Ligero movimiento a la derecha

Era el inicio del siglo XX EE.UU y Argentina competían por la hegemonía continental, aunque suene hoy difícil creerlo. Ya sabemos qué pasó. Pompeo participará en Buenos Aires de una cumbre sobre terrorismo en momento sensible: una escalada con el régimen de Irán.

Con una sucesión de señales emitidas en los últimos días, el gobierno se ha movido ligeramente desde el centro a la derecha del espectro político. Es un movimiento que probablemente luego corrija -las elecciones se ganan haciendo equilibrio- y que en alguna medida está destinado desactivar el peligro que representan las candidaturas de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión. A recuperar fidelidades y desencantos.

Con todo, Macri parece más resuelto en ese lugar del que ha surgido a la política, a la par del kirchnerismo y en los estertores de la explosión de comienzo de siglo. El presidente se muestra en privado mucho más ortodoxo en materia económica -y también en otras materias- de lo que se cree. Alguna vez Menem se sinceró en un encuentro con el Club del Petróleo, cuando se lanzó a la aventura del regreso, en 2003: en una ronda de preguntas, le pidieron que mirara a la derecha del Salón Versailles del Hotel Alvear. “Me gusta la derecha…”, dijo el riojano. Y conquistó.

Después del impacto de la firma del acuerdo Mercosur-UE, Macri dobló la apuesta a las críticas kirchneristas y ratificó que la Argentina y Brasil iniciaron conversaciones para negociar un tratado de libre comercio con EE. UU., un dato que había anticipado el canciller Faurie. Esa iniciativa parece haber surgido del ministro de Hacienda de Brasil Paulo Guedes y está en un estado más que embrionario, muy por detrás de las negociaciones encaminadas con Canadá y con el EFTA (Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein). Pero nada puede arriesgarse si del otro lado está Donald Trump.

Podría tratarse de un desafío superior para la Argentina, que ha mantenido en un pasado muy remoto intensas controversias comerciales con Washington, propias de dos economías no complementarias. Era el inicio del siglo XX y los dos países emergentes competían por la hegemonía continental, aunque suene hoy difícil creerlo. Ya sabemos qué pasó. Esas tensiones las cuenta, con apoyo de información desclasificada años más tarde, Archibaldo Lanús en su revelador “Aquel apogeo”. Más cerca, el proyecto del ALCA por la creación de un área de libre comercio impulsado por Bill Clinton naufragó en la cumbre de Mar del Plata de 2005.

Tras la firma del acuerdo Mercosur-UE, Macri dobló la apuesta a las críticas kirchneristas y ratificó que la Argentina y Brasil ya conversan para negociar un tratado de libre comercio con EE. UU.,

¿Podría venir Trump al país a darle un espaldarazo a Macri? La versión la echó a correr Jair Bolsonaro en el cierre del G20 en Osaka ante un grupo de periodistas brasileños, la publicó el diario económico “Valor” y la reprodujo “Clarín”. Bolsonaro propuso un encuentro regional de líderes “que abandonaron la izquierda” y que incluya al magnate norteamericano. En el máximo nivel del gabinete aseguran no tener nada al respecto. En la Cancillería están atentos.

A quien sí se espera es al jefe de la diplomacia estadounidense Mike Pompeo, sorprendido esta semana por una denuncia anónima: el empleo de su escolta personal para tareas tan poco elevadas como recoger de la peluquería a su perro. Pompeo participará en Buenos Aires de una cumbre sobre terrorismo el viernes 19, un día después del aniversario del atentado contra la AMIA y en un momento sensible: en medio de una escalada con el régimen de Irán y de la virtual ruptura del acuerdo nuclear, Washington presiona para que la región declare como terrorista a la organización Hezbollah.

El presidente también repuso el desfile militar del 9 de Julio y ha desafiado a la oposición a que se pronuncie contra las violaciones a los derechos humanos denunciadas en el informe de la comisionada de la ONU Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, tras su paso por Caracas. Un trabajo lapidario que desnuda al régimen de Maduro y documenta millares de ejecuciones extrajudiciales en el último año.

Macri llamó “cómplices” a quienes guardan silencio en relación a estos hechos y forzó un pronunciamiento. Al día siguiente de su visita a Lula en la cárcel de Curitiba, Alberto Fernández se tropezó en Mendoza con este reto ante la pregunta de un periodista: “En Venezuela se han vivido en los últimos años sistemas de abusos y de arbitrariedad del Estado que no pueden pasar desapercibidas”, admitió. Ahora falta que lo diga su compañera de fórmula.


Era el inicio del siglo XX EE.UU y Argentina competían por la hegemonía continental, aunque suene hoy difícil creerlo. Ya sabemos qué pasó. Pompeo participará en Buenos Aires de una cumbre sobre terrorismo en momento sensible: una escalada con el régimen de Irán.

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