La aventura de cinco barilochenses en la cima del cerro Torre
Vencieron una
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El último 30 de noviembre, pasadas las 18 horas, en el marco de una tarde idílica, cinco jóvenes oriundos de Bariloche se abrazaron en la cima del Cerro Torre, en Santa Cruz, considerada una de las montañas más difíciles del mundo. Ramiro Calvo, Gabriel y Luciano Fiorenza, Walter Rossini y Max Odell subieron en companía del francés Bruno Sourzac y observaron la Patagonia desde los 3.128 metros de altura.
«Estábamos eufóricos y disfrutamos a pleno de uno de los momentos más felices que le toca vivir a cada escalador», señalaron en diálogo telefónico con «Río Negro» desde El Chaltén. Los cinco barilochenses son guías de montaña y trabajan a lo largo del año en la Cordillera de los Andes, conduciendo a turistas hacia las cumbres andinas. Calvo, Rossini, Odell y Gabriel Fiorenza son guías de alta montaña reconocidos por la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña.
«Fue un momento de muchísima emoción y alguna que otra lágrima; nos abrazamos felices por la cumbre pero, sobre todo, por compartir semejante aventura entre seis amigos», aseguró Gabriel, conocido como «El Bicho», el mayor de los Fiorenza. Es la primera vez que dos hermanos ascienden juntos la cumbre Patagónica, aledaña al Fitz Roy, por una ruta de gran dificultad, como es la cara Oeste.
El grupo partió de El Chaltén y ascendió al Paso Marconi por el valle del río Eléctrico, donde pernoctaron en un refugio instalado por el gobierno chileno. Desde allí, con esquíes de travesía, cada uno tiró de su trineo en el cual transportaban alrededor de 30 kilogramos de equipamiento y víveres. Cruzaron el Campo de Hielo Patagónico Sur hacia el «Circo de los Altares», aledaño al Filo Rosso, al pie del cerro Torre. «En esta etapa nos tocó mal tiempo: lluvia, nieve y mucho viento, pero no aflojamos hasta poder llegar al lugar donde cavamos la primera cueva de hielo», explicó Fiorenza.
Después de soportar una larga semana de mal tiempo, y al observar que la presión comenzaba a subir en el barómetro, decidieron escalar hasta el collado de La Esperanza, al pie de la monolítica pared Oeste del Torre. Allí cavaron otra cueva en el hielo y la nieve, donde pasaron la noche.
«La presión continuó en ascenso y el cielo se estrelló. Ninguno pudo dormir de la adrenalina que teníamos», recordaron. «Hacia las 05, con la primera claridad, comenzamos a escalar en dos
grupos, totalmente independientes: Calvo, Suorzac y Gabriel Fiorenza formaron la primer cordada y Luciano, Max y Walter, la segunda. Cada grupo llevaba una cámara filmadora digital, ya que la ascensión incluía la producción de una película».
La parte alta de la montaña presentaba un verdadero «casco helado» con amenazantes paredes verticales y extraplomadas de escarcha inconsistente. En algunos tramos los escaladores subieron por verdaderos «túneles» en el hielo, «cuyos efectos termodinámicos no hacían para nada agradable la escalada en su interior», explicó Fiorenza.
«El último largo, en el hongo somital, no presentaba ninguna posibilidad de escalada fácil ni segura. Un semi-tubo, abierto y vertical, de nieve y escarcha inconsistente era la única opción. Entre Ramiro y Bruno se turnaron para trabajar el largo, con esfuerzo y sangre fría, intentando clavar las piquetas en algo sólido para ascender», explicaron. Finalmente, después de 14 horas de escalada, superando 11 largos de cuerda, los 6 se abrazaron en la cima.
«Es una escalada muy importante»
Nicolás de la Cruz, presidente de la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM), señaló a este diario que el mes de noviembre es un «mes histórico para el andinismo argentino». Recordó que en su transcurso se reveló una de las grandes incógnitas del alpinismo mundial: Cesare Maestri nunca subió el cerro Torre, una de las montañas más inaccesibles del mundo. Otro hecho ocurrió en Chamonix, Francia, el 26 de noviembre, cuando la asamblea general de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña (UIAGM) votó por unanimidad el ingreso de la AAGM como miembro en su seno. «Argentina es el tercer país que ingresa, pero en la categoría plenaria, ya que Bolivia y Perú no incluyen esquí en sus programas», explicó.
Recordó que el ingreso de Argentina es la culminación de un proceso que demandó unos 10 años e incluyó el primer Curso para Guías de Alta Montaña UIAGM, dictado entre el 2003 y 2005 en la Cordillera de los Andes. «La ascensión de Calvo, Odell, Rossini y los hermanos Fiorenza al Torre es una de las escaladas más importantes del andinismo argentino», dijo de la Cruz.
Nota asociada: Una hazaña que sólo 12 argentinos pudieron lograr antes VER INFOGRAMA Cerro Torre Oeste
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SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El último 30 de noviembre, pasadas las 18 horas, en el marco de una tarde idílica, cinco jóvenes oriundos de Bariloche se abrazaron en la cima del Cerro Torre, en Santa Cruz, considerada una de las montañas más difíciles del mundo. Ramiro Calvo, Gabriel y Luciano Fiorenza, Walter Rossini y Max Odell subieron en companía del francés Bruno Sourzac y observaron la Patagonia desde los 3.128 metros de altura.
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