Zona de investigación: El caso OPS

Mario Cifuentes: de fallido heladero a poderoso empresario regional

Tuvo un llamativo crecimiento y hoy busca salvar su emporio de 20 empresas. Lo acusan de lavar dinero. Amistades con el poder.

04 nov 2016 - 00:00
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Detesta las fotos, pero disfruta ser foco de admiración. Niega adscripción al kirchnerismo aunque cultivó la amistad de hombres clave de Néstor y Cristina, probables abrepuertas de sus vertiginosos negocios en la era K.

De ser un insolvente declarado por el Banco Central pasó –en un santiamén– a poseer tantas empresas cuya cantidad ni él recuerda, edificios, casas y departamentos en el país y el exterior, vehículos de alta gama, campos y cientos de máquinas pesadas, amén de un nada desdeñable capital en dólares que oportunamente sacó del país.

Se declara amigo del gobernador Alberto Weretilneck. Y en su gabinete colocó a gerentes de primera línea de sus empresas y a familiares. Eso sí, no hizo negocios en Río Negro, tal vez porque se le frustraron las oportunidades.

Fue por años benefactor económico del Club Cipolletti, un estandarte que también le dio poder y le permitió manejar los hilos institucionales pero también deportivos de la institución.

¿Cómo hizo Mario Víctor Cifuentes (55) para transformarse de frustrado heladero en poderoso empresario? ¿Cómo pudo remontar fracasos comerciales y su condición de incobrable en 2004, para alcanzar en muy poco tiempo una facturación de 1.800 millones de pesos al año, casi 2.000 empleados y una expansión comercial con foco en Vaca Muerta pero que incluyó rutas y ductos, remediaciones ambientales y desarrollos inmobiliarios?

Su nave insignia, la empresa OPS radicada en Neuquén, Añelo, Rincón, Cipolletti y Buenos Aires, y una veintena de firmas satélites están hoy bajo la lupa de la Justicia Federal tras una denuncia de los diputados Sergio Wisky y Leandro López, del Pro. Sospechan que Cifuentes, sus familiares y dos amigos lavaron dinero de la corrupción. El empresario se ríe de las acusaciones: “Una fantasía”, le dice a “Río Negro”, en una entrevista que se publicará al término de esta investigación.

El momento del boom

Cifuentes se crió en la santacruceña Caleta Olivia y proviene de una familia de topógrafos exypefianos; como su fallecido padre, respetado artista y promotor de boxeo. Fue lustrabotas y canillita. Y se aventuró en emprendimientos hasta entrados los 40 en los que fracasó: quiosquero, heladero y gastronómico.

Pero había adquirido habilidades en dibujo técnico en la vieja YPF y junto a su hermano Walter formaron la primera “cooperativa de servicios” de confección de planos y, más tarde, una planta hormigonera que participó en el superproyecto Mega de Loma de la Lata. De estas iniciativas no salieron nada airosos.

Sin embargo, Cifuentes hizo buenos contactos con YPF y Petrobras, impulsoras del Mega. Se quedó con la hormigonera y la instaló en Ruta 22, en sociedad con otro hermano: Gustavo. Crean Prisma Mix, predecesora de OPS. Tampoco les fue bien.

Mario decide entonces volver a la topografía. Formó Geoterra SRL con un socio e hizo servicios para YPF. Eso le dio un mejor pasar. En el 2001 incursionó en movimientos de suelos y logró participar en la construcción de la base de San Antonio (que pertenecía a Pride), en Rincón de los Sauces.

En ese instante se produce el “click” que –según el mismo Cifuentes– le cambia su suerte y le abre un camino de promisión: Pérez Companc invita a San Antonio a hacer una remediación ambiental en una estancia de Luciano Benetton, a 70 kilómetros de Río Gallegos, con piletas de YPF que emanaban petróleo y perjudicaban las aspiraciones de certificación orgánica de la lana del empresario italiano. San Antonio –carente de especialistas en suelos– lo mira a Cifuentes y lo subcontrata. Pero una tarea que le debía reportar tres millones de dólares en seis meses terminó dándole 79 millones en cinco años. “Ante semejante platal, pasé de canillita a campeón”, suele recordar antes sus íntimos.

