1930-1939: La crisis del modelo y la sombra del fascismo
La década estuvo teñida por el fraude y el peligro fascista, ambos hijos de la revolución del '30. Mucho se ha discutido sobre sus causas, pero cualquiera sea la postura a la que se adhiera, lo cierto es que se puso fin al régimen de participación política ampliada que trajo consigo la ley Sáenz Peña.
Nunca un hecho tan improvisado produjo un cambio tan drástico en la historia, porque el golpe del '30 constituye un quiebre en la vida institucional del país. Sin embargo, llama al asombro si se consideran las fuerzas que se pusieron en juego: no más de 600 cadetes del Colegio Militar, alguna que otra guarnición y medio millar de civiles mal armados -y peor entrenados- bastaron para realizar la «marcha sobre Buenos Aires».
Yrigoyen firmó su renuncia en La Plata y el general Uriburu fue ungido presidente de la República, iniciándose una despiadada persecución a dirigentes opositores, ex funcionarios y gremialistas (en 1931 fusilaron a los anarquistas Scarfo y Severino Di Giovanni).
Mientras, en el mundo sonaban acordes de guerra. Hitler se aprestaba, en pocos años, a tomar el poder; Italia era gobernada por Benito Mussolini y Rusia estaba sumida en el más brutal colectivismo stalinista. En la Argentina, los fascistas criollos se agruparon en organizaciones como la Liga Patriótica y otras de ese estilo que buceaban en las raíces del nacionalismo imitando el modelo fascista.
El general Agustín P. Justo implementó una apertura convocando al radicalismo antipersonalista representado por Alvear, pero un levantamiento militar en Corrientes sirvió de pretexto para prohibir al popular partido. La única oposición al régimen estuvo representada por la fórmula Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto y en elecciones donde prevaleció el fraude (secuestro de libretas de enrolamiento, expulsión de veedores, intimidaciones, etc.) el 8 de noviembre se proclamó ganadora la fórmula Agustín P. Justo-Julio A. Roca (h), por algo más de 100.000 votos de diferencia.
Comenzó así la era del «fraude patriótico». El 20 de febrero de 1932 Justo se convirtió en el primer militar «legalmente» elegido desde la última presidencia de Roca (1898). A Justo lo sucedió Ortiz en 1938, un radical alvearista, pero con la sombra del conservadorismo detrás, ya que éste logró imponer a Ramón S. Castillo como vicepresidente. Vencieron claramente a la fórmula radical compuesta por Alvear-Mosca.
Paralelamente a la cuestión política, la situación económica comenzó a deteriorarse. La Argentina no era ajena a la crisis internacional del '30, cuyos síntomas se hicieron sentir entre las clases menos pudientes. Las causas fueron de coyuntura, pero también estructurales; externas, pero también internas: el proceso de incorporación de tierras aptas para el cultivo llegó a su fin y, para colmo, en un contexto de crisis mundial de caída de precios internacionales, las economías se replegaron en un proteccionismo cada día más manifiesto. Las exportaciones, principal fuente de divisas para el país, cayeron estrepitosamente y las reservas en oro también se redujeron a la mitad, en tanto la deuda externa registró un significativo incremento. Comenzó a agotarse, paulatinamente, el modelo agroexportador.
El recordado «Pacto Roca-Runciman»
En 1932 el país fue sacudido por la noticia de que Gran Bretaña y algunos países del Commonwealth fir-man, en Otawa, un acuerdo que daba prioridad a las compras por parte de la corona a esas naciones. El 1/5/33, una delegación encabezada por el vicepresidente Roca (h) firmó en Londres el recordado «Pacto Roca-Runciman», por el que Gran Bretaña se comprometía a no reducir por tres años las cuotas de importación de carne argentina fijadas en Otawa. La Argentina, por su parte, concedió el monopolio inglés en transporte de sus exportaciones cárneas y que las divisas obtenidas por dichas ventas fueran gastadas en el mercado británico. Se otorgó el monopolio del transporte nacional a «La Corporación» -un consorcio integrado básicamente por capitales ingleses- y en 1935 se creó el Banco Central, cediendo el poder discrecional de emitir dinero a una sociedad mixta de bancos extranjeros. Algunos autores ven en estas medidas una demostración de la política probritánica del general Justo, después de que, desde 1925, Estados Unidos había pasado a ser el primer proveedor de la Argentina.
Una guerra se avecinaba
Hacia el final de la década se avecinaba en Europa el espectro de otra guerra mundial, hecho que generó una apasionada -cuando no violenta- polémica, máxime cuando el gobierno, sólo tres días después de que Alemania inició la ocupación en Polonia y comenzó la II Guerra Mundial, se declaró Nación No Beligerante, un status que con Ortiz tenía una inclinación pro-aliada, pero que tras la asunción de Castillo comenzó a cambiar.
En medio de ese clima, el 13 de diciembre de 1939 se produjo frente a las costas de Montevideo el hundimiento del Graf Spee por tres cruceros ingleses.
Aunque simbólicamente, este hecho acercó más el escenario de la guerra europea a las aguas del río de la Plata. La polémica en torno de la guerra se hizo más encarnizada y ella trajo consecuencias políticas en los años venideros. (DyN)
Nunca un hecho tan improvisado produjo un cambio tan drástico en la historia, porque el golpe del '30 constituye un quiebre en la vida institucional del país. Sin embargo, llama al asombro si se consideran las fuerzas que se pusieron en juego: no más de 600 cadetes del Colegio Militar, alguna que otra guarnición y medio millar de civiles mal armados -y peor entrenados- bastaron para realizar la "marcha sobre Buenos Aires".
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios