“Pensé que todos íbamos a morir”
“Pensé que todos íbamos a morir”: el fuerte testimonio de una joven maestra que logró ocultar a sus 15 pequeños alumnos en el baño durante el trágico tiroteo en la escuela de Newtown. Luchando por contener sus sollozos, Kaitlin Roig, maestra de primer grado, relató a la cadena ABC su estresante odisea por salvar la vida de los pequeños. “Les dije: ‘sepan que los amo mucho a todos’; pensé que sería lo último que escucharían, pensé que todos íbamos a morir”, declaró Roig. Con voz quebrada por el llanto y el dolor, Roig relató los angustiantes momentos vividos. Cuando sonaron los disparos, reunió a los niños –su clase tenía una gran ventana peligrosamente expuesta– y los ocultó en el pequeño baño. Empujó una biblioteca a través de la puerta, le pasó llave desde el interior. “Silencio”, le dijo a los niños. “Les dije que estuvieran callados. Absolutamente callados”, recordó Roig. “En mi interior me decía ‘somos los próximos’”, recordó con pavor Roig. Entonces, los disparos cesaron, la policía golpeó la puerta y les dijo de salir, poniendo fin a su pesadilla. (AFP)
“Pensé que todos íbamos a morir”: el fuerte testimonio de una joven maestra que logró ocultar a sus 15 pequeños alumnos en el baño durante el trágico tiroteo en la escuela de Newtown. Luchando por contener sus sollozos, Kaitlin Roig, maestra de primer grado, relató a la cadena ABC su estresante odisea por salvar la vida de los pequeños. “Les dije: ‘sepan que los amo mucho a todos’; pensé que sería lo último que escucharían, pensé que todos íbamos a morir”, declaró Roig. Con voz quebrada por el llanto y el dolor, Roig relató los angustiantes momentos vividos. Cuando sonaron los disparos, reunió a los niños –su clase tenía una gran ventana peligrosamente expuesta– y los ocultó en el pequeño baño. Empujó una biblioteca a través de la puerta, le pasó llave desde el interior. “Silencio”, le dijo a los niños. “Les dije que estuvieran callados. Absolutamente callados”, recordó Roig. “En mi interior me decía ‘somos los próximos’”, recordó con pavor Roig. Entonces, los disparos cesaron, la policía golpeó la puerta y les dijo de salir, poniendo fin a su pesadilla. (AFP)
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