El amigo Bochi, el “hermano” Tito

Coincidencias o no, el “filón” de la estancia de Benetton es logrado por Cifuentes a poco de asumir Néstor Kirchner. En esos meses también constituye OPS.

Por otra parte, fuentes cercanas al empresario aseguran que en la obtención del contrato del sur fue clave la intervención de su amigo y coterráneo Osvaldo “Bochi” Sanfelice, socio de Máximo Kirchner en la administración de propiedades de la exfamilia presidencial y denunciado como testaferro de los K.

Con Sanfelice, Cifuentes hizo negocios hasta hace poco. “Río Negro” pudo obtener facturas de OPS a Agosto SA (que preside la esposa de Sanfelice) por la venta de camiones. Curiosamente se trata de una firma que no se dedica al transporte sino al rubro inmobiliario. Se sabe que Agosto, a su vez, facturó más de $ 15 millones entre 2013 y 2015 por alquiler de maquinaria al Grupo Indalo, de Cristóbal López.

Por otra parte, Cifuentes le vendió a Sanfelice una casa en un paradisíaco terreno de Bariloche, en el kilómetro 14,5 de avenida Bustillo, cerca de una cancha de golf de nueve hoyos. Pero el lote donde está asentada figura a nombre del Banco de Santa Cruz, que controla la familia Eskenazi.

Otras facturas que logró este diario demuestran que Sanfelice le facturó a OPS servicios de asesoramiento inmobiliario. Si bien se sabe que Cifuentes ha hecho negocios del rubro en este país, España y Argelia vía otras empresas, se desconoce por qué razón la petrolera y constructora OPS pagó por este tipo de servicios.

Además de Sanfelice, Cifuentes tiene un aliado que “más que un amigo es un hermano”, según sus propias palabras: el exsenador de fuerte influencia en la era K Nicolás “Tito” Fernández, a quien conoce de chico en Caleta. Este hombre –muy cercano al presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti y al “señor 5” de la SIDE, Héctor Icazuriaga– fue mano derecha de Cristina hasta que ésta lo castigó por un desaire en el armado de listas del 2011. Cifuentes no dudó en darle cobijo a “Tito”, tomándolo como empleado de OPS. Es más, aseguran que Cifuentes le cedió a Fernández un valioso departamento en la Ciudad de Buenos Aires.

Los negocios no podían estar ausentes en la relación Cifuentes-Fernández. Un apetecible campo de 20.970 hectáreas en la zona de Lago Buenos Aires, Santa Cruz, que era de los padres de “Tito” Fernández, terminó en manos de Cifuentes luego de una llamativa cesión de bienes, que incluyó una cena traumática en un restaurante. Según trascendió de una denuncia de la propia madre en el 2004, a poco de fallecer su esposo y en los postres, su hijo “intentó obligarla a firmar una donación en vida” para que le quedara a él y a su hermano la estancia 9 de Julio. Ella se negó y se inició una causa por sucesión. Tiempo después el campo quedó en manos de “Tito”, un hermano y Eduardo González. Este último cede a Cifuentes parte de la estancia. Y finalmente los hermanos Fernández transfieren a una firma de Cifuentes –Noscohue SRL– el resto. El líder de OPS termina vendiendo el campo a la Fundación Aves Argentinas para convertirlo en un santuario de pájaros que cobijara a un diminuto pato, único en el mundo.

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España, ¿segunda patria?

La fama de un Cifuentes leal a los K viene alimentada no sólo de la relación con Sanfelice y Fernández. Una persona del entorno del empresario aseguró que, en los inicios de OPS, “Mario vendía una bola de nieve: decía que la empresa no era de él sino del pingüino (Néstor)”, con el aparente objetivo de que se le abrieran puertas vitales, como las del Banco Nación y de hombres de negocios que podían garantizarle pingües beneficios en contratos.

