundo. Esta característica es la que le permite escuchar los ruidos de animales pequeños, como murciélagos y ratas, que son imperceptibles para el hombre.

Con respecto a la recepción a distancia, la diferencia también es notoria. Los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia entre cuatro y cinco veces mayor que un ser humano.

Quienes deben atender un número elevado de consultas son las veterinarias, que reciben de los dueños los temores por las actitudes de sus animales antes y después de cada festejo.

«Después de las fiestas se recibe un promedio de cinco llamados por día. Los dueños muchas veces no son concientes de los daños que puede ocasionarle a la mascota la exposición a ruidos que no son comunes a la casa», informaron desde la veterinaria Carrillo, de Roca.

Es común que ante la explosiones, las mascotas manifiesten distintos comportamientos. Salivan, bajan las orejas y la cabeza, se acuestan, caminan agachados con la cola entre las patas, ladran llamando a sus amos, rascan las puertas para entrar en la casa buscando a alguna persona, jadean o tiemblan.

Algunos perros y gatos entran en pánico, escondiéndose a veces en lugares insólitos como puede ser una bañera o un placard, cambiando de escondite ante una nueva explosión.

Ante esto, desde la veterinaria Pehuén recomendaron «respetar los lugares que la mascota elige, porque es el espacio en el que se sienten más seguros y protegidos».

Un dato importante a la hora de establecer el tratamiento de prevención o atención de las mascotas es saber que cada animal se comporta de una manera diferente ante el sonido de cohetes y petardos.

«Hay distintas razas, tamaños y reacciones. No se le puede dar la misma pastilla sedante a un pekinés que a un ovejero alemán, porque el estrés que sufre cada uno es diferente», sostuvo un veterinario de Pehuén.

Sabiendo esto, es indispensable el tratamiento individual ante cada caso, para establecer las medidas preventivas de acuerdo a las características del animal. La mejor alternativa es consultar a un profesional antes de administrarle a la mascota un calmante casero.

De esta manera se estará asegurando la integridad de los animales y la tranquilidad de grandes y chicos, que verán a sus mascotas tan felices como ellos con la llegada del nuevo milenio.

Recomendaciones para no tener problemas

El Pet Food Institute, que agrupa a los fabricantes de alimentos balanceado de los Estados Unidos, estableció una serie de recomendaciones para que los animalitos puedan enfrentar de la mejor manera los ruidos de la pirotecnia:

· Si se cuenta con un sótano, ese será el mejor refugio para la mascota ya que allí, los sonidos de la pirotecnia llegarán más atenuados.

· En caso de no contar con sótano, es conveniente ubicarlo en un lugar interior de la casa que sea seguro para que la mascota no se escape, ni sufra lesiones.

· Si debe sacar a su mascota a la calle, lo conveniente es hacerlo con una correa. De lo contrario corre el riesgo de perderlo, ya que ante el estampido de un petardo puede asustarse y escapar.

· Si la mascota queda encerrada en la casa, es importante que un miembro de la familia la calme y controle (en períodos que no superen la hora) que se encuentre bien.

· Uno de los métodos más eficaces para calmar la angustia del perro es el afecto que le pueda brindar su dueño.

· Varios días antes de las fiestas es bueno probar la colocación de tapones de algodón o protectores auditivos como los que se utilizan en las prácticas de tiro. Es importante verificar previamente si el animal está predispuesto a la colocación de estos elementos. De no adaptarse harán lo imposible hasta quitárselos.

· En el caso de que la mascota requiera un tranquilizante, es importante saber que los ansiolíticos sólo deben ser recetados por médicos veterinarios, buscándose la dosis más eficaz desde los días anteriores a las fiestas.

Siempre hay que tener en cuenta que no todas las mascotas son iguales y por lo tanto su comportamiento es diferente ante la misma situación.

Ante esto, la mejor manera de pasar un fin de año sin sobresaltos es dedicar sólo unos minutos a la mascota y consultar al veterinario para informarse sobre los métodos de prevención y atención más eficaces para cada caso.


ROCA .- Las fiestas de fin de año están cada vez más cerca y según los preparativos, esta vez habrá mucho más ruido de cohetes y petardos por el fin de milenio. Sin embargo, Navidad y Año Nuevo encuentran a un sector que no tiene nada para festejar y -paradójicamente- se perjudica por la alegría de los demás: las mascotas hogareñas.

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