“Caso Nisman: un aporte para indagar con objetividad las causas de su muerte”

24 ene 2015 - 00:00
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Ante la premura del oficialismo por confirmar la hipótesis del suicidio, parece pertinente aportar elementos que aspiren a indagar con objetividad las causas de la muerte del fiscal Nisman y evaluar algunos argumentos que circulan por los medios y por las redes sociales. 1) Frente a la afirmación de que como no hay evidencias contundentes lo mejor es callar, sería oportuno tener en cuenta que en la mayor parte de las situaciones de la vida debemos evaluar, tomar decisiones y actuar sin contar con toda la información necesaria. Quedarse paralizado cada vez que no se cuenta con una certeza implicaría dejar de actuar cuando es necesario e ineludible hacerlo. En tal caso, lo importante es saber que nos manejamos con hipótesis que cuentan con mayor o menor evidencia y no con certezas. 2) No es posible afirmar con seguridad que el homicidio ocurrió, pero abandonar esa hipótesis requiere de pruebas más sólidas. 3) Cualquiera que haya visto una película de espionaje sabe que en un homicidio encubierto todo es consistente con el suicidio. 4) Nisman les dijo el sábado a la diputada Patricia Bullrich y a la periodista Natasha Niebieskikwiat que había padecido amenazas de muerte, incluyendo amenazas en persona por parte de presuntos integrantes de grupos iraníes. Aun cuando esto no hubiera ocurrido, tenía custodia y estaba en una situación en la que claramente había grupos que querían que desapareciera. Esto no nos brinda la certeza del homicidio, pero lo sigue sugiriendo como la hipótesis más fuerte. 5) Si alguien supone que se puede instigar al suicidio, debe mostrar que son muy frecuentes los casos análogos; en caso contrario, esta hipótesis es muy débil. 6) Entre la muerte de Nisman y el momento en que su madre y otras personas ingresaron al departamento pasaron muchas horas en las que podría haberse modificado la escena. Hay evidencias de que se pueden hacer muchas cosas para que un asesinato parezca un suicidio. 7) Las llaves del departamento de Nisman estaban del lado de adentro pero la vivienda tenía dos puertas. 8) No es muy probable que un fiscal que hace diez años que viene trabajando en una causa, que habla públicamente con entusiasmo sobre la presentación de sus evidencias en el Congreso de la Nación y que jamás ha dado muestras de ser una persona depresiva se suicide. 9) No es muy probable que un hombre que ama a sus hijas y que dice en un reportaje que preparó a una de ellas para que se acostumbre a oír críticas sobre su padre se suicide sin dejarles ni siquiera una carta. 10) Hay muchas evidencias que indican que Irán ha cometido con anterioridad crímenes parecidos. 11) Tras años de investigación, Nisman llegó a la conclusión de que quien voló la AMIA fue el grupo Hezbollah (“partido de Dios”), que recibe armas, capacitación y apoyo financiero de Irán. 12) Cuestionar una marcha porque de ella también participarían personas de derecha es una “falacia ad hominem (contra la persona) de las malas compañías”. Una marcha se valida por la causa que promueve. Todo lo demás se desvía del tema. 13) Cuestionar una marcha por destituyente es una “falacia del pensamiento dicotómico” y consiste en sostener erróneamente que sólo existen dos alternativas, en este caso, apoyar al gobierno en cada una de sus decisiones o pretender derribarlo. 14) Descalificar a Nisman por sus contactos con la Embajada norteamericana o incluso, como hicieron muchos, explicar su muerte como si se tratara de un agente de la CIA es también una falacia ad hominem. Para que esa línea de pensamiento resulte significativa a la hora de esclarecer su muerte o de calificar su trabajo, son necesarias mayores evidencias. Más que nunca el principio de parsimonia puede ayudarnos a clarificar el pensamiento y la acción. Cuando dos o más explicaciones se ofrecen para un fenómeno, la más simple suele ser la más probable, aunque no sea necesariamente la verdadera. Si miramos para atrás y vemos cuán frecuentemente se esclarecen en la Argentina situaciones de una gravedad análoga, no hay razones para ser optimistas. Con todo, por la dignidad de nuestras instituciones debemos comprender y exigir que se esclarezcan tanto la muerte de Nisman como la de las 85 víctimas de la AMIA. Roxana Kreimer Licenciada en Filosofía y Dra. en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

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