El langostino es el nuevo “boom” en el golfo San Matías

La denominada fiebre de este crustáceo en esta zona permitió que la actividad creciera considerablemente. Además, barcos de otras provincias piden autorización para poder extraerlo, ya que en estos momentos tiene un gran valor en el mercado.

13 ago 2017 - 00:00
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Cada individuo entra en una mano, pero sumados por miles de toneladas constituyen una actividad económica que en lo que va de 2017 movió como mínimo 135 millones de pesos y dio trabajo a unas mil personas.

La fiebre del langostino en el golfo San Matías genera que media docena de empresas de otras provincias pida pista. “Tenemos los proyectos en evaluación porque no está del todo claro la evolución del recurso y sabemos que un crecimiento explosivo como el que se dio desde 2012 a la actualidad no se puede tomar como regla”, asegura Jorge Bridi, el director de Pesca de la provincia.

Las capturas de esta especie se incrementaron de las 50 toneladas de hace cinco años a las 6400 registradas en lo que va de este año.

Hay dos empresas radicadas en el puerto del Este, otras dos compañías fusionadas en una sola planta, una recuperada por sus empleados organizados como cooperativa, otra en construcción y la Terminal Pesquera Artesanal en San Antonio Oeste y otras cuatro en Sierra Grande.

Operan en el golfo unos 25 barcos, que totalizan 150 personas a bordo, más unas 52 lanchas artesanales con otros 150 pescadores.

A esa cifra se le deben sumar otros 100 trabajadores en la logística, mientras que en las plantas, de manera formal hay contratadas otras 300 personas.

“Significa más gente que en la mejor época de la merluza”, asegura el funcionario. Calcula que en total representa mil puestos de empleos entre formales e informales.

Aunque no hay precisiones de los motivos por los que el langostino “invadió” el golfo en el último lustro, los indicadores biológicos marcan que permanecerá con escasos riesgos de ser afectado por excesos en la presión pesquera.

Mejorar la calidad

“Los desafíos que se nos presentan ahora son mejorar la calidad, porque el producto está resultando inferior al del sur, ampliar la capacidad de procesamiento y congelamiento y mejorar la distribución de las ganancias”, sostiene la autoridad provincial.

Bridi adjudica la pérdida de calidad del langostino local a que no todos los barcos adaptaron sus artes de pesca para la actividad. “No todos quieren o pueden operar con tangones (son dos brazos desde los que arrastran sendas redes de manera simultánea) y siguen usando una sola red de arrastre, lo que produce que cada lance sea más largo y los langostinos se dañen”, explica el funcionario.

“El tangón no hace que el producto sea mejor sino que sea más eficiente. El golfo es particular por la temperatura y por las algas”.
Marcelo Namuz es un experto capitán que ya lleva 12 años pescando.
Una especie que genera muchas expectativas

Todo indica que el langostino es un especie endémica del golfo San Matías, ya que se estaría reproduciendo en la zona y cumple todo su ciclo vital en estas aguas. Por ello, en los últimos días se volvieron a dar capturas considerables y los barcos –que se preveía quedarían a la espera de retomar la actividad en el verano y aprovecharían estos meses para salir en busca de otra especie– volvieron a calar sus redes con el preciado crustáceo rosado como objetivo específico.

Las expectativas son enormes, por un lado por el importante valor que ostenta el langostino en el mercado y, además, porque son mínimas las posibilidades de sobre explotación o de que se agote el recurso.

Bridi explica que la reproducción de esta especie se produce de manera sincronizada en toda la población, durante unos pocos días. La fecundación es externa y luego las larvas quedan flotando en la línea de agua, lo que evita que puedan ser capturadas por las redes. “Son necesarias mínimas medidas restrictivas durante algunas semanas, que implican no pescarlo demasiado chico ni en el momento de la reproducción, por lo que se establecen vedas en una breve parte del año y se prohibe la pesca en determinada zona, pero después no hay problemas con la presión que se le pueda imprimir”, afirma.

Por ello sostiene que es un recurso “zafrero”, es decir que, una vez logrado el estado adulto, se lo puede pescar completamente, mientras se suma una nueva cohorte a partir del desarrollo de las larvas.

También destacan que la calidez del agua del golfo afecta al producto, lo que obligaría a darle un shock de frío con mucho hielo, que los barcos no están cargando en cantidad suficiente.

“La forma en la que se trabaja hace que lo que se capture quede varias horas al sol y pierda calidad, es más, hace un tiempo se tiró un camión completo de langostinos porque no estaba en buen estado”, afirmaron.

La producción
135.000.000
de pesos generó en 2017 con capturas que alcanzaron las 6.400 toneladas, a $ 420 el cajón de 20 kilos.
Viedma

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