El clásico fue Naranja…

<b>...no Rojo. Deportivo Roca venció por 2-1 a Independiente (N) en el Maiolino y sigue a un paso de la cima.</b>

Redacción

Por Redacción

Era el duelo más esperado por ambos: por rivalidad histórica y también por presente deportivo. Roca exhibió sus credenciales de candidato casi obligado, e Independiente mostró su chapa orgullosa de equipo que volvió a la categoría porque así se lo ganó en la cancha.

La incógnita sobre quien se dibujaría la amplia sonrisa final llevó casi todo el partido, pero el cierre fue del Depo el que tenía algo más que decir y se quedó con el clásico por 2-1. El Rojo se fue masticando bronca porque estuvo cerca de llevarse un punto del Maiolino, pero a 4’ del final Federico Liguori tuvo la última palabra del duelo, que le permitió al equipo de Ricardo Pancaldo seguir a sólo un peldaño de la cima.

En los primeros 30’ de juego, Roca se asemejó a lo que sus hinchas esperan que entregue. Dinámico y fluido cuando tenía el balón, y con la actitud necesaria cuando la posesión era del rival.

En ese lapso, Independiente trató de mantenerse ordenado, pero la disciplina le duró 13’. En una jugada combinada que nació en los pies de Fernando Fernández, que pasó por Liguori y con posterior centro de Diego Guevara, Leonel Pietkiewicz –ingresando por el segundo palo–, puso el 1-0.

El Rojo se acercó por primera vez con un remate de Leo Larenas que contuvo Darío Sand, pero el Naranja era más. Sin embargo, las lesiones de dos de sus volantes (primero Daniel Cabrera y después Leandro Sartor) le bajaron intensidad a su juego.

Los de Gustavo Coronel aprovecharon el desconcierto local en el arranque del ST y emparejaron el trámite primero y el marcador después. A los 26’ Facundo Salinas saltó más que nadie tras un córner desde la izquierda y el Rojo lo igualaba.

En los últimos 15’ volvió el Depo de la etapa inicial. Fernández, que había dejado el andarivel derecho del mediocampo para acompañar a Castro (de buen partido) en el centro, regresó a su posición, Pietkiewicz hacía lo suyo por izquierda y la presión se hacía notar.

Faltaba un puñado de minutos y se creía que el Rojo lo podía aguantar. Pero tras un tiro libre de Pietkiewicz, Liguori pescó un balón suelto en el área chica y fusiló a Peralta.

La bronca y desilusión fue del Rojo, la felicidad del Naranja, quien más allá del triunfo, ayer se pareció más al que el DT y su gente tanto anhelan.


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