Viola: “Mis créditos son transparentes”

El empresario neuquino defendió los préstamos del Iadep. Reveló que su deuda con el organismo es de 200 millones de pesos.

“Mis créditos son transparentes. No sé los demás y no me importa. Nosotros cumplimos, estamos pagando toda la deuda y el 100% de los pesos que nos dieron están puestos en nuestro emprendimiento”. Así lo sostuvo el empresario Julio Viola, fundador y propietario -en sociedad con el grupo Eurnekian- de Bodegas del Fin del Mundo, al reaccionar por la investigación de “Río Negro” sobre el perjuicio millonario del festival de créditos del BPN, Fondep e Iadep.

“Hay intención de que aparezcamos como corruptos. Somos gente que da la cara, que anda por la calle. ¿Qué hicimos mal?”, preguntó.

La empresa vitivinícola de Viola, pionera del desarrollo El Chañar III, fue la mayor beneficiada por el Iadep junto a un reducido grupo de empresarios. Ante “Río Negro”, Viola admitió que su deuda con el organismo ronda los 200 millones de pesos. Cabe recordar que el Iadep nunca quiso divulgar a la prensa ni a los legisladores los montos desembolsados de los préstamos ni el estado de cobrabilidad.

Justificó que se trate de créditos de largo plazo y tasas bajas, pues “pretenden que los emprendimientos se hagan y pongan en valor, ya que la propia economía generadora del proyecto es beneficiosa en sí misma”. En ese sentido, opinó que “no se podía imponer una región vitivinícola con microemprendimientos. La apuesta tenía que ser fuerte”.

“¿Cómo no voy a tener conversaciones con el exgobernador (Jorge Sobisch) en un proyecto de esta envergadura?”, planteó en alusión a detalles expuestos en la investigación. “Plantar viñedos en una provincia que no los tenía representaba un riesgo que el gobierno no quería asumir. Hoy no se podría hacer” En ese momento, “se alinearon las estrellas”.

Negó Viola que las garantías hayan sido insuficientes. “Los préstamos fueron evaluados y fiscalizados por Argen-INTA y, cuando hizo falta, las entidades financieras pidieron a los inversores seguros de caución”. Hizo notar que el proyecto no comenzó con Sobisch, sino en 1996. En el origen, “empezamos nosotros la obra en un 15% y el Estado no puso un peso. Instalamos 9.000 km de mangueritas de goteo, 500 km de acueducto subterráneo, un canal de 20 km…”

Destacó asimismo el esfuerzo puesto en los inicios en la búsqueda de inversores, “pero los que aportaron fueron los locales. Fuimos a buscar a todos. ¿Cómo los convencías de que acá podías hacer buenos vinos? Yo comprometí mis garantías personales en los créditos. ¿Por qué se creen que me asocié con Eurnekian? ¿Por qué me iba bien? No, porque me iba mal, me estaba fundiendo, porque la helada y la crisis de 2008 me tiraron a la miércoles. Menos mal que encontré un socio; si no, hubieran escrito que el proyecto fracasó”.

¿Qué deuda tiene con la banca pública y privada?, se le preguntó. “No estamos bien. Ojalá debiésemos muchísimo menos. Pagamos fortuna en intereses: 20 millones al año. Precisó que, además de la deuda con el Iadep de $ 200 millones, se pagan 25 millones en préstamos amortizables con entidades privadas, 6 millones en créditos productivos con el Banco Ciudad, 12 millones en leasing y 20 millones en acuerdos con distintos bancos.

Insistió en que el crédito “ha sido más que bien dado, y con la sola puesta en marcha de nuestra nueva actividad provincial se pagó varias veces. El destino del dinero está en el 100% en los viñedos y bodegas y es muy fácil de corroborar. No hay desvíos de fondos de ninguna naturaleza. Lo único que hoy tengo es mi casa, una camioneta y la participación en la empresa. No me llevé plata a ningún lado”.

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Primera Parte: “Créditos para amigos del Estado: un daño millonario que sigue impune en Neuquén

Segunda Parte: “Créditos para amigos del Estado: proyectos, costos inflados y también coimas”

Bodegas del Fin del Mundo tiene unos 300 empleados y desde su creación “pagó salarios por $ 1.800 millones”. La facturación ronda hoy los 300 millones, según datos del empresario.

“Es verdad que hubo un montón de desastres, cosas mal hechas (desde el Iadep), pero no fue mi caso”.

Julio Viola, empresario neuquino.

Datos

Bodegas del Fin del Mundo tiene unos 300 empleados y desde su creación “pagó salarios por $ 1.800 millones”. La facturación ronda hoy los 300 millones, según datos del empresario.
“Es verdad que hubo un montón de desastres, cosas mal hechas (desde el Iadep), pero no fue mi caso”.

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