Hay que añadir otro dato: Cifuentes se hizo amigo también del exembajador en España, Carlos Bettini, quien no sólo lo alentó a formar la Cámara Empresarial de Argentina en España, sino que también lo habría vinculado a un poderoso hombre de negocios madrileño: José Alfonso Quiroga Berdeal. Este arquitecto hoy es socio de Cifuentes en tres constructoras. (Ver infografía)

“Mario siempre tuvo la idea de radicarse en España, imaginando que su buena estrella con OPS podría terminarse”, dijo un hombre que lo frecuenta. OPS pasa hoy su peor momento, concursada y en proceso de fuerte reducción de personal, tras el cierre de los importantes contratos que tenía con YPF, un declive que se profundizó en la era Galluccio.

De hecho, Cifuentes pasa varios meses en el país ibérico. En España se le atribuyen costosas propiedades en las calles madrileñas Condes del Val (cercana al estadio Bernabéu) y Aravaca Hoces de la Hermida, así como departamentos en Villanueva de la Cañada, zona universitaria.

Tal es el empeño de Cifuentes por dotar a sus propiedades de líneas vanguardistas que ha llevado desde Neuquén al talentoso arquitecto Andrés Remy.

Desde España, Cifuentes extiende proyectos inmobiliarios a países cercanos como Argelia.

Gerentes “prestados” a W

Cifuentes ha manejado con celo extremo sus empresas: pocos familiares y antiguos amigos son sus lugartenientes. Su esposa Mirtha Sali está al frente de varias de las firmas del grupo. De sus hermanos, sólo parece fiarse de Gustavo, el menor. Y está su hijo Pablo, miembro de sociedades.

Sus dos “manos derechas” son el abogado Gustavo Mazieres y el contador Gabriel Sánchez. Otro hombre clave es Raúl Sevilla, exsupervisor de obras de Petrobras. A Mazieres se lo vincula con el exsecretario general de la Presidencia y exdirector de la AFI, Oscar Parrilli.

Curiosamente, Cifuentes le “prestó” durante dos años a Weretilneck su gerente administrativo Gabriel Sánchez, el número uno de las cuentas de sus empresas. Éste migró al gobierno para presidir Horizonte Seguros y fue candidato al Ministerio de Economía.

El contador fue apenas uno de los OPS que asistieron al gobernador. El más encumbrado fue Guillermo Gesualdo, exdirectivo de la empresa que alcanzó en Río Negro el cargo de ministro de Obras Públicas tras dirigir la Secretaría de Energía. Antes fue funcionario de Jorge Sapag. Con Weretineck, Gesualdo debió atravesar dos turbulencias: cuando se supo que OPS le pagó el viaje al Mundial de fútbol 2014 en Brasil y cuando fue denunciado como socio del expresidente de la petrolera estatal Edhipsa, Daniel Giménez, en una consultora de petroleras.

Otro “opesiano” trajinó el gabinete de Weretilneck: Adalberto Balda en la vicepresidencia de Edhipsa. El organismo depende de Energía, al mando de Sebastián Caldiero, mellizo del presidente del Club Cipolletti. Este funcionario también habría recibido de OPS el pago de parte del viaje al Mundial de Brasil.

Asimismo, por Edhipsa pasó con un cargo el cuñado de Cifuentes, Nicolás Sali.

El empresario lo niega, pero es evidente que supo introducir tropa propia en funciones oficiales estratégicas en el campo que más conoce: petróleo y construcción.

Niega también la versión de que aportó dinero para la campaña de Weretilneck, aunque una fuente cercana aseguró que destinó dos millones para la fórmula con Carlos Soria.

¿Un interés de simple afecto? Difícil creerlo. Algunos años atrás se conocía un secreto proyecto del gobernador Weretilneck de reservar “tres oportunidades” para OPS:

• La transferencia de las áreas petroleras que dejaba Petrobras.

• La concesión de la distribuidora Edersa. Recuérdese la mala relación entre su dueño, Jorge Neuss, y el gobierno.

• El desembarco de gente técnica de OPS en Horizonte, cuya irregular administración Weretineck pensaba revertir. De hecho ingresó la mejor carta de la baraja de Cifuentes.

En la edición de mañana: cómo creció el emporio en un año. Sus propiedades e inversiones.

Amigos entrañables
Roca

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