A cara de perro…

Redacción

Por Redacción

Si algo no se profesan el flamante papa Francisco I y el senador Miguel Pichetto, ese algo es afecto. Ambos saben que discrepan en todo lo que hay a lo largo del espinel de relaciones entre el gobierno nacional y la Iglesia Católica argentina. Pichetto, de formación definidamente laica, se enrola en el convencimiento de que el país de la espada y la cruz como sustento de la nacionalidad ya es historia. El hoy sumo pontífice no marcha en contra de esa dirección, pero teme que el kirchnerismo siga desvalijando el poder de la Iglesia amparado en legislación en el campo de los derechos propios de un anticristo.

La cara de perro entre ambos viene de lejos. Tanto que el senador no olvida el día en los jardines del Vaticano cuando, a horas de asumir Benedicto XVI, se cruzó con el entonces cardenal Bergoglio, que iba acompañado por el cura argentino Guillermo Marco. Éste saludó al político, pero el hoy papa miró hacia el cielo romano tras un añejo ciprés.

Y Francisco I no olvida la sacudida que en el debate parlamentario por la ley de matrimonio igualitario le brindó el senador con estilo algo más que agrio. En fin, historia sin indulgencias… (C. T.)


Si algo no se profesan el flamante papa Francisco I y el senador Miguel Pichetto, ese algo es afecto. Ambos saben que discrepan en todo lo que hay a lo largo del espinel de relaciones entre el gobierno nacional y la Iglesia Católica argentina. Pichetto, de formación definidamente laica, se enrola en el convencimiento de que el país de la espada y la cruz como sustento de la nacionalidad ya es historia. El hoy sumo pontífice no marcha en contra de esa dirección, pero teme que el kirchnerismo siga desvalijando el poder de la Iglesia amparado en legislación en el campo de los derechos propios de un anticristo.

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