César Lerner, en el círculo de los tambores
El compositor, creador de la música de “Nueve reinas” y “El abrazo partido”, estará hoy, mañana y pasado en Roca, Regina y Cipolletti para dictar un taller de diálogo entre tambores.
Eduardo Rouillet
eduardorouillet@gmail.com
El programa Músicos por el País de la Secretaría de Cultura de la Nación, propone este fin de semana el taller “Círculo de Tambores” que César Lerner dictará hoy, en el Teatro de la Estación de General Roca, de 15 a 19; mañana, en el Centro Cultural de Cipolletti, Toschi y Tres Arroyos, a la misma hora, y el lunes en Villa Regina, de 20 a 23, en el Teatro Círculo Italiano, Avenida Rivadavia 117.
César compuso la música para “Nueve Reinas” de Fabián Bielinsky, “El abrazo partido” y “Derecho de familia” de Daniel Burman; además fue acordeonista de “Alegría” del Cirque du Soleil. Ha llevado su obra por todo el país y algunos de los más importantes teatros de Amsterdam, Viena, de Londres, junto a Marcelo Moguilevsky con quien forma un dúo de repertorio klezmer. Ha creado junto a Santiago Kovadloff: “Informe Pessoa”, “Lo que Borges nos contó” y “Un tal Julio”, espectáculos de textos, poemas y banda original de sonido.
Desde hace una década Lerner trabaja la experiencia colectiva “Círculo de Tambores” donde cada asistente participa de un ensamble espontáneo que sirve de plataforma para actuar-producir-responder auténticamente, alentando la convivencia entre diferentes edades, procedencia cultural, conocimiento musical. Todo ritmo tiene pulso base, un latido de corazón, fácil de reconocer mediante los sentidos. El taller está orientado al público en general, no requiere experiencia previa y los interesados deberán acercarse a los espacios citados para inscribirse ya que si bien es gratuito, el cupo es limitado a cincuenta personas, que asistirán con un instrumento de percusión, preferentemente de parches.
“Yo no soy un ejemplo cabal de formación sistemática. Hice mi primera película, en lo que a composición se refiere, y no había estudiado para ello; aprendí en ese primer trabajo en “Cohen vs Rosi”. Estudié composición en la UCA (Universidad Católica Argentina), sólo los dos años iniciales porque no pude bancarme esperar cinco para aprender lo que necesitaba usar esa misma tarde… Y dejé esa educación, cosa de la que me arrepiento una poco. Todo lo que no pude hacer de ese modo lo conseguí con maestros particulares y como pude. Lo sigo haciendo… , le cuenta a “Río Negro”.
“El trabajo que llevo a Río Negro, vengo de realizarlo en Alemania con músicos profesionales, relacionado con cómo recobrar y descubrir en la propia psiquis instintiva, o en la parte más intuitiva de uno, el impulso que permite volver a la creatividad con el aliento necesario para regresar al estudio, seguir interesándose en la improvisación, en continuar rompiendo límites, barreras emocionales a veces, otras cognitivas. Veo que hay un montón de gente con una gran formación pero entrampada en ella, sin poder salir de la mera repetición de fórmulas y encontrar un sentido –hasta diría- espiritual. No porque esté Dios adentro, sino porque hay algo propio que debe expresarse y hacer singular”, dice. Y agrega: “La enorme dificultad pasa por entender cómo ayudar –empezando por los músicos, siguiendo por cualquier persona- a expresar su interioridad. Digo esto porque la convocatoria del fin de semana es abierta. Yo trabajo con empresas, con colegas, con psicólogos porque hay algo que tiende a dinamizar aquellos aspectos un poquito oxidados, alejados de lo creativo, de la posibilidad de escuchar al otro, de escucharse uno, de activar las cosas poderosas que tenemos para entregar como artista, profesional, ama de casa.”
La idea es que cada asistente a los talleres que comienzan hoy participen de un ensamble espontáneo.
Eduardo Rouillet
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