“Rezo por usted”

Redacción

Por Redacción

Señora presidenta: Seguramente jamás entró a leer nada de lo que está publicado en mi blog, ni creo haya leído las múltiples cartas de lectores que este diario ha tenido la deferencia de publicar. No sabrá, entonces, que hace tiempo soy un férreo justicialista opositor. Ser opositor no significa ser enemigo. Puede que nuestras mentes y algunas veces nuestros corazones nos lleven a la enemistad. Tengo muy claro que las almas hermanan por su origen y destino final. Y desde allí deseo de todo corazón que mejore. Siempre la salud de un presidente es una cuestión de Estado. Siempre la salud de un ser humano debería ser cuestión de todos los seres humanos. He rezado por usted cuando su esposo, al partir, le dejó un vacío de vida y de poder, imposible de llenar y tal vez de manejar. He rezado por usted cuando tuvo algún problema de salud en el pasado y lo vuelvo a hacer hoy. No rezo por miedo ante la incertidumbre de qué rumbo tomaría el país sin usted. Sé que Argentina fue por los que estuvieron, es por los que estamos y seguirá siendo siempre por los que estarán, y no por las ausencias. Rezo por usted porque hay momentos en que la mente debe ser acallada por el alma y, desde allí, intentar hermanarnos. Por eso y desde ese lugar, con el mayor de los respetos le digo: mejorate, hermana. Cuando todo esto sea un recuerdo, ruego a Dios le dé la luz para que usted y todos tengamos en claro que el poder, el dinero y la vida son sólo un instante y que nuestra misión en esta vida es ser hermanos por sobre todas las diferencias. Si Dios quiere, en el futuro seguiré tecleando mi enojo, pero hoy mis dedos sólo se juntarán para una plegaria. Un abrazo en su alma. Rubén Marcelo D’Agostino DNI 11.985.229 Buenos Aires

Rubén Marcelo D’Agostino DNI 11.985.229 Buenos Aires


Señora presidenta: Seguramente jamás entró a leer nada de lo que está publicado en mi blog, ni creo haya leído las múltiples cartas de lectores que este diario ha tenido la deferencia de publicar. No sabrá, entonces, que hace tiempo soy un férreo justicialista opositor. Ser opositor no significa ser enemigo. Puede que nuestras mentes y algunas veces nuestros corazones nos lleven a la enemistad. Tengo muy claro que las almas hermanan por su origen y destino final. Y desde allí deseo de todo corazón que mejore. Siempre la salud de un presidente es una cuestión de Estado. Siempre la salud de un ser humano debería ser cuestión de todos los seres humanos. He rezado por usted cuando su esposo, al partir, le dejó un vacío de vida y de poder, imposible de llenar y tal vez de manejar. He rezado por usted cuando tuvo algún problema de salud en el pasado y lo vuelvo a hacer hoy. No rezo por miedo ante la incertidumbre de qué rumbo tomaría el país sin usted. Sé que Argentina fue por los que estuvieron, es por los que estamos y seguirá siendo siempre por los que estarán, y no por las ausencias. Rezo por usted porque hay momentos en que la mente debe ser acallada por el alma y, desde allí, intentar hermanarnos. Por eso y desde ese lugar, con el mayor de los respetos le digo: mejorate, hermana. Cuando todo esto sea un recuerdo, ruego a Dios le dé la luz para que usted y todos tengamos en claro que el poder, el dinero y la vida son sólo un instante y que nuestra misión en esta vida es ser hermanos por sobre todas las diferencias. Si Dios quiere, en el futuro seguiré tecleando mi enojo, pero hoy mis dedos sólo se juntarán para una plegaria. Un abrazo en su alma. Rubén Marcelo D’Agostino DNI 11.985.229 Buenos Aires

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