El respeto por los ciclistas
MARCELO ANTONIO ANGRIMAN (*)
En Amsterdam, suele entregarse a los turistas que desean circular en bicicletas por sus calles una serie de consejos útiles: rodar por la derecha en las bicisendas, respetar las señales de tránsito, utilizar luces de noche, tener cuidado al cruzar las vías de tranvía lo más perpendicularmente posible y no dejar la bici sola sin encadenar. El folleto termina con la más autocrítica de las recomendaciones: ¡no imite a los holandeses! Este singular modo de no autoconcebirse como ejemplos lleva a que el camino de la superación sea permanente. Así, el Estado imparte lecciones obligatorias sobre cómo manejar en bicicleta en los planes de estudios escolares. Todos los establecimientos tienen lugares para guardar las bicicletas y en algunos colegios el 90% de los alumnos concurre a clase en este vehículo. En los Países Bajos hay más bicicletas que habitantes. Como casi todos andan en ellas, hay una natural empatía entre automovilistas y ciclistas. Sin embargo y para que no haya dudas al respecto, han establecido una norma que constituye el horror de los lobbies automovilísticos. El artículo 185 del Código de Seguridad Vial de Holanda consagra un sistema de responsabilidad objetiva por el cual el automovilista que participe en un accidente vial con un ciclista debe hacerse cargo, aun cuando el ciclista sea 100% responsable del hecho, al menos del 50% de los costos civiles de éste. Podrá tildarse al sistema de paternalista, mas las estadísticas holandesas son notables en cuanto al bajo índice de siniestralidad y el alto grado de perceptibilidad que se tiene del ciclista. Tanto es así que es considerado un acto suicida el del peatón que no mira a ambos lados antes de cruzar una bicisenda. La postal local Mientras esto ocurre en otras latitudes fruto de una historia colmada de sucesos (“La bicicleta y la evolución cultural del pueblo holandés”, “Río Negro” del 9/8/13), unas 2.000 personas de San Carlos de Bariloche pedalearon hasta el Centro Cívico en memoria del ciclista Diego Pablo Ramos, quien fuera víctima del despiste de un auto en el km 19 de la avenida Bustillo. Bajo los lemas “Bicicletas por la vida” y “Manejemos con cuidado. Por Pablo. Por todos”, elevaron un petitorio para la construcción de ciclovías, exigiendo que los automovilistas circulen por calles y rutas con precaución. Pedido de respeto que también fue planteado por gran cantidad de valletanos, conmovidos por la reciente desaparición del joven entrenador orense Ariel Caucamán cuando realizaba una práctica en la Autovía Norte de Neuquén. Unos y otros acuden a las autoridades para evitar la repetición de hechos trágicos y contar con sitios seguros por donde circular y entrenar. Poco tiempo atrás, el triatlonista Oscