Diego Amador: “Estoy tocado por Dios”

Antes, “Río Negro” habló con este gran referente del flamenco.

Eduardo Rouillet Por primera vez en Neuquén, este enorme referente del flamenco actual en un recital de palos flamencos como soleá, tangos, bulerías, fandangos y rondeñas según su personal visión construida sobre sólidas bases tradicionales. Diego Amador “El Churri”, el piano más flamenco de todos los pianos. Lo acompañan su hijo –Diego, también- en percusión, Israel Varela en batería, el bajista Julián Heredia, y el bailaor Oscar de los Reyes. La compañía Quitapenas de Neuquén abrirá el espectáculo bailando jaleos, alegrías, soleares, bulerías y tangos al compás del cajón, el cante, la guitarra y las palmas. Nacido de familia gitano-flamenca, creció en el sevillano barrio de Triana, junto al río Guadalquivir. Diego reúne la tradición milenaria con el jazz y la música más vanguardista. Comenzó tocando guitarra pero siguió recorriendo tablados -con solo once años- como baterista del grupo “Pata Negra”. Nuevos instrumentos fueron llegando a sus manos, con los que acompañó a Remedios Amaya, El Potito, Diego “El Cigala”, La Tais, Tomatito. Colaboró y compartió escenarios con su hermano Raimundo Amador, Chick Corea, Birelli Lagreene, Luis Salinas, Carles Benavent, Abraham Laboriell, Path Metheny, Larry Coryell, entre otros. “Río de canasteros” es la nueva producción del pasional pianista sevillano. “En Andalucía se respira arte, porque ahí nació el flamenco. La verdad, que como se concibe allí -que me perdonen los que lo hacen en todas partes del mundo- no se hace en lado alguno. Es como algo natural. Como el tango acá. Y los andaluces tenemos una cosa que también es natural. No se estudia, se lleva adentro, simplemente. Y al que lo toca Dios y le dice tu sí, tu no, ya está. Es así. –¿Cuando descubriste que -siguiendo tu expresión- te tocó? –Pues… Yo no lo sabía hasta hace unos pocos años. Yo pienso que estoy tocado por Dios, sí lo creo. Y lo ignoraba hasta hace seis años, porque nunca he creído lo que yo tenía, ni nada. Claro, llega un momento en que uno está afónico y no puede cantar y entonces cuando no puedes ni hablar, y de momento tienes que cantar, subes al escenario y todo fluye. Ahí te das cuenta, que nos ha tocado Dios. O cuando vas con un instrumento, por ejemplo, el piano… –Con el que te acompañás en esta gira. –Exactamente, el piano, con el que estoy a gusto. Y ves que viene Dios, te toca (sonríe) y te ilumina. –¿Hay veces que no lo hace? –Hombre. Las hay que acompaña un día malo, pero pienso que siempre está. Siempre. No sé si es Dios o lo que sea, pero sí creo en las buenas energías que nos produce, nos podemos producir o producimos a otros. –Pasaste por Buenos Aires y Rosario, fuiste aCórdoba, vas a Neuquén. La Argentina que vas descubriendo, qué imagen te propone? –Pues, es una tierra a la que le tengo tanto cariño… Por muchas razones. Tanto por lo personal, amo a la gente que voy conociendo, me encanta. Y después por la música, el tango, el folclore de aquí, tienen una conexión conmigo que nos hermana. Tengo una sensación tan buena que no extraño mi tierra. Cada vez que estoy aquí no la añoro. Me siento tan arropao, tan cómodo entre vosotros. Son muchas emociones, tantas que no puedo explicar, pero todas buenas.

Amador supo acompañar a “Pata Negra”, “El Cigala”, Path Metheny, entre otros.


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora