Prestigioso economista advierte sobre el Presupuesto 2027: “Preso de su propia regla fiscal, el Gobierno va a inaugurar una nueva ronda de ajuste”

ENTREVISTA │ El economista Matías Wasserman del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP) dialogó mano a mano con RÍO NEGRO, y brindó su perspectiva sobre el proyecto de Presupuesto 2027 que acaba de ingresar al Congreso.

Por Facundo Iglesia

Matías Wasserman, economista.

Matías Wasserman, economista.

El Gobierno Nacional presentó el proyecto de Presupuesto 2027. En ese documento enorme, cargado de anexos, la administración trazó la hoja de ruta para el año que viene y trazó sus previsiones respecto a las principales variables de la macroeconomía nacional de cara al año próximo.


El Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP), dirigido por el economista y diputado nacional de Patria Grande Itai Hagman, lanzó una web, presupuestointeractivo.com, que ayuda a visibilizar fácilmente los principales números del proyecto del gobierno.


Algunos números son abrumadores: si el Gobierno logra aprobar el proyecto, el recorte en los fondos destinados a Vivienda y Urbanismo será del 98,9% en 3 años y del 17,2% si lo comparamos con este año. En Agua Potable y Alcantarillado, la motosierra será del 93% comparada con 2023 y del 25,7% respecto a 2026. El dinero destinado a financiar Energía, Combustibles y Minería (que incluye los subsidios a la energía, gas y nafta) se recortó en un 70% y el año que viene caerá un 21,4% más si lo comparamos con 2026.


Matías Wasserman, economista del OCEPP, habló con RÍO NEGRO de cuáles son prioridades y jerarquías que el Gobierno tiene para proyectar el año entrante. “Hay una narrativa instalada de que el grueso del ajuste ocurrió en 2024, en parte a través de la prórroga del presupuesto del año anterior, pero la realidad es más compleja”, dijo Wasserman.

PREGUNTA: ¿A que se debe la comlejidad?
RESPUESTA:
Hay que decir que Milei abusó de la prórroga del presupuesto para hacer lo que, en sus propios términos, fue el ajuste más grande de la historia. Y después le agarró el gustito: al año siguiente ya no buscó políticamente aprobar un presupuesto para 2024, ni tampoco luego para 2025. Y cuando presentó el presupuesto para 2026, afirmó que lo peor ya había pasado y que era el momento de crecer. Ahí se identificaban las partidas que, a diferencia del ajuste sufrido en 2024 y 2025, para 2026 se preveía que crecieran. Pero ese presupuesto estaba montado sobre supuestos tan ambiciosos que, cuando no se cumplieron, se entró en otra ronda de ajuste: en 2026 el Gobierno había dicho que iba a aumentar las jubilaciones y hoy están aproximadamente un 10% por debajo de 2025; y para el gasto general había dicho que iba a crecer siete puntos y, con suerte, empata con la inflación para fin de año. Y, según los supuestos que toma el Gobierno para el año que viene, en la enorme mayoría de los casos se cuidó que los gastos crecieran por encima de la inflación, de manera tal que nadie pueda, en un año electoral, acusarlos de proyectar un presupuesto que sigue reduciendo discapacidad o ciencia y técnica.

P: ¿Pero qué pasa detrás de esta promesa?
R:
Dos cosas: la primera es que conviene ver este presupuesto como parte de una película y no como una foto. Cuando uno mira el acumulado de 2023 a 2027, en toda la gestión de Milei, se ve que las universidades nacionales perdieron un cuarto de su presupuesto, el Fondo Nacional de Incentivo Docente perdió casi la totalidad, la Beca Progresar perdió 77%, infraestructura y vivienda cayó un 62%, y podría seguir. Entonces, por un lado, aun con crecimientos parciales en 2027, están lejísimos de compensar los recortes de los primeros tres años. Y por otro, para que se den esos crecimientos muy parciales, tienen que darse una serie de supuestos como mínimo, ambiciosos. Algunos dirán que son fantasiosos.

P: ¿Cuáles son algunos de esos supuestos ambiciosos?
R:
Por ejemplo, creer que la recaudación de IVA y Ganancias va a aumentar en términos reales y por encima del PBI, cuando se está haciendo un régimen de exenciones para las grandes empresas como el RIGI. Que ello suceda omplicaría más que compensar esa pérdida de recaudación con las pequeñas y medianas empresas o los trabajadores en general. Y a mi entender eso no va a ocurrir, porque no va a aumentar la recaudación por consumo con los salarios, el empleo y la actividad como están hoy. Entonces lo que va a terminar haciendo el Gobierno, preso de su propia regla fiscal, va a ser inaugurar una nueva ronda de ajuste.

Es fantasioso creer que la recaudación de IVA y Ganancias va a crecer en términos reales, mientras se aplica un régimen de exenciones como el RIGI.

