Los rasgos del prócer que nos sacará de la crisis

Ni héroe, ni semidiós; pero sí deberá tener una verdadera vocación de servicio, ir más allá de lo posible, desprenderse de lo personal y dar lo mejor de sí para cambiar la situación nacional. Definiciones de tres reconocidos intelectuales argentinos.

(Entrevistas de Lucas Colonna)

BUENOS AIRES (ABA).- Un salvador. Un héroe. Un San Martín que cruce los Andes. Un Belgrano que desoiga las órdenes del gobierno central y dé batalla al ejército enemigo hasta triunfar, como en el Tucumán de 1813.

O, en su defecto, alguien que logre recomponer hoy la economía del país y sus instituciones democráticas.

Si de las crisis siempre surgieron las figuras providenciales de la patria:

¿Podemos los argentinos volver a tener próceres? ¿Existe alguien capaz de sacarnos adelante? ¿Quién, en todo caso, lo hará?

Las preguntas encontraron respuestas en tres de los intelectuales más influyentes de la construcción de la historia argentina: Félix Luna, José Ignacio García Hamilton y Pacho O»Donell.

Y, con ciertos matices entre sí, las reflexiones confluyeron en un punto: la crisis que el país atraviesa hoy no puede dejar de gestar su propia figura salvadora; ya sea esta una generación, un grupo determinado o una persona. Sin embargo, aseguran, todavía no llegamos a conocerla.

Félix Luna: Quien dé un valor fundacional

-¿Es el diccionario de la Real Academia Española?

-Sí, la última versión.

Félix Luna urga en la biblioteca de su pintoresco despacho de la calle Reconquista en busca de una definición tajante.

-Acá está. Prócer: alto, eminente, elevado. Del latín prócer. Otra acepción: Persona de la primera distinción o constituida en alta dignidad -responde, sin encontrar satisfacción en lo que ha leído, y agrega-, Yo creo que el prócer es aquel que sabe distinguir y extraer un valor fundacional de la realidad, algo que otros no ven. Por ejemplo, por 1940 Perón inventó esto de la justicia social que ya estaba dando vueltas por ahí, lo convirtió en un valor fundamental y se asoció a él. Y hoy Perón significa, bien o mal, justicia social.

-¿Podemos tener nuevos próceres?

– Sí, en la medida en que las circunstancias vayan haciendo que los hombres se pongan a la altura de las responsabilidades. Son las circunstancias las que hacen a los hombres. Por qué no hay próceres hoy en el mundo, porque las circunstancias son otras…

-¿Le parece que en la Argentina no existen las circunstancias necesarias para la aparición de un prócer?

– Existen, claro que sí…hay desafíos muy importantes. Pero quienes los asumen son hombres que vienen de una vieja política, que están haciendo lo que pueden, y ojalá les vaya bien. Pero no creo que tengan la estatura que debe tener un prócer.

-¿Cuál es esa estatura?

– Es indefinible, pero ciertamente es algo que los hace sobresalir de sus contemporáneos. Algo que le hace sentir a uno que está en presencia de un hombre superior.

-¿Alguien de la dirigencia de los últimos gobiernos pasará a la historia como un prócer?

– Alfonsín restituyó operativamente un valor fundacional, que es el de la democracia, así que sí. Menem no, porque no hizo nada fundacional por el país…

-¿Alguien nos sacará de la crisis?

Yo creo que sí, aunque no sé qué o quién. Pero aquéllos que hagan todo lo posible por el país, que no lo hagan por intereses personales sino por una verdadera vocación de servicio, aquéllos que dejen un saldo para la construcción de la Argentina, deberán ser reconocidos.

José Ignacio García Hamilton: Los jóvenes son la esperanza

«Siempre aparecen los mejores hombres en los malos momentos de la sociedad. Hay ejemplos: en la dictadura de (Juan Manuel de) Rosas, cuando la generación del 37 fue al exilio, encontró allá una serie de puntos de orientación que luego trajeron. Y hoy creo que todos los jóvenes que van a estudiar al exterior encontrarán los elementos necesarios para darle un nuevo rumbo al país. En la medida en que miren lo que pasa en el resto del mundo, van a encontrar la brújula que la Argentina perdió en el siglo XX».

José Ignacio García Hamilton no duda de sus palabras ni por un instante. El historiador, autor de uno de los más polémicos libros sobre José de San Martín, asegura que los próceres son también hombres de carne y hueso, aunque con una visión superadora de la media.

-¿Existen los próceres?

-Prócer es un concepto que a mí no me gusta. Si se lo interpreta como un semidiós, como alguien impoluto, yo lo rechazo, porque no existen esos hombres. Quizás podríamos hablar de hombres ilustrados, de buena visión, gobernantes honestos, cultos y eficientes. Sarmiento, Mitre o Alberdi fueron próceres en el buen sentido de la palabra: tenían defectos, miserias, celos, envidia, pero dieron lo mejor de sí para cambiar la situación nacional. Y yo creo que ahora va a ser igual con la juventud, soy absolutamente optimista», asegura.

-¿De dónde viene la imagen del prócer que hoy se maneja en el imaginario popular?

– De la educación patriótica que se hizo para homogeneizar a los inmigrantes, y que llevó a dimensión mitológica a los hombres de la independencia. Esta educación subestimó la inteligencia de los niños y rebajó el pensamiento al nivel de la magia, desalentó las investigaciones críticas y produjo una cultura de xenofobia y sumisión a héroes militares que trajeron siniestras consecuencias en el siglo XX: como la guerra de las Malvinas y las dictaduras militares. Pero los nuevos próceres no serán así. De eso estoy seguro.

Pacho O»Donell: «El que va más allá de lo posible»

Pacho O»Donell coincide con la definición de García Hamilton. «El prócer es una persona común, como todos, pero que es capaz de acciones extraordinarias. Por ejemplo, San Martín era una persona común, con pasiones, con errores, con vacilaciones, pero que hizo aquello que se suponía que era imposible hacer», explica.

Y agrega: «Un prócer es aquél que hace lo imposible en favor de principios que no tienen que ver con un egoísmo personal. Eso contrasta plenamente con nuestra dirigencia actual, que se maneja sobre el principio del posibilismo. Es decir: se supone que se hacen solamente aquellas cosas que son posibles, que están determinadas o permitidas por el FMI o que no elevan demasiado el riesgo país.

-¿Cree que una figura salvadora nos sacará de la crisis?

– Es lo que estamos todos esperando: que surja alguien que sepa interpretar bien la realidad, que vaya más allá de lo posible, que no tema enfrentar los contratiempos, que interprete las necesidades de la patria…

-¿Y es posible encontrar a alguien con esas características en los últimos gobiernos democráticos?

– De los gobiernos desde la restauración de la democracia hasta la fecha, ninguno tiene el nivel de prócer, porque no cumplieron con los principios de ir más allá de lo posible en beneficio de su patria y sus congéneres. Y, por otra parte, ninguno de ellos tampoco demostró un desprendimiento personal meritorio.


(Entrevistas de Lucas Colonna)

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