Arbol aprendió de los errores y encontró su camino
BUENOS AIRES (Télam).- El grupo de pop-rock Arbol, que con su último disco, «Guau!», alcanzó se proyectó como una de las bandas de mayor convocatoria del panorama local, se presentó el fin de semana en el estadio Obras Sanitarias con un show centrado en los temas de esa placa discográfica e hizo un repaso por toda su carrera musical, que ya lleva 11 años y el mismo material que mostrará en agosto en Neuquén.
«Estamos atravesando un momento muy particular, en el que la banda empieza a ser reconocida por un montón de gente distinta pero no vivimos esto como un boom sino como el resultado de un trabajo gra
dual, que tuvo muchas etapas y que fue un desarrollo musical y como banda», explicó a Télam Martín Millán, baterista del combo nacido en 1994 en Haedo. «En la historia de Arbol todo es bastante orgánico y ya desde el principio manejábamos una serie de ideas claras de lo que queríamos, que lógicamente fueron evolucionando y mejorando con el trabajo de todos estos años», remarcó por su parte el guitarrista Hernán Bruckner.
Profundizando en este concepto, Bruckner resaltó que «ya en la primera formación de la banda estaba la idea de que haya dos cantantes y trabajar melódicamente a dos voces, mezclar ritmos diversos e incorporar instrumentos no muy tradicionales para el rock. Y si bien en un comienzo quizás esto era más rudimentario, fue puliéndose y al mismo tiempo que aparecieron ideas nuevas sin perder las premisas que dieron origen al grupo».
Explicando la masividad de «Guau!», que fue lanzado en octubre pasado y ya superó la marca de 20 mil copias vendidas en un mercado discográfico empobrecido y devaluado, Millán aseguró que «es el resultado de muchos años de trabajo y de habernos equivocado bastante».
«Lo que pasa con 'Guau!' tiene que ver con un laburo de muchos años, de equivocarnos con muchas cosas, de acertar otras, de sacar conclusiones y profundizar en el estilo musical que propone incursionar con un montón de cosas y empezar también a valorar la síntesis como modo de potenciar una canción; entender que a veces menos es más», aseguró el baterista.
Respecto de la poética de la banda, Bruckner señaló que «hay un intento personal de hacer como una pintura del mundo que vivimos reconociendo los valores del barrio y los afectos de cada uno como algo valioso. La canciones de 'Guau!' son quizás las más personales de todos los discos y en ellas conviven la idea de que tanto lo social como lo más íntimo tienen sentido en tu vida; nos dimos cuenta de que un chico revolviendo basura en la calle o una ruptura de pareja te pueden afectar con la misma fuerza y son, a nivel personal, igualmente importantes», profundizó el guitarrista.
Arbol es otra banda trabajó su sonido y su puesta a punto con el productor artístico Gustavo Santaolalla, presente en sus últimos tres discos («Guau!», «Chapusongs» y «Arbol»), después que se lanzaran al mercado con su primera producción independiente «Jardín frenético», de 1996. «El productor artístico es fundamental porque aparece un tipo desde afuera que te puede marcar un montón de cosas que vos desde adentro no advertís», sostuvo Millán. Y en específico sobre el trabajo con Santaolalla, iniciado en 1999, Bruckner señaló que «con él aprendimos un montón de cosas, desde cómo se afina una batería, cómo se pone un micrófono, cómo hacer una toma de estudio, cómo solidificar el criterio de un disco hasta cosas de composición al interior de las canciones».
BUENOS AIRES (Télam).- El grupo de pop-rock Arbol, que con su último disco, "Guau!", alcanzó se proyectó como una de las bandas de mayor convocatoria del panorama local, se presentó el fin de semana en el estadio Obras Sanitarias con un show centrado en los temas de esa placa discográfica e hizo un repaso por toda su carrera musical, que ya lleva 11 años y el mismo material que mostrará en agosto en Neuquén.
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