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Redacción

Por Redacción

La Fiesta de la Pera demostró que es un evento más que instalado en la sociedad. El público respondió y dejó en claro que quiere participar de cada celebración. Rejerarquizarla y hacerla subir un escalón más, el próximo desafío. El grupo organizador: son pocas personas pero pusieron lo mejor de sí para que la Pera siga en pie. Pudieron sobreponerse de algunas adversidades organizativas. Ahora habrá que ver si los promotores realmente quieren “abrir el juego” para renovar la Comisión Organizadora y sumar gente que tenga compromiso y aporte nuevas ideas. El predio del Sindicato de Camioneros volvió a sorprender con su presentación, impecable y sin detalles librados al azar. La elección de los artistas principales que pasaron por el escenario mayor fue acertada. El público aprobó con aplausos y en el caso de Rosana hubo ovación general. Entre los aspectos a mejorar, podría decirse, faltaron espacios gastronómicos con sillas y mesas para los que querían comer o tomar algo un poco más cómodos. Los platos elaborados con pera, un recuerdo de otras ediciones. La organización vendió puestos gastronómicos muy costosos reservando a los feriantes – por ejemplo – la “exclusividad” de vender en el predio choripanes. Pero la “exclusividad” en determinados casos no se respetó. También e notó la falta de apoyo del sector privado. (AA)


La Fiesta de la Pera demostró que es un evento más que instalado en la sociedad. El público respondió y dejó en claro que quiere participar de cada celebración. Rejerarquizarla y hacerla subir un escalón más, el próximo desafío. El grupo organizador: son pocas personas pero pusieron lo mejor de sí para que la Pera siga en pie. Pudieron sobreponerse de algunas adversidades organizativas. Ahora habrá que ver si los promotores realmente quieren “abrir el juego” para renovar la Comisión Organizadora y sumar gente que tenga compromiso y aporte nuevas ideas. El predio del Sindicato de Camioneros volvió a sorprender con su presentación, impecable y sin detalles librados al azar. La elección de los artistas principales que pasaron por el escenario mayor fue acertada. El público aprobó con aplausos y en el caso de Rosana hubo ovación general. Entre los aspectos a mejorar, podría decirse, faltaron espacios gastronómicos con sillas y mesas para los que querían comer o tomar algo un poco más cómodos. Los platos elaborados con pera, un recuerdo de otras ediciones. La organización vendió puestos gastronómicos muy costosos reservando a los feriantes - por ejemplo - la “exclusividad” de vender en el predio choripanes. Pero la “exclusividad” en determinados casos no se respetó. También e notó la falta de apoyo del sector privado. (AA)

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