Villa La Angostura pierde 5.000 árboles por año

La tala legal creció en los últimos cuatro años.

En un 70% son especies nativas como el coihue.

18 abr 2016 - 00:00
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En los últimos 10 años se talaron legalmente en el ejido de Villa La Angostura 20.254 árboles: el equivalente a 67 hectáreas. Para graficar la superficie afectada debe multiplicarse por 12 la cancha de fútbol municipal del barrio Calafate.

Del total de árboles apeados, el 70% (14.337) fueron especies nativas (coihues, ciprés, radal, ñire y maitén). A esa cifra se suman los árboles talados ilegalmente y la caída “natural” de ejemplares que son imposibles de cuantificar.

El apeo fue mayor en los últimos 4 años (el 51% en un período de 10 años) y coincidió con la modificación del Código de Planeamiento Urbano que permitió incrementar los índices urbanísticos y que sumó la aprobación de varios loteos.

Servicios ambientales

“Muchos quieren comparar la Villa con los Alpes e incluso Bariloche, pero aquí el suelo es distinto, no es cohesionado y está formado por una gran capa de ceniza volcánica sobre una roca madre”, detalla el ingeniero forestal Rodolfo Herrero, de la delegación de Bosques local.

El biólogo y guía de montaña Diego Meier, también de la Delegación de Bosques, apunta que “los principales valores del bosque y los árboles en Villa la Angostura son los servicios ambientales que cumple. En los sectores de alta sensibilidad ambiental (altas pendientes - suelos no cohesionados) como el faldeo de Cerro Bayo actualmente el bosque los está cumpliendo”.

Los servicios más importantes, señala el biólogo, son la regulación hídrica y la cohesión del suelo: “al menos el 50% se evapora y el resto, la velocidad de escorrentía (movimiento hacia abajo) es regulada por los árboles y arbustos (el bosque en general). Por otro lado el sistema de raíces de árboles y arbustos y hierbas sostiene el suelo que no es cohesionado (es decir no unido entre si)”.

De esta manera, en pendientes de más de 25 grados y con 2.000 mm de lluvia anual, la cubierta vegetal evita la generación de movimientos de suelo.

El valor paisajístico

El turista que visita la Villa viene atraído principalmente por su entorno. Todavía las laderas conservan el manto verde, pero seguramente el paisaje será distinto si se permite la urbanización concentrada en la montaña.

Los bosquetes o árboles aislados en la vía pública y jardines, “mantienen la sensación y vivencia de encontrarse las viviendas en el bosque. Por ello se evita autorizar la marcación de árboles que no tengan riesgo para las construcciones y personas. También se alienta la reforestación de los jardines con especies de árboles nativas”, sostiene Meier.

El mercado maderero

El avance de la frontera inmobiliaria y la explosión demográfica (del 2000 a esta parte la población creció un 400%) hicieron mella en el “bosque urbano”.

En el mercado maderero advierten que desde el 2007 es muy difícil conseguir ciprés y de lo que se ofrece, son troncos muy chicos. Desde el 2011 tampoco es fácil conseguir coihue.

Por eso, no sólo por la escasez sino por los costos, en el rubro de la construcción han ido ganando terreno nuevos materiales sintéticos que resultan además más resistentes a las inclemencias climáticas. (AVLA)

<b>Villa La Angostura pierde 5.000 árboles por año</b>
67 hectáreas es la superficie total que se desmontó en los últimos diez años.
2.035 árboles nativos se tiraron en el 2012. Fue el número más alto en la última década.

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