2 veces 10

Marcelo Antonio Angriman *

Atónitos, muchos nos hemos preguntado, cómo a éste mortal no le temblaba el pulso cuando a segundos del final, debía con su triple, definir un partido de la liga más competitiva del mundo.


Como hacía con su físico, para sortear tres o cuatro torres de músculos acerados, elevarse sobre el aro y volcarla, ante la incrédula mirada de todos.


A estas y tantas otras proezas deportivas, nos acostumbró Manu Ginóbili, durante casi dos décadas. Los números hablan por sí solos: 4 anillos de la NBA (2003, 2005, 2007 y 2014), 72,1% de partidos ganados de Liga, 3721 dobles, 1819 triples siendo el máximo anotador histórico de la franquicia, 2 juegos de las estrellas 2005 y 2011, una euroliga y la medalla de oro con Argentina en las Juegos Olímpicos de Atenas 2004.


Por ello la merecida ceremonia con la que se retiró la camiseta Nro. 20 de los Spurs, fue ciertamente reveladora y mostró al bahiense, como a lo largo de toda su carrera, ubicado en tiempo y forma.
Para muchos, particularmente en nuestro país, el rótulo de un gran deportista se gana con la obtención de importantes logros, sin interesar lo que suceda con su vida privada. Todo pasa por los títulos rutilantes y lo que se pueda transmitir desde el campo de juego. Si a ello se le agrega algún amorío, exabrupto, declaración altisonante o peleas ello no esmerila tal consideración.


Para otros, a los que me sumo, hay una inescindibiidad entre el jugador y el ser humano en las demás situaciones de su vida, ya que deportista se es, en todo momento. De allí que la carrera de este argentino, haya sido doblemente meritoria.

La fiesta vivida en el AT&T Center de San Antonio el pasado jueves, ayudó mucho a entender de donde provino siempre la fortaleza interior de Manu.


La fiesta vivida en el AT&T Center de San Antonio el pasado jueves, ayudó mucho a entender de donde provino siempre la fortaleza interior de Manu. Ese coraje que se exterioriza en el juego, pero que se nutre de una savia invisible basada en los afectos.


Por ello el 20 de su camiseta, bien podría ser la sumatoria del 10 que se merece como basquetbolista, mas otra decena adicional, que podríamos resumir en las “10 C” de Ginóbili:
-Contención: En ellos su familia ha sido un factor determinante. Sus padres y hermanos a edad temprana, su esposa Marianela clave desde hace 20 años y sus tres pequeños hijos, han sido el motor que siempre le permitió traccionar hacia adelante.
-Cuidado: Se sabe que ha sido un obsesivo del trabajo, del descanso, de las comidas, de los tiempos que un deportista extremadamente profesional debe respetar. Cuestiones todas que lo llevaron a extender su carrera, en gran nivel, hasta pasado los 40 años.
-Cultura: Es evidente que es un hombre educado, inteligente, que se ha cultivado en diferentes aspectos, con ideas claras y un inglés con el que se expresa a la perfección.
Confianza: Al ego propio de un jugador de tamaña envergadura, se sumó su compromiso grupal, al aceptar no sin esfuerzo, ser el primer suplente del equipo. Al decir de Greg Popovich “una de las decisiones más importantes en la historia de la franquicia”.
-Continuidad: Su permanencia en el equipo de Texas a lo largo de 16 años, fue trascendental para consustanciarse con dicha comunidad -donde hay buena parte de la población de origen latino- y erigirse como una de sus jugadores más representativos.
-Credibilidad: El ex capitán argentino nunca ha vacilado en ser autocrítico. Ello ha sido una marca registrada de la generación dorada, que siempre les permitió prosperar y fijarse nuevas metas.
-Control: Tener equilibrio en los momentos más críticos permitió que los demás vieran en él a un líder positivo.
-Calidez: A pesar de su sangre fría en situaciones límite, en otros contextos siempre Manu ha tenido un tiempo para entregarse a sus compañeros, técnicos y público , tal como lo revelaron con sus anécdotas Tony Parker, Tim Duncan, Fabricio Oberto y sus ex compañeros de la selección argentina.
-Competitividad: Al decir de Pop es “increíble su deseo de ganar y de exigirse siempre”, característica que potenció el estadounidense al alentarlo a que sea valiente y agresivo en su juego.
-Capacidad: Para entender las prioridades de la vida, administrar lo que ha ganado profesionalmente y ser respetado por propios y extraños.
Con deportistas como Ginóbili, Messi o Del potro, no cabe más que estar agradecidos por haber sido contemporáneos de sus mejores momentos.


Por habernos sacado una sonrisa y regalado su magia, en tiempos donde las crisis son recurrentes. En no renegar a pesar de ello de sus orígenes, aún cuando el atractivo de volver, resulte cada vez menos tentador.
Entender que desde el plano educacion informal , ayudan a muchos chicos a tener esperanzas y a creer que caminos basados en otros valores, también son posibles.


A comprender que la disciplina da sus frutos y que se puede ser el más guapo dentro de la cancha, aún confesando amor eterno a su compañera de toda la vida, ante miles de aficionados.

*Abogado. Prof. Nac. de Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@ gmail.com


Marcelo Antonio Angriman *

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