Los campeones del mundo vivieron una verdadera fiesta en su regreso
Miles de hinchas les dieron un gran recibimiento. El plantel entrenó por la tarde y ya está concentrado.
BUENOS AIRES (DyN) – El plantel de Boca Juniors regresó a Argentina después de obtener en Japón la Copa Intercontinental y, después generar la locura de miles de hinchas que lo acompañaron en una caravana triunfal, fue a entrenar a la «Bombonera» pensando en San Lorenzo de Almagro, un partido clave en la pe- lea del equipo de Carlos Bianchi en el torneo Apertura que lo tiene como líder.
Boca, después de un viaje agotador de más de treinta horas, no se relajó y comenzó a pensar en la posibilidad de conseguir el certamen local y por eso Bianchi, quien a sus jugadores les pidió un esfuerzo más, dispuso que entrenaran durante una hora para luego concentrarse y esperar la seguidilla de partidos, ya que enfrentará a San Lorenzo el domingo, Independiente el miércoles y Chacarita en diez días.
El vuelo llegó con casi una hora y media de atraso, después la caravana por media ciudad que acompañaron miles y miles de hinchas de Boca, más tarde el almuerzo, una reparadora siesta, cuando empezó a caer el sol los jugadores trabajaron con el preparador físico Julio Santella y, luego de la cena con los familiares, el descanso y la concentración, como quiere Bianchi.
Una mañana llena de sol recibió a los campeones del mundo. A las 11.42 tocó pista el avión de la empresa aérea brasileña Varig.
Más de una hora después, el micro de los futbolistas atravesó un portón posterior del aeropuerto y comenzó la caravana.
El micro 2.950 de la empresa Flecha Bus, rodeado de motocicletas y patrulleros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, avanzó por la autopista Riccheri mientras que aparecían como por arte de magia por ambas manos centenares de vehículos, de los cuales bajaban más y más hinchas ataviados con camisetas, portando banderas, carteles y globos, tiñendo de azul y amarillo toda la ruta. Todo servía.
Simultáneamente, en todos los puntos de la Capital por donde se esperaba el paso de la caravana, miles de hinchas se agolpaban para brindar su saludo, incluso en el final, en el punto habitual de concentración, el Hotel Los Dos Chinos.
En muchos tramos del recorrido los micros debieron aminorar la marcha -inclusive llegaron a ir a paso de hombre- ante la gran cantidad de automóviles, motocicletas, y bicicletas en la que aparecían hinchas y más hinchas a saludar, especialmente al ocupante del asiento delantero, un distendido y sonriente Carlos Bianchi que devolvía una a una las muestras de afecto, mostraba la Intercontinental pero consultaba impaciente su reloj. La caravana se extendía más de la cuenta en el tiempo.
A la salida del peaje rumbo a la Capital ya unos dos mil hinchas rodeaban al micro, lo que incomodaba a los motociclistas policiales que pedían lugar para poder seguir avanzando.
El peligro existía porque el amor de los hinchas no medía riesgos y entonces se acercaban demasiado al micro de los jugadores hasta poniendo en riesgo su integridad física.
La bajada de la autopista 25 de Mayo fue otro de los lugares en que más público se concentró a ver a los campeones, mientras que se reforzaban las medidas de seguridad en torno del hotel, punto de llegada de la caravana.
Camionetas cargadas de hinchas hasta lo increíble, banderas al viento, gente de todas las edades y hasta madres con bebés en brazos dieron la bienvenida a los jugadores.
La recorrida, iniciada formalmente a la altura de Puente El Trébol siguió luego por la Autopista 25 de Mayo, la Avenida Nueve de Julio y la avenida del Libertador.
Desde allí, y cada vez más lentamente, el micro avanzó por la Avenida Leandro N. Alem, la Plaza de Mayo, la Avenida de Mayo, otra vez la Nueve de Julio y la calle Brasil hasta el hotel, multiplicándose a su paso la presencia de los fanáticos acompañando en un día de locura, con mucho aliento a Boca y muchísimas dedicatorias a Ríver.
Después de una recorrida de dos horas y veinte minutos desde Ezeiza, el equipo de Boca Juniors llegó al hotel, donde los hinchas vivaron con cánticos, uno por uno, a los campeones.
Los hinchas volvieron a acordarse de Ríver y entonaron repetidamente «adonde están, adonde están, esas gallinas que alentaban al Real».
Final de un nuevo, feliz y agitado día en la vida de Boca.
Una práctica «livianita»
BUENOS AIRES (Télam).- El plantel de Boca Juniors se entrenó ayer a la tarde en forma liviana y luego quedó concentrado a la espera del partido del domingo ante San Lorenzo de Almagro, por el torneo Apertura.
La práctica, que duró noventa minutos y se desarrolló en la «Bombonera», fue supervisada al inicio por Carlos Bianchi y luego, en la última media hora, por su ayudante de campo Carlos Ischia, debido a que el técnico se retiró para brindar una conferencia de prensa..
El trabajo de esta tarde fue regenerativo debido al largo viaje que afrontaron los jugadores desde Tokio, al punto que después de una entrada en calor jugaron un partido informal de ocho contra ocho en espacios reducidos.
Un amplio operativo policial
BUENOS AIRES (Télam).- El enorme operativo de seguridad que dispusieron en conjunto la policía de la provincia de Buenos Aires, la Federal y la Aeronáutica para el traslado del plantel de Boca Juniors, se vio desbordado por la gran expectativa que generó en la parcialidad «azul y oro» la llegada de sus ídolos, ya que desde horas tempranas gran cantidad de vehículos enfundados en banderas «xeneizes» trataron de acercarse al Aeropuerto.
Con la llegada del plantel al hotel, los ánimos de los hinchas se alteraron y comenzaron a pugnar por obtener un lugar cercano al micro para saludar a sus ídolos, lo cual provocó pequeños desmanes y la policía debió intervenir para calmar la situación, luego de lo cual detuvo a dos personas en estado de ebriedad.
En tanto, al tiempo que el ómnibus se disponía a ingresar al estacionamiento, camarógrafos y fotógrafos quisieron aproximarse para realizar sus tareas pero el acceso les fue negado, y cuando intentaron entrar por la fuerza hubo forcejeos con la policía y se observaron algunas cámaras que rodaron por el piso.
Después de ese episodio todo volvió a la normalidad, y luego los fanáticos que estaban sobre la calle y apostados en el techo de la farmacia vecina al Hotel Los Dos Chinos, tuvieron su merecido premio cuando cerca de las 15.30, el capitán de Boca Juniors, Jorge Bermúdez, se asomó por uno de los ventanales del segundo piso para saludarlos.
Por último, a las 16.30, aún con gran cantidad de público en las inmediaciones del hotel, el plantel se dirigió hacia Casa Amarilla.
BUENOS AIRES (DyN) - El plantel de Boca Juniors regresó a Argentina después de obtener en Japón la Copa Intercontinental y, después generar la locura de miles de hinchas que lo acompañaron en una caravana triunfal, fue a entrenar a la "Bombonera" pensando en San Lorenzo de Almagro, un partido clave en la pe- lea del equipo de Carlos Bianchi en el torneo Apertura que lo tiene como líder.
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