Desempleo y política exterior, los grandes desafíos

Redacción

Por Redacción

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WASHINGTON.- El próximo presidente de Estados Unidos tendrá la presión de generar las condiciones que den trabajo a millones de desempleados, reducir la galopante deuda federal, terminar con una guerra en Asia, unir a un país dividido y evitar que Irán obtenga ojivas nucleares. Y esos son solamente algunos de los problemas que tendrá que encarar inmediatamente después de jurar el cargo. La tarea que comenzará inmediatamente después de los comicios de hoy podría determinar si la Casa Blanca y el Congreso impedirán que el país vuelva a caer en una recesión el próximo año. Si los legisladores y el nuevo gobierno no adoptan con urgencia las medidas apropiadas, una amplia gama de aumentos fiscales y recortes presupuestarios entrará en vigencia en enero, endureciendo la vida de millones de familias y poniendo en peligro la ya debilitada recuperación económica. Gane o pierda, el presidente Barack Obama permanecerá en la Casa Blanca hasta el 20 de enero del 2013, por lo que el “abismo fiscal’’ será enteramente problema suyo. Sin embargo, el republicano Mitt Romney querrá hacer aportaciones en este asunto como presidente electo si gana. La economía, estable pero aletargada, encabezará la agenda del nuevo mandatario y toca todos los aspectos que han dominado la campaña: seguridad para la clase media, creación de empleos, valores, impuestos, oportunidad de una vida mejor. Más de 23 millones de personas están desempleadas, o trabajan a tiempo parcial cuando les gustaría hacerlo a tiempo completo, o bien han dejado de buscar empleo. Obama y Romney han prometido generar un rebote sólido del empleo, pero difieren diametralmente en cómo alterar la situación del mercado de trabajo. Y el mundo no esperará para poner a prueba al próximo mandatario estadounidense. El enfrentamiento de Irán con Occidente por su programa nuclear ha empeorado. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió que los aliados disponen hasta mediados del próximo año para impedir que Teherán tenga capacidad para desarrollar armas nucleares. Estados Unidos se verá obligado a apremiar a sus aliados, aplicar sanciones de manera estricta y elevar la amenaza de una intervención armada para disuadir a Irán, o se arriesga a que Estados Unidos sea arrastrado a otra guerra. En política exterior, el ocupante de la Casa Blanca encarará la guerra civil de Siria, el conflicto palestino-israelí, la crisis de la deuda soberana europea, la guerra de México contra el tráfico de drogas y armas, y la agitación del Medio Oriente. (AP)


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