Decisión a cara o cruz, con un temor de fondo

Juntos Somos Río Negro se juega con la decisión de la transferencia de las rutas cambiar el malhumor social. Pero también le puede salir mal y costarle electoralmente. Desde el gobierno provincial se advirtió que hay cierto temor a los tiempos que demanden las autorizaciones de Vialidad Nacional a las primeras obras en las rutas de la provincia.

Por Néstor Pérez

Es a cara o cruz. Así se palpita el desafío que tomó el gobierno de Alberto Weretilneck al asumir el manejo de las rutas nacionales 22 y 151, dos trazas tan transitadas por usuarios de distintos sectores y destinos, como conocidas por su deterioro o directamente colapso ante el crecimiento del tráfico.


La decisión final en Río Negro llegó impulsada por una ola de malestar que desató la subejecución del Fideicomiso de Infraestructura del Transporte, un fondo que se nutre del Impuesto a los Combustibles. Según denunció en su momento el gobierno rionegrino, Nación no envió a las provincia billones de pesos para mantener las rutas y prefirió ponerlos en la columna contable que alimenta el superávit fiscal, un indicador clave en la retórica del presidente Javier Milei.


¿Pero por qué decimos que es a cara o cruz? Porque más allá del malhumor social que exige rutas en mejores condiciones, también es visible en el horizonte las próximas elecciones a gobernador de Río Negro.


Juntos Somos Río Negro se juega con esta decisión a cambiar ese humor. Pero también le puede salir mal y costarle electoralmente.


Desde el gobierno provincial advirtieron a Río Negro que hay cierto temor a los tiempos que demanden las autorizaciones de Vialidad Nacional a las obras que la Provincia quiere encarar en primera instancia, ya que Nación se guardó la potestad en el convenio de traspaso de tener que otorgar su conformidad a los cambios en las vías nacionales que encare la gestión de Weretilneck. Incluso, si se llega a la concesión de los tramos a cambio de sistemas de peaje, deberá concretarse un nuevo convenio con Vialidad Nacional.


Las autorizaciones implican que puede haber demoras en las aprobaciones y por ende en el inicio de los trabajos, que un funcionario provincial pronosticó esta semana que comenzarían entre noviembre y diciembre.


Como el tema rutas es una de las principales preocupaciones de la importante porción de electorado que vive entre Chichinales y Catriel, el resto de las fuerzas políticas coinciden con la decisión del gobierno provincial, aunque con matices.


En dos de las fotos del traspaso que firmó Weretilneck con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, apareció el senador libertario Enzo Fullone.


Fullone fue jefe del distrito Río Negro de Vialidad Nacional antes de dedicarse a la campaña legislativa para octubre de 2025. En declaraciones a este medio apoyó la transferencia a la provincia pero también defendió la estrategia de déficit cero del Gobierno nacional, un factor que impactó en el estado de las rutas. El senador es mirado con recelo desde Provincia. Desde las filas libertarias también han cuestionado el discurso de Weretilneck sobre las rutas. El trabajo conjunto se asoma por lo menos friccionado.


Aníbal Tortoriello, el otro referente libertario, no estuvo en la foto de rigor pero también avaló el traspaso.
Por su parte, Martín Soria, uno de los senadores peronistas de Río Negro, pareció hacerse eco (seguramente sin intención) de una definición que Weretilneck vertió a Río Negro en la entrevista que acompaña a esta edición: que el reclamo por el dinero de los fondos del Impuesto de los Combustibles lo encabecen los legisladores de la provincia.


Soria adelantó el jueves durante la sesión del Senado que presentó un proyecto para “garantizar a las provincias que gestionen rutas e infraestructura de transporte nacional en sus territorios los fondos necesarios para su mantenimiento, reparación y normal funcionamiento”.


Definió como temeraria la decisión de algunas gestiones provinciales que resolvieron “quedarse con el problema”, “sin negociar el financiamiento necesario”.


En este sentido el gobierno provincial avanza con la gestión del crédito de 60 millones de dólares del Fonplata para el primer ataque de obras en las rutas traspasadas. El préstamo podría aprobarse en la primera semana de octubre, adelantó el gobernador. Previamente habrá una delegación de la entidad que llegará a Río Negro para ver el destino de los fondos.


Y en todo este escenario, el usuario común de las rutas debe esperar una vez más. Aunque ahora con una expectativa distinta.


Es a cara o cruz. Así se palpita el desafío que tomó el gobierno de Alberto Weretilneck al asumir el manejo de las rutas nacionales 22 y 151, dos trazas tan transitadas por usuarios de distintos sectores y destinos, como conocidas por su deterioro o directamente colapso ante el crecimiento del tráfico.

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