Intriga y conmoción por el asesinato de un policía en Junín de los Andes

El único demorado es el hijo del intendente de San Martín, de 26 años.

A los dos hombres que iban con él

los buscan por aire, tierra y agua.

08 mar 2012 - 00:00
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JUNÍN Y SAN MARTÍN DE LOS ANDES (ASM).- Conmoción y espanto, a un mismo tiempo y en dos ciudades. Un policía de Junín de los Andes, José Eduardo Aigo, fue asesinado a balazos en un procedimiento de control de tránsito sobre la Ruta 23, en el que otro agente repelió la agresión a tiros y logró detener a uno de los presuntos involucrados, quien resultó ser hijo del intendente de la vecina localidad de San Martín de los Andes. En tanto que otros dos individuos que viajaban en el mismo vehículo eran buscados ayer por tierra, agua y aire, con fuerzas combinadas en un impresionante despliegue.

Se supo que uno de los prófugos sería de nacionalidad chilena y que ya se habría alertado a los pasos fronterizos custodiados por Gendarmería en la región. En tanto, el demorado es Juan Marcos Fernández, residente de la rionegrina localidad de Mallín Ahogado e hijo del jefe comunal sanmartinense, Juan Carlos Fernández. El tipo de participación del joven de 26 años era aún confuso anoche, aunque estaba confirmado que era quien manejaba la camioneta en la que se desplazaba junto a otras dos personas. Permanecía demorado y a la espera de prestar declaración (ver aparte).

El intendente viajó a la ciudad de Junín, donde se encuentran los tribunales, para conocer detalles del caso. Sin embargo, a su regreso a San Martín no realizó declaraciones ni se emitió comunicado oficial alguno desde el municipio (ver aparte), a pesar de las repercusiones institucionales y la notoriedad que ganó el trágico episodio.

El hecho ocurrió alrededor de las 2:20 de la madrugada de ayer, a unos 50 kilómetros de Junín de los Andes por la ruta que va a Aluminé (ver nota aparte). Allí, ya por la mañana y en el marco de las diligencias ordenadas por el juez Joaquín Cosentino y los fiscales Manuel González y Guillermo Rubio, se hallaron entre 20 y 30 cápsulas servidas de armas cortas, como mudo testimonio del intenso intercambio de disparos.

El oficial inspector Pedro Guerrero, compañero de la víctima al momento del operativo (ver aparte), fue quien logró esquivar la balacera y responder con su arma reglamentaria, atender al agente herido y esposar a Fernández. Todo, en medio de un torrente de adrenalina y locura, al punto que se enfrentó a tiros dos veces con los mismos sujetos, cuando tras darse a la fuga éstos intentaron volver sobre sus pasos. Semejante actitud y desempeño fueron considerados “extraordinarios” por el jefe de la Policía del Neuquén, Raúl Laserna, quien desde la mañana de ayer se constituyó en Junín de los Andes. Anoche se esperaba que Guerrero prestase declaración testimonial ante el juez Cosentino.

A su turno, la jefatura de Policía y el gobierno neuquino dispusieron atención profesional y contención al policía y a los familiares de la víctima.

El desesperado intento de Guerrero por trasladar a su colega caído al hospital de Junín fue en vano, ya que una vez allí los médicos no lograron salvarlo a raíz de la gravedad de las lesiones.

El suceso rápidamente ganó repercusión nacional.

José Eduardo Aigo, el policía ultimado, era sargento ayudante de la Brigada Rural del Neuquén.

En principio se especuló que el hecho podría tener relación con la caza furtiva, pero el jefe Laserna relativizó esa versión en rueda de prensa y, de hecho, se indicó que no se halló elemento alguno que indicase que pudiera tratarse de cazadores o cuatreros.

Mochilas

En la caja de la camioneta que fue objeto del operativo, la comitiva judicial y policial y los peritos de Criminalística encontraron tres mochilas con diversas pertenencias. Trascendió que al menos una de las dos personas evadidas habría dejado documentación que la acreditarían como de nacionalidad chilena.

Extraoficialmente se conoció que se habría alertado a los pasos fronterizos con orden de captura para un ciudadano trasandino identificado como Alexis Alfredo Cortez Torres, quien sería uno de los prófugos. También se encontraron bolsas de dormir, prendas, una suma no precisada en dólares y otra en pesos, y unos extraños envoltorios practicados con cartón y otros materiales, que estaban vacíos. Las prendas fueron puestas al olfato de los perros entrenados para orientar la búsqueda.

Despliegue

Unos 70 efectivos policiales de San Martín y Junín de los Andes y de la capital provincial, entre ellos de los grupos especiales de la fuerza, participaban de la búsqueda de los dos evadidos o estaban afectados a los procedimientos de controles de rutas y caminos. Los rastrillajes se realizaban por tierra y por aire, con el helicóptero provincial y una avioneta facilitada por un estanciero de la zona, a la vez que se realizaban incursiones por los lagos y ríos de la zona con la intervención del destacamento de Prefectura con base en San Martín de los Andes. Al mismo tiempo, la Gendarmería mantenía reforzada la vigilancia de los pasos.

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