Papa Francisco, a un año de su designación, pide: “Recen por mí”

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Redacción

Por Redacción

PRIMER AÑO DE PAPA

El papa Francisco pidió hoy que “recen” por él al cumplirse el primer aniversario de su pontificado. “Recen por mí”, escribió el ex arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio en su cuenta de la red de social Twitter.

Según está previsto, el Sumo Pontífice continuará durante el resto de esta jornada con la realización de ejercicios espirituales fuera del Vaticano, en Ariccia, a unos 30 kilómetros de Roma, Italia.

Desde el primer minuto marcó su estilo.- El Papa del fin del mundo desató en apenas un año una “revolución espiritual” que inyectó aires de renovación en una Iglesia sumida en los escándalos y con sangría de fieles, y evidenció su idea de “una Iglesia pobre y para los pobres” con la elección de Francisco como nombre pontificio.

Jorge Bergoglio marcó su estilo desde el primer minuto de aquel 13 de marzo al presentarse como Obispo de Roma desde el balcón del Vaticano con un simple “buenas noches” e interactuar con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, con quienes realizó una plegaria y pidió que rezaran por él.

“La Iglesia necesita con mayor urgencia una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. íQué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas”, diagnosticó más tarde en una entrevista a la revista jesuita La Civiltá Cattolica.

Austeridad, tolerancia, cercanía, pero sobre todo misericordia para comprender antes que juzgar, fue el camino de renovación propuesto por el primer papa americano y jesuita de la historia eclesiástica.

Francisco subrayó esa necesidad de comprensión hacia el otro que pregona al responder “¿quién soy yo para juzgar a un gay?”, y su preocupación por los marginados al visitar la isla italiana de Lampedusa, donde condenó la “globalización de la indiferencia” ante el drama los inmigrantes que suelen llegar a bordo de pateras desde Africa.

El Papa también priorizó en este período el diálogo interreligioso. Destacó la persistencia en fe de la comunidad judía pese a las “terribles pruebas” sufridas y advirtió que por sus raíces un cristiano “no puede ser antisemita”. Y tuvo un trato amable con los musulmanes, a quienes llamó “hermanos”.

En este primer año de pontificado, Bergoglio tomó decisiones importantes en orden a la reclamada reforma de la Curia Romana y la transparencia de las finanzas vaticanas. Movió de la secretaría de Estado al cardenal Tarcisio Bertone, hombre fuerte de la cuestionada vieja guardia, y nombró un equipo de asesores para reformarla y otro para supervisar el funcionamiento del IOR o Banco Vaticano, además de crear un ministerio de Economía.

Asimismo, abrió al debate temas espinosos en la Iglesia como el papel de la mujer o las nuevas realidades familiares, además de reforzar la política de “tolerancia cero” con los clérigos acusados de pederastas.

El pontífice argentino también dejó innumerables definiciones, escribió una encíclica a “cuatro manos” con su antecesor, el papa emérito Benedicto XVI, y publicó su primera exhortación apostólica que constituye su plan de acción.

En Brasil, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud, sorprendió al llamar a los jóvenes a “hacer lío” en las parroquias y salir a las calles para evangelizar.

Hechos, además de gestos, que posicionaron al pontífice argentino como un líder global e hicieron que fuera considerado como la figura del año, además de aparecer en las tapas de Time, The New York o Le Monde, publicaciones poco proclives a otorgar espacio a un Papa.

La guerra civil en Siria y una posible intervención armada de Estados Unidos pusieron al Papa al frente de una cruzada diplomática y religiosa a favor de la paz. Por esa intervención, creció en la consideración mundial y fue propuesto para el Premio Nobel.

La cercanía fue otro punto alto del primer año de pontificado de Bergoglio, en el que tampoco se olvidó de su tierra natal. Llamó por teléfono y escribió cartas a amigos en la Argentina, a desconocidos y también a quienes lo consideraban “un enemigo”.

Francisco se preocupó en este sentido por la salud de la presidenta Cristina Fernández, quien dio un giro de 180 grados en su percepción del ex arzobispo de Buenos Aires tras la elección pontificia y se comunicó al menos una vez con ella durante su convalecencia.

El Papa latinoamericano consiguió en este año cautivar al mundo con sus gestos, palabras y acciones. Un balance, a priori, positivo, y que sólo consigue críticas del sector más conservador de la Iglesia y también de grupos como el Tea Party, que lo acusó de “marxista”, o legisladores republicanos de Estados Unidos que perciben “demasiado a la izquierda” su teoría inclusiva de la economía.

Por Guillermo Villarreal

Fuente DyN


PRIMER AÑO DE PAPA

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