El romance todavía es el género más popular
Sólo en los Estados Unidos se gastan cada año alrededor de 1.000 millones de dólares en novelas románticas. En el nuevo milenio, el amor y sus finales felices aún es el gran tema literario.
Washington(EFE).- Más de 41 millones de ávidos lectores en Estados Unidos gastan cada año unos 1.000 millones de dólares en las novelas románticas como testimonio de que el amor, el drama y los finales, casi siempre felices, son muy populares.
Más de 1.700 autores de novelas publicadas, escritores que aspiran a la fama, agentes literarios y ejecutivos de casas editoriales se congregaron esta semana en Washington para hablar del negocio en la Vigésima Conferencia anual de los Escritores de Literatura Romántica de Estados Unidos.
La asociación, conocida por su sigla en inglés RWA, indica que durante 1999 se publicaron 2.218 novelas de amor, que el autor romántico promedio escribe una media de 1,5 libros por año y que las personas casadas representan el 57 por ciento del público lector de esas novelas.
La ficción romántica representa el 54,1 por ciento de todos los libros de bolsillo vendidos, y el 38,4 por ciento de toda la ficción popular que se vende, y que incluye las ediciones de tapa dura. En comparación, los libros de fantasía y ciencia ficción representan el 7,9 por ciento de las ventas de libros de ficción.
Entre los 275 millones de habitantes de Estados Unidos hay 41,4 millones de mayores de 10 años de edad que han leído una novela romántica durante el último año, lo cual equivale al 18 por ciento de la población lectora. «Los lectores de novelas de amor califican la inteligencia, luego la belleza, y la fortaleza personal como las tres características más importantes que quieren en la heroína de una novela», según la RWA. «Los héroes románticos, por su parte, han de ser atractivos físicamente, amables e inteligentes».
Bajo la consigna de «Vida, amor y la búsqueda del final feliz», la convención de la RWA se inauguró con una sesión abierta al público en la cual unos 450 autores de novelas románticas firmaron autógrafos y vendieron sus libros.
Para la RWA, la novela romántica debe tener algunos ingredientes imprescindibles.
El primero es una historia de amor central «que concierne a dos personas que se enamoran y luchan por su relación; el conflicto en el libro gira en torno a esa historia de amor». Otro componente es «un final emocionalmente satisfactorio y optimista, un final que hace que el lector o la lectora se sienta bien».
«Las novelas románticas se apoyan en la idea de una justicia emocional innata, la noción de que la gente buena, en este mundo, recibe su recompensa, y las personas malvadas tienen su castigo», agrega la organización.
En las novelas de amor, los amantes que se arriesgan y luchan, el uno por la otra, y ambos por su relación, tienen la recompensa de la justicia emocional y el amor incondicional.
Si bien el negocio de la novela romántica es lucrativo para la industria editorial, no siempre trae grandes beneficios económicos a los autores, excepto por el pequeño grupo de afortunados y afortunadas que alcanza gran fama. Después de que una autora logra que una casa editorial acepte la propuesta para una novela, puede recibir un adelanto que va desde unos 8.000 a unos 20.000 dólares, lo cual le permite, presumiblemente, que se dedique a completar su proyecto.
El contrato más común en este sector de la industria editorial asigna al autor el 8 por ciento de los ingresos.
Charis McEachern, directora de comunicaciones de la RWA, explicó que algunos autores, como Nora Roberts, pueden ganar hasta 1 millón de dólares al año «pero la mayoría de los miembros de la Asociación escribe porque le gusta, no porque sea un campo muy lucrativo para ellos». Entre los miembros de la RWA las mujeres son una abrumadora mayoría, y muchas de ellas han sido madres, amas de casa, médicos, ingenieros, militares, científicas, empresarias o académicas que comenzaron a escribir como un pasatiempo y descubrieron el potencial de las historias de amor para la expresión de su creatividad.
En realidad, la materia prima de las novelas de amor es inagotable, según la novelista Donna Kauffman, de Sterling, Virginia, autora de «Paradijseliik avontoour».
«Basta con que una hable con las primeras diez, las primeras cien parejas que se le crucen en el camino», dijo Kauffman. «Uno les pregunta cómo se conocieron y se enamoraron, y jamás le contarán la misma historia dos veces».
Amor se escribe de muchas maneras
Se dice, se sabe, que para los Estados Unidos existen apenas unos pocos escritores latinoamericanos. Sí, son los que usted se imagina: Gabriel García Márquez e Isabel Allende.
Nadie duda de la calidad del resto. O sea, Julio Cortázar, Borges, José Donoso, Tomás Eloy Martínez, entre otros. Estos últimos incluso han sido huéspedes frecuentes de las universidades norteamericanas. Pero en materia de ventas están a otro nivel. Una cosa es el respeto y otra el mercado. Y si bien para esta parte del mundo García Márquez es un escritor de historias que no se enmarcan claramente en el género romántico, para muchos allá afuera representa un buen contador de las pasiones humanas.
No en Estados Unidos, sino en Oriente, alguna vez se comercializó «Cien años de soledad» con un eslogan del tipo «Amor, violencia, deseo» y una tapa, por demás sugestiva, en la que una pareja se besaba como si el mundo fuera a desaparecer a los tres minutos. En rigor, la sangre de los Buendía se agota en esa obra monumental. A Donoso le sucedió lo mismo con su novela más conocida en Europa y Estados Unidos. «El obsceno pájaro de la noche» tenía el título ideal para llamar la atención de los lectores fanáticos del rubro romántico.
Isabel Allende hace su juego, y generalmente gana. «El plan infinito», uno de sus mayores éxitos -que aún hoy puede comprarse en cualquier librería norteamericana-, es una historia de amor con todas las letras. El mercado del amor (literario o cinematográfico) es dinámico y saludable. Capaz de adaptarse a las ideas que llegan frescas. En parte por eso gustó «El anatomista», de Federico Andahazi. Un insólito relato acerca del descubridor del clítoris, un tal Mateo Colón. Otro asunto de la pasión. (AR)
Washington(EFE).- Más de 41 millones de ávidos lectores en Estados Unidos gastan cada año unos 1.000 millones de dólares en las novelas románticas como testimonio de que el amor, el drama y los finales, casi siempre felices, son muy populares.
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