“Dos más dos”: una suma para el éxito

La película argentina que se estrenó la semana pasada le gana a Batman y a “Los indestructibles 2” en la taquilla. El cine nacional demuestra que puede ser bueno, divertido y rendidor.

Redacción

Por Redacción

Claudio D. Minghetti

El estreno de “Dos más dos” con sus 250.000 espectadores a la fecha es un claro ejemplo del buen momento que vive la producción nacional dispuesta a reivindicar el cine de género. Para mayor ilustración: “Dos más dos” dejó en segundo lugar a “Batman: El caballero de la noche regresa“ (176 mil espectadores en 181 cines) y “Los indestructibles 2” (155 mil espectadores en 128 pantallas). El cine argentino viene recuperando con pasión el cine de género -el thiller, la comedia, el romántico y el drama- entre otros, ese que claramente está definido dentro de parámetros que son accesibles a un público amplio pero no por ello menos exigente. Si en materia de comedias Juan Taratuto desde “No sos vos, soy yo” hasta “Un novio para mi mujer”, aportó una mirada inteligente al género, Diego Kaplan según el guión de Juan Vera y Daniel Cúparo escrito para Adrián Suar, no parece quedarse atrás y va por más. Hace algún tiempo lo demostró con “Sabés nadar”, mucho más cerca con “Igualita a mí”, y ahora vuelve a hacerlo con “Dos más dos”. La idea del filme nació de Juan Vera, con muy buenos antecedentes en el cine industrial, ya sea como productor ejecutivo de Juan José Campanella o de Paula Hernández, entre otros, y del actor-guionista Cúparo, ya juntos en “Igualita a mí”. No es casual que esta segunda incursión en el cine de los dos tenga como referencia de estilo a Taratuto y al mismo Suar, con quienes Vera había trabajado en “Un novio para mi mujer”y cuyo resultado tanto de crítica como de público todavía es recordado. La demostración de que es posible un cine comercial de calidad destinado a un amplio abanico de público echó por tierra la idea por cierto elitista de que el la calidad solo va de la mano del cine “analizable” o simplemente “intrincado”. Una historia posible En “Dos más dos” están las claves del mejor entretenimiento hollywoodense: el matrimonio entre Diego, un exitoso cirujano cardiovascular, y su esposa Emilia, una meteoróloga de TV, con un hijo adolescente, está en franca crisis y necesita reformularse. Y mientras ella espera una vuelta de tuerca, una sorpresa que no aparece, él vuelca toda su libido en el trabajo y en la búsqueda de fama, roncando a su lado, sin otra preocupación que tener su entorno bajo control. Pero la cosa no es tan simple: Richard, su socio y amigo en una clínica de renombre, y Bettina, su esposa, son muy felices, y por lo visto fogosos, desde que descubrieron un juego audaz: el intercambio de parejas. Emilia se entera de esto, y abre los ojos primero prejuiciosa después pícara y tentada, y le propone a Diego sumarse, primero resistente, después, con tal de salvar su matrimonio, todo un convencido de que la transgresión es el bálsamo. Diego baila en una pata, seducido por la esposa de socio-amigo solo hasta el sexo. En cambio, su esposa y su amigo, redoblan la apuesta peligrosamente. Aquella parte del juego expresamente prohibida, la del amor más allá del sexo, complica la situación y el tema deviene un conflicto que no estaba en los planes iniciales. Vera y Cúparo tironean el drama de lo que parecía solo una humorada y donde la idea de sexo parecía imán para atraer a un espectador que hasta puede pensar igual que Diego y Emilia, pero difícilmente se atreverían a imitarlos. El resultado es satisfactorio por más de un motivo, el primero que es un relato sobre una historia posible contado sin vueltas, es decir creíble de principio a fin, a pesar de que la resolución demasiado seria y moralmente correcta le juega en contra. El segundo porque el casting es perfecto, con labores sobresalientes en el cuarteto protagonista, en la breve pero efectiva participación de Alfredo Casero, y en la del joven Tomás Wicz, como el hijo de Diego y Emilia. Adrián Suar demuestra que como actor en cine es capaz de crecer, y mucho, junto a figuras de fuste, esta vez Julieta Díaz, Carla Peterson (aquí mejor que nunca antes) y el talentoso, versatil y ahora por suerte frecuente en la pantalla Juan Minujin. Buen ejemplo de cine argentino industrial, “Dos más dos” se suma a una lista de recientes filmes locales que consolidan la idea de es posible buen cine para todos los gustos que en los últimos tiempos se potencia y parece tener cuerda para rato. Télam).


Claudio D. Minghetti

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar