Alex Benn, una vida de novela
De “Chiquititas” a “Macbeth”, radicado en Bariloche, se presentará este sábado en La Baita.
Claudio Andrade candrade@rionegro.com.ar
Sentado detrás de una taza de café, soltando una broma y una carcajada cada tanto, Alex Benn, parece menos perturbador que cuando se lo veía en televisión, interpretando oscuros personajes de telenovela. De haberlo querido podría haber continuado en “la ruta del mal” de aquí hasta el final de sus días. Benn se ganó con caracterizaciones comprometidas el respeto de la audiencia y de los productores. Y, si, podría haber seguido hasta convertirse en un malo entrado en años y lleno de trucos de diablo viejo. No lo hizo. Aceptó el consejo de su corazón y se vino a la cordillera hace un año y medio donde ha desarrollado una ferviente actividad teatral que lo tuvo como protagonista de dos exitosas obras teatrales. Este sábado a las 21 horas vuelve al ruedo con “Ella en mi Cabeza”, de Oscar Martínez en el teatro La Baita. Lo acompañarán Sol Alonso y Adrián Marré, dirigidos por el propio Benn. En plena crisis de las cenizas del volcán Puyehue, Benn y su pareja la actriz Sol Alonso, junto a un grupo de actores, llenaron una sala tras otra hasta alcanzar la nada habitual cifra de 2 mil espectadores con la comedia “Volvió una noche”. Un récord en la cordillera. El hombre que hizo “Chiquititas” en la televisión y “Macbeth” en el teatro, es decir, el que fue mainstream e independencia cultural en distintos momentos de su carrera, revuelve su taza y acompañado de Alonso, repasa su historia de película. O de novela. Una en que él sería un excelente villano de sí mismo. “Me formé actoralmente en Estados Unidos y en Brasil. Me había ido a Estados Unidos porque quería hacer cine allá. Pero no daba el tipo latino (das más ruso, alemán, me decían) y además tenía un acento que no era típicamente americano. Después de hacer experiencia me fui y cuando llegué a la Argentina tenía 27 años”, cuenta Benn. Antes de este viaje por los circuitos teatrales Benn abandonó una prometedora carrera como ejecutivo en una empresa para decepción de padres y amigos. “Es algo característico en mi, seguir lo que me dicta el corazón, sé que puedo caer pero voy a rebotar y a seguir. Lo volví a hacer en Buenos Aires cuando decidí venirme acá a construir algo nuevo”, explica. Fue llegar y arrasar. “No paramos, en ningún momento, y aunque está bueno, también uno se pregunta cuales son los límites de esto”, reflexiona Alonso, quien junto a Benn han protagonizado “Volvió una noche” y “Días contados”. Ambos eligieron un camino poblado de simbolismos. La empresa teatral se encuentra fuertemente vinculada a la empresa amorosa. “¡Se mezcla toda nuestra vida! Y a la vez que es un placer, es un desafío porque hay una cuestión estrictamente material en medio que tiene que ver con ganar dinero y vivir”, explica Alonso. Hasta hoy se mantienen en un estado de hiper actividad. Sólo con la obra “Volvió una noche”, realizaron 20 presentaciones. “Levantarse y poner el hombro a la producción independiente es duro. Se hace. Opto por ver el vaso medio lleno. Y soy un tipo con buen humor, optimista. Nadie me obligó a elegir esta vida”, dice Benn. “Cuando estaba en Buenos Aires, trabajaba de moza para pagar mis estudios de teatro. El sacrificio es parte de la actividad teatral”, dice Alonso. “¡En Estados Unidos está lleno de mozos sin trabajo porque los puestos los ocupan los actores! ¡Quieren ser mozos y no pueden!”, ironiza Benn. -¿No sienten que la posición del artista, sobre todo de quien debe reinventarse en el interior del país con públicos más chicos, es de una vulnerabilidad peligrosa? -Benn: Sos vulnerable. Debes protegerte de todo y reinventarte sin perderte. -Alonso: El artista trabaja con una herramienta delicada que es su propio cuerpo, y absorbe lo que hay a su alrededor. Es una verdad y hay que convivir con eso. -Benn: No hay muchas alternativas, más allá de las crisis económicas, de los gustos cambiantes, o hacés o no hacés nada. Nosotros optamos por hacer. -Alonso: Y no estamos lejos del público. -Benn: Si, encontramos en la comedia una forma de contactarnos y vemos que la gente necesita reírse. Nosotros también. -Alonso: No somos locos sabemos que el mundo está un poco al revés. En nuestro trabajo hay cierta resignación. -Benn: Somos parte de las inmensas minorías.
El sábado subirá al escenario del teatro La Baita la obra de Oscar Martínez, “Ella en mi cabeza”.
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