Suerte y Pico
A Charly Berlocq le cayó un triunfo del cielo, por la lesión de Philipp Kolschreiber.
Ausente Juan Martín Del Po-tro y sin tenis David Nalbandian, parecía imposible pensar en un 2-0 ante Alemania durante el primer día. Sin embargo, Argentina metió un pleno y ya se puso match point en la primera serie 2013 de la Copa Davis.
En el encuentro que abrió la eliminatoria, Carlos Berlocq (70 en la ATP) superó a Philipp Kohlschreiber (19), por 3-6, 7-5, 2-6, 6-4, 4-5 y abandonó por lesión del teutón, quien sufrió una contractura en la cara posterior del muslo izquierdo. Sin dudas, una inmensa cuota de suerte para los locales. Después, Juan Mónaco (12) dio cuenta de Florian Mayer (28), por 6-7 (4), 6-3, 6-3 y 6-4.
Fue un comienzo inmejorable para el equipo capitaneado por Martín Jaite, que hoy buscará sellar su pasaje a los cuartos de final con el dobles.
Más que un partido de tenis, el cruce Berlocq-Kohlschreiber se pareció a una carrera de resistencia, por el intenso calor que azotó de lleno el estadio Mary Terán de Weiss.
El alemán se lesionó en el octavo game del quinto set, cuando corrió hacia la red para contrarrestar un drop de Charly. Llegó con comodidad, pero increíblemente la pelota se fue larga. Ese fue el punto de inflexión del partido. Kohlschreiber fue atendido por el médico de la ITF, desconcentró a Berlocq y le agregó dramatismo a la definición.
Con un saque de aficionado, el alemán logró ponerse en ventaja 5-4, pero el argentino se recuperó, se adelantó 40-0 con su servicio y el germano dijo basta.
Poco le importó el final a Berlocq, que celebró el triunfo rompiéndose la remera al estilo “Increíble Hulk”, en el que acaso haya sido el triunfo más importante de su extensa y sacrificada carrera.
Luego llegó el turno de Pico, el primer singlista argentino y quien, por su actualidad, debía asegurarle el punto al equipo. Pero no fue una empresa fácil para el de Tandil, quien debió batallar contra Mayer, dueño de un juego capaz de variar velocidades, efectos y alturas con absoluta naturalidad y, sobre todo, contra el agobiante calor. El encuentro no comenzó como Mónaco esperaba y tras una seguidilla de quiebres de ambos lados, Mayer cerró el primer parcial a su favor en el tie breack, por 7-4.
A partir de ahí, el local tomó las riendas del juego y, en base a la regularidad desde el fondo de cancha, llevó a Mayer al terreno que menos le gusta: el de los desplazamientos y peloteos largos.
Pese a que no estuvo del todo certero con su servicio, Mónaco mostró un rendimiento alto en los games de saque del alemán y construyó una contundente victoria al quedarse con el segundo, el tercer y el cuarto set por 6-3, 6-3 y 6-4.
Si bien aún resta un punto para festejar, el equipo argentino quedó a un paso de obtener un triunfo que, previo al inicio de la serie, se vislumbraba verdaderamente difícil.
Todo lo llano que parece el camino para el conjunto albiceleste se contrapone con el panorama de Alemania, que no podrá contar con Kohlschreiber, su mejor jugador, para el resto de la serie.
Fotos/AP y DyN
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