Tenso desalojo de una familia en San Antonio
Pertenece al grupo de cinco familias que usurparon viviendas de un plan recientemente adjudicado. La policía intervino y una de las mujeres amenazó con prenderse fuego con gas.
SAN ANTONIO OESTE (ASA)- La extrema tensión compartió con la tierra y el viento de ayer el protagonismo de una siesta atípica en San Antonio. En el barrio de las 66 viviendas recientemente adjudicado, se produjo el desalojo de una de las familias que usurparon cinco casas del lugar.
Una treintena de policías en varios móviles, la camioneta de los bomberos voluntarios y hasta una ambulancia de Salud Pública, llegaron a ese sector de la ciudad, poco después de las 14, lo que provocó el nerviosismo de las cinco familias ocupantes. Una de las mujeres llegó al extremo de amenazar con inmolarse a lo bonzo, mientras que otra, según trascendió, habría blandido un arma de fuego frente a sus hijos.
La situación se tornó más calma cuando el comisario Andrés Ruiz, a cargo del operativo de desalojo, le comunicó a Elvia Paz, una mujer que ocupó ilegalmente la vivienda adjudicada a Luis Galvez, un trabajador de Alpat, que debía retirarse a raíz de la denuncia radicada por el titular.
Rápidamente se supo que la orden del juez Jorge Bustamante alcanzaba a ese único caso, que fue el primero denunciado.
Luego de que los efectivos le quitaran una garrafa con la que amenazaba rociarse, Paz gestionó que el municipio le garantizara otro lugar donde vivir.
Vía telefónica, el jefe de la Unidad Décima, la comunicó con el secretario de Gobierno, Fernando Alonso, quien le aseguró a la mujer que la comuna afrontaría los gastos necesarios para volver al domicilio del que fue expulsada por no pagar el alquiler durante varios meses. Paz es empleada municipal y tiene 5 hijos.
A unos 30 metros, tras el vallado policial, observaban los ocupantes de las restantes cuatro casas usurpadas a la espera de los acontecimientos.
Ayer a las 11, Estela Mercado, Daniel Amado, Cristian Sánchez y Herminda Escobar fueron notificados por el IPPV, de que si no dejaban libres las casas en un plazo de 24 horas, serían objeto de una denuncia penal. Recién allí correrán los tiempos judiciales.
Estos ocupantes ingresaron a casas que estaban reservadas para sí por el IPPV y la comuna, y para las cuales aún no habría destinatarios definidos.
Los usurpadores reclaman que el intendente Adrián Casadei cumpla con las promesas que según afirman les realizó tanto en campaña como una vez electo, sobre que les solucionaría el problema de la vivienda. A Estela Mercado, por caso, luego de haber instalado una carpa en la plaza, el municipio le abonó el alquiler durante al menos ocho meses, hasta que hace un tiempo se puso fin al subsidio.
La joven, de 26 años y tres hijos, que ayer presa de un profundo nerviosismo llegó a mostrar, según sus familiares, un arma de fuego, asegura que Casadei le prometió una casa, para lo cual solamente tenía que inscribirse en el plan. El jefe comunal, por su parte, dice que él se limitó a enumerarle los pasos a seguir para acceder a la vivienda, siguiendo las normas correspondientes.
Lágrimas, una garrafa y un hecho inminente
La preocupación invadió el barrio de las 66 viviendas. A partir de declaraciones radiales, los ocupantes se enteraron que se acercaba el momento del desalojo. Estela Mercado dijo a los medios que estaba dispuesta a cualquier cosa para obtener un techo. Daniel Amado se conmovió y lloró frente a las cámaras de la televisión y Elida Paz preparó una garrafa para inmolarse.
«Es simple, que me dejen esa casa a mí y que el chico de Galvez -adjudicatario legal, que a raíz de la usurpación decidió ingresar a otra casa- se quede en esa que ocupó. Que me dé la carpeta a mí y yo me quedó acá y él allá, ya que dicen que la casa donde está él era para un chico discapacitado que se fue a vivir a Bariloche», decía ayer a la mañana Elida Paz.
Un par de horas más tarde, la Policía la desalojó del lugar, cargó sus muebles en un camión municipal y tuvo que regresar a su viejo domicilio, donde la comuna pagará los meses de alquiler que adeuda. Durante el operativo, Estela Mercado tuvo una crisis nerviosa que obligó a que una ambulancia concurriera al lugar. Sus familiares aseguran que blandía un arma de fuego.
«Esperemos que sea cierto que me van a poner los vidrios y todos los servicios porque hace meses que me los cortaron y estuve sin luz, ni agua, ni gas», aseguraba, mientras se iba, Elida Paz junto a sus hijas mayores.
Desde la cuadra siguiente, ya más tranquilos, el resto de los ocupantes quedó a la espera de novedades, sabiendo que en cualquier momento podrán producirse los próximos desalojos. (ASA)
SAN ANTONIO OESTE (ASA)- La extrema tensión compartió con la tierra y el viento de ayer el protagonismo de una siesta atípica en San Antonio. En el barrio de las 66 viviendas recientemente adjudicado, se produjo el desalojo de una de las familias que usurparon cinco casas del lugar.
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