“Con efluentes porcinos, logramos una campaña adicional de maíz en tres años”
Nicolás Sosa es ingeniero agrónomo de la EEA INTA Manfredi. En diálogo con Río Negro Rural, analizó los beneficios agronómicos del uso de enmiendas orgánicas, con datos de ensayos que muestran mejoras en suelo y productividad. Una práctica con fuerte potencial para sistemas agrícolas bajo riego en el norte de la Patagonia.
Los altos rendimientos agrícolas que se persiguen en los esquemas bajo riego de Río Negro y Neuquén obligan a pensar en planes de fertilización intensivos. Además, se busca la continua mejora de suelos mediante, incrementando su contenido de materia orgánica campaña tras campaña. Para ambos objetivos, el uso agronómico de enmiendas orgánicas emerge como un aliado sinigual. El ingeniero agrónomo Nicolás Sosa repasa sus ventajas, en diálogo con Río Negro Rural.
Uso agronómico de enmiendas orgánicas: entrevista con Nicolás Sosa
PREGUNTA: ¿Qué beneficios tiene el uso agronómico de enmiendas orgánicas?
RESPUESTA: Cuando utilizás enmiendas orgánicas, a diferencia de los fertilizantes minerales, estás haciendo un aporte de materia orgánica. Esto es un beneficio importante para el suelo: cualquier fertilizante se puede comprar, pero la materia orgánica es difícil de reponer en el suelo. Pueden ser efluentes líquidos provenientes de tambos o granjas porcinas, o sólidos orgánicos provenientes de feedlot o producción avícola. La materia orgánica va a mejorar la estructura del suelo, su porosidad y capacidad de retención de agua. Pero, además, estas enmiendas aportan macronutrientes y micronutrientes. Entre los macronutrientes, tenemos nitrógeno, fósforo, potasio. Principalmente en el caso de producción porcina, aportan cobre y zinc; es decir, micronutrientes fundamentales para la producción de cultivos y deficitarios hoy en muchas zonas de la región pampeana. Las enmiendas orgánicas hacen un aporte desbalanceado: no es una composición homogénea o uniforme como tiene un fertilizante comercial, sino que aportan macro y micronutrientes en distintas proporciones. Es importante mencionar que también aportan calcio, magnesio y sodio para la nutrición de los cultivos.
P: ¿Y el guano aviar tiene algún nutriente que no aporte los efluentes porcinos?
R: Principalmente, hacen un aporte mayor de materia orgánica. En un efluente líquido, el 98-99% es agua, y la materia orgánica está más diluida. En cambio, en los sólidos orgánicos de producción aviar tenés un contenido mucho más elevado de materia orgánica.
Cuando utilizás enmiendas orgánicas, a diferencia de los fertilizantes minerales, estás haciendo un aporte de materia orgánica. La materia orgánica va a mejorar la estructura del suelo, su porosidad y capacidad de retención de agua.
Nicolás Sosa, ingeniero agrónomo.
P: ¿Qué impacto tiene el uso agronómico de enmiendas orgánicas en términos de costos?
R: Nosotros hace ya 9 años que en una granja venimos desarrollando ensayos para evaluar el comportamiento del efluente porcino. Tenemos evaluado un costo, que varía de acuerdo al consumo eléctrico y de combustible, y de la mano de obra. Utilizando un pivote central, hemos estimado un costo de entre US$1,10 y US$1,40 por milímetro aplicado, según el año. Valorizándolo año a año, estamos obteniendo un margen aproximado de entre US$210 y US$230 por hectárea, en una dosis de 25 milímetros anuales aplicados de efluente porcino, mediante pivote central. Esos 25 milímetros siempre aplicados en período de barbecho, previo a la siembra del cultivo.
P: Hay impacto también en términos de productividad, ¿correcto?