P:¿Y qué otros supuestos tiene el presupuesto 2027?
R:
Creen que la economía en 2027 va a crecer un 4%. Veamos otra vez el caso de 2026: cuando presentaron ese presupuesto decían que Argentina iba a crecer 5%. Ahora, cuando mandan el presupuesto 2027, dicen: revisamos las proyecciones para este año, cinco puntos quizás fue un poco ambicioso, creemos que en 2026 vamos a crecer tres puntos. Pero tres puntos sigue siendo ambicioso. Apuntar a crecer tres puntos este año y cuatro el año que viene me genera la inquietud de con qué motores se va a lograr ese crecimiento, teniendo en cuenta que la industria, la construcción, los salarios reales, el empleo registrado y la inversión siguen bajando.

P: ¿Puede que la gran apuesta sea el comercio exterior?
R:
El Gobierno probablemente esté apostando todo a las exportaciones, pero hay que decir que en 2026 tenemos los precios internacionales más favorables de la historia. Para seguir creciendo en 2027 el gobierno necesita, como mínimo, sostener unos precios internacionales que están completamente fuera de su control.

P: El título del informe que presentaron sobre el presupuesto 2027 es “¿Ya no hay de dónde ajustar?”. ¿Qué significa?
R:
La afirmación surge para dar cuenta de lo que fue el proceso de ajuste de estos tres años: es una manera de decir que ya se le sacó el agua a las piedras, porque si se recortaron casi 27 puntos de gasto público, ¿de dónde van a seguir recortando? Era una manera de denunciar lo que fueron los recortes de estos tres años, y a la vez de dejar también instalado un manto de duda sobre si lo peor ya pasó. Porque hace ya varios meses (el ministro de Economía Luis) Caputo, en una entrevista, dijo que el gasto ya no tiene de dónde más ajustar, y a pesar de ello, desde ese momento, el Gobierno siguió ajustando partidas. Pero creo que efectivamente hay tensiones, incluso las empiezo a escuchar desde sectores muy afines o al interior del Gobierno. En el mismo sentido, en la reforma laboral se creó el FAL, el Fondo de Asistencia Laboral, pero el Gobierno se encontró tan arrinconado por la caída de la recaudación que debió postergarlo porque implicaba seguir erosionando los ingresos públicos.

El plan es la transformación estructural. Lo que me preocupa es ¿de qué van a trabajar los 25 millones de adultos argentinos?

P: Ya entramos en la segunda mitad del gobierno de Milei: ¿qué país ves que se está consolidando en lo económico? Ya se entiende más o menos cuál es el plan, ¿no?
R:
El plan es definitivamente la transformación estructural. Lo que me preocupa es una duda a la que no le encuentro respuesta. Incluso reconociendo el potencial exportador que puede tener Argentina, ¿de qué van a trabajar los 25 millones de adultos argentinos? Porque lo que tuvimos en los primeros dos años de Milei, después del ajuste grande del primer semestre de 2024, fue una economía que crecía sin generar empleo, traccionada sobre todo por sectores como minería, hidrocarburos, agro y, al principio, el sector financiero. Lo que tenemos ahora es una economía que ni siquiera crece y que acelera el ritmo al que pierde puestos de trabajo. ¿Qué van a hacer con los 10 millones de trabajadores que sobran para un modelo vinculado solamente a Vaca Muerta y la minería? Me cuesta imaginar una economía consolidada de esa forma. Uno podría decir: van al modelo peruano. Pero ¿cómo se transforma un país que estuvo acostumbrado a tener, como mínimo, la mitad de los trabajadores en el sector registrado, con acceso a bienes y derechos básicos, en un universo donde el 80% de la población económicamente activa trabaje en la informalidad, con ingresos muy bajos?

P: Muchos analistas dicen que la microeconomía está mal, pero la macro está ordenada. ¿Usted qué piensa?
R:
Me causa gracia. De mínima me llama la atención ese discurso de que la macro anda bárbaro pero el problema es la micro, porque cuando uno mira los salarios reales, que perdieron cerca de un 10% de poder adquisitivo en estos años; cuando ve que se perdieron 240.000 puestos de trabajo registrados solo en el sector privado; la jubilación mínima, que cayó un 20%; la morosidad del crédito, que se quintuplicó para el sector bancario y mucho más para el no bancario; la inversión real, que cayó en la mitad de los trimestres que gobernó Milei; la informalidad laboral, que crece; las 30.000 empleadoras que cerraron; y la producción industrial, que según los últimos datos está casi 9% abajo, y la construcción hasta 20% abajo… todo eso junto hace a la macroeconomía.

Perfil


Matías Wasserman es Licenciado en Economía (UBA) y Máster en Desarrollo Económico (UNSAM).
Es docente de la materia Economía en la carrera Arquitectura de la Universidad Torcuato Di Tella.
Es coordinador e investigador del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP).
Es columnista económico en el streaming Gelatina.


El Gobierno Nacional presentó el proyecto de Presupuesto 2027. En ese documento enorme, cargado de anexos, la administración trazó la hoja de ruta para el año que viene y trazó sus previsiones respecto a las principales variables de la macroeconomía nacional de cara al año próximo.

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