Una ventana sonora al mundo árabe
El grupo neuquino Kalahary editó su primer álbum "Gran sed".
NEUQUÉN (AN).- Desde el principio, en Kalahary conviven dos nacionalidades diferentes: los argentinos que en la Patagonia tocan darkuba o duff vestidos con túnicas y los árabes intérpretes de la música tradicional. En «Gran sed», el primer álbum del grupo, grabado en Neuquén, Devra en voz, Fabián Gallina en percusión y Fabio Santarelli en teclados parecen disolver las distancias culturales al unir sus diferentes facetas.
El disco incluye once canciones donde prima «lo afectivo». Es un esfuerzo ambicioso, pero sin embargo hace al trío sentirse muy a gusto en el camino que eligieron: el de la investigación e interpretación de la música árabe. Empieza con un bello saludo de bienvenida («Marhaba») y concluye con un rítmico solo de percusión («Safir») tocado por el ex integrante de Pachamama, Fabián Gallina.
Con el álbum el trío alcanza su punto de ebullición, alternando clásicos del folclore árabe («Nassam alaynah al hawa», «Misirlou», «Batwaness beek»), una hermosa interpretación de «Lysh natarak» («¿Por qué peleamos?») de Natacha Atlas, otra titulada «Lamma badda» (interpretada en español por el grupo madrileño Radio Tarifa) y grandes temas de muy buena sonoridad con Devra en voz.
Los mismos Kalahary celebran el trabajo final, cuando en una charla con este diario dijeron: «Estamos muy contentos. Participamos mucho en todo el proceso de grabación y trabajamos muy cómodos con Ramiro Ageitos. Pudimos encontrar el sonido que buscabamos, que teníamos en la cabeza, sin ánimo de imitar a nadie».
Ellos eligieron esta forma de llegar a la gente, menos pensada, con otro idioma. Temas del cancionero árabe, algunos más antiguos, otros más tradicionales y hasta contemporáneos; pero todos alejados del pop árabe «más lavado» (como el de Shakira o Mario Kirlis). Quizá no sea la música más familiar, pero a juzgar por las imágenes disponibles en Youtube y el nuevo material, Kalahary se posiciona como la gran sorpresa del último año.
Porque de alguna manera, dentro de este caos moderno, Kalahary se las arregla para tener su propia sonoridad, grabar un disco (el primero de tres) y hacer presentaciones en vivo, muchas veces acompañados por bailarinas invitadas. Incluso su estética está tan perfectamente montada que todo lo que los rodea parece reflejarlo. Desde los instrumentos (darkuba, bendir, riqq, duff, djembe, sagat, cajón, entre otros) hasta la ropa que llevan: visten túnicas típicas de los países árabes.
Kalahary se formó hace dos años con el impulso de Fabián que ya venía investigando sobre la música árabe desde mucho antes. Sus inquietudes se complementaron con el virtuosismo de Fabio y la capacidad de Devra para aprender el idioma y lograr una excelente fonética. «Empecé a tomar clases con un señor sirio que vivia en Neuquén y después continué con Faten Alshaikh, una chica que es periodista de Bahrein. Con ella nos comunicamos via internet o por teléfono. Yo le enseño español y ella árabe», contó Devra.
Para contactarlos, comprar el disco o escucharlos, los interesados pueden escribir a musicaydanzaarabe@yahoo.com.ar o ingresar al sitio www.myspace.com/kalaharymusic. Algunas personas ya los vieron en la web y hasta los confundieron con un grupo autóctono de algún país árabe.
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