R: Sí, y es ahí justamente donde me interesa poner el foco. Nosotros en ocho campañas agrícolas, hicimos maíz en tres y soja en cinco. En una superficie aplicamos 25 milímetros anuales de efluentes y una superficie (testigo) no recibió nunca efluente ni fertilización mineral. Tenemos entre ambas una diferencia acumulada de producción de maíz en los tres años de 8.700 kilos por hectárea. Podemos decir que logramos una campaña adicional de maíz en esos tres años solo por el uso del efluente porcino. Es un dato muy contundente. Las campañas fueron 2017/18, 2020/21 y 2022/23. Y, para la misma dosis de efluente aplicado previo a la siembra del cultivo de soja, logramos 2.858 kilos por hectárea excedentes respecto al testigo en cuatro campañas agrícolas: 2018/19, 2019/20, 2021/22 y 2023/24. Y agrego: en la última campaña agrícola, nosotros logramos más de 10 quintales de diferencia entre el testigo y cualquiera de las dosis evaluadas, que van desde los 12,5 mm a los 62,5 mm de efluente porcino. Hay una historia agrícola previa: ocho años de aplicación de efluente en cada una de estas parcelas, mientras el testigo nunca recibió ni efluente ni fertilización mineral. Por eso es tan marcada la diferencia: es producto de la acumulación de los años anteriores.
«Logramos una campaña adicional de maíz en esos tres años solo por el uso del efluente porcino.»
Nicolás Sosa, ingeniero agrónomo.
P: ¿Entonces el impacto es mayor en maíz que en soja?
R: Correcto. La aplicación de efluente responde mucho más en la siembra de gramíneas que de leguminosas. Pero también podemos observar que con el paso de los años, esa incorporación de nutrientes mediante efluentes porcinos logra también un impacto positivo en la siembra de soja.
P: ¿Hay riesgos ambientales?
R: En Río Negro, si se aplica muy cerca de los canales de riego, el mayor riesgo es la contaminación del agua que corre a través de ellos. Pero si para aplicar efluentes porcinos se tienen los mismos cuidados que para aplicar cualquier fitosanitario, los riesgos se pueden minimizar e incluso eliminar. Aplicándolos en dosis adecuadas y en el momento adecuado, no hay riesgo de contaminación. Y si el canal está impermeabilizado, el riesgo es cero. Las producciones intensivas de hace 30 años atrás cambiaron totalmente: hoy los sistemas intensivos de producción son confinados en general y generan una gran cantidad de efluentes y sólidos orgánicos. No hay que ir en contra de lo que se hace en los principales países del mundo, tanto en Estados Unidos como en Europa: todos utilizan estas fuentes orgánicas para fertilización de cultivos. Hay que considerar la oferta de nutrientes del suelo, hacer una caracterización del subproducto que vamos a aplicar. En base a un balance de nutrientes, hay que dosificar de acuerdo al cultivo que vamos a sembrar y garantizar no contaminar.
P: Una práctica que se usa mucho en la Norpatagonia para aumentar la materia orgánica en los suelos es la siembra directa. ¿En cuánto se podría acelerar ese proceso formador de suelos si se usaran enmiendas orgánicas?
R: Podrían mejorar muchísimo los suelos. De hecho, en Europa no se hace siembra directa y se aplican enmiendas orgánicas para mejorar la calidad de los suelos. Nosotros hacemos siembra directa, y hay sistemas que permiten la aplicación de enmiendas orgánicas sin necesidad de mover el suelo. Hemos evaluado un campo donde venimos trabajando, e incrementamos un punto la materia orgánica en el suelo en ocho años. Y eso se logró con el efluente porcino, con guano avícola posiblemente se dé en menos tiempo. Entonces, son prácticas que contribuyen a una mejora integral del suelo, porque mejorás no solo las propiedades químicas sino también físicas y microbiológicas del mismo. Eso es lo que diferencia a las enmiendas orgánicas de un fertilizante.
«Nosotros hacemos siembra directa, y hay sistemas que permiten la aplicación de enmiendas orgánicas sin necesidad de mover el suelo.»
Nicolás Sosa, ingeniero agrónomo.
P: La alternativa al uso agronómico de los efluentes es su prolongada acumulación en lagunas. ¿Tiene algún beneficio eso?
R: No tienen beneficios, sino todo lo contrario. Al estar acumulando en lagunas de estabilización o lagunas de almacenamiento, estás aumentando las emisiones a la atmósfera. Lo que exige la normativa, por ejemplo en Córdoba y en provincia de Buenos Aires, son 120 días de tiempo de retención hidráulica en lagunas. Más tiempo no va a contribuir a la estabilización del material pero además genera mayores emisiones. Entonces, es negativo tener una superficie cada vez más grande en lagunas producto de una normativa que prohíbe el uso agronómico de efluentes. Debemos tener una normativa moderna, acorde a los tiempos actuales de producción, y que garantice que se cumplan los criterios ambientales para que sea una práctica controlada que habilite el uso agronómico tanto de efluentes como de solidos orgánicos. Una granja, evidentemente, no puede ante prohibiciones hacer cada vez más lagunas. Lo que tiene que hacer es, una vez que esté el efluente tratado, aplicarlo como fertilizante orgánico para nutrición de suelos y cultivos.
P: ¿La aplicación pondría contaminar las napas?
R: No. Si garantizás una dosis de acuerdo a las necesidades del cultivo que vas a sembrar, a ese efluente lo va a tomar la planta. Si vos garantizás una dosis que no pueda tener lixiviación hacia el agua de napa, no habrá ningún inconveniente de contaminación.
P: Es interesante que la aplicación sea por pivote, considerando que en la Norpatagonia el riego es total.
R: Correcto, acá en Córdoba, muchas granjas medianas están adoptando el sistema de aplicación por cañones regadores por pivote central. Nosotros estamos haciendo los ensayos con un pivote experimental que cubre ocho hectáreas. También se usan para aplicación de efluentes porcinos pivotes que cubren 60 o 100 hectáreas. Este sistema de aplicación es una solución muy interesante para granjas de gran escala que generan mucho efluente porcino.
«Una granja no puede ante prohibiciones hacer cada vez más lagunas. Lo que tiene que hacer es, una vez que esté el efluente tratado, aplicarlo como fertilizante orgánico para nutrición de suelos y cultivos.»
Nicolás Sosa, ingeniero agrónomo.
P: ¿Cómo es la normativa en Córdoba?
R: La normativa para efluentes líquidos está regulada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, y se rige por el decreto 847/16. Pero esa normativa dejaba de lado todos los residuos generados en un feedlot o en producción avícola. Entonces, la Secretaría de Ambiente con la resolución 29/2017 reguló todos los residuos sólidos generados en producción avícola y feedlot que, bajo un plan de aplicación, pueden aplicarse para fertilización de cultivos.
P: Más allá de la autoridad de aplicación, ¿hay alguna diferencia sustancial entre ambas normas?
R: No, en las dos se pide un plan de aplicación, considerando un balance de nutrientes y con ciertas restricciones: por ejemplo, no se pueden aplicar los sólidos con nieve, no se puede aplicar a menos de 100 metros de un recurso hídrico, hay que tener en cuenta la pendiente del terreno y evitar situaciones que puedan afectar a poblaciones vecinas. Ambas normativas son bastante similares. Lo que pasa es que una enmienda tiene mayor riesgo de afectar al recurso hídrico que la otra.
P: ¿Cómo es la normativa en Entre Ríos?
R: Entre Ríos está en un proceso ahora de adecuación de la normativa. Rige una norma que ya tiene unos años, que es el decreto 5837, pero actualmente lo que están exigiendo es que cumplan básicamente la misma normativa que tiene Córdoba para aplicación de residuos o efluentes líquidos. Hay un equipo técnico trabajando en la reformulación de la normativa de Entre Ríos, pero mientras tanto les están pidiendo que cumplan la misma normativa que hay en Córdoba. Y Buenos Aires tiene normativa para tambo y para cerdos, pero no para producción avícola ni para feedlot. Entiendo que en cualquier momento saldrá.
PERFIL
Ing. Agr. MSc. Nicolás Sosa

- Es ingeniero agrónomo por la Universidad Católica de Córdoba (2006). Máster en gestión de suelos y aguas por la Universidad de Lleida (2012).
- Está a cargo de la planificación, gestión y coordinación de actividades dentro del módulo “Aplicación de residuos agropecuarios, agroindustriales y municipales al suelo’’ del PN Suelo de INTA.
- Ha investigado sobre la utilización de enmiendas minerales y orgánicas y su influencia sobre las propiedades químicas del suelo.
- Brinda capacitación a profesionales, productores y estudiantes.
- Forma parte de la EEA INTA Manfredi.
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Los altos rendimientos agrícolas que se persiguen en los esquemas bajo riego de Río Negro y Neuquén obligan a pensar en planes de fertilización intensivos. Además, se busca la continua mejora de suelos mediante, incrementando su contenido de materia orgánica campaña tras campaña. Para ambos objetivos, el uso agronómico de enmiendas orgánicas emerge como un aliado sinigual. El ingeniero agrónomo Nicolás Sosa repasa sus ventajas, en diálogo con Río Negro Rural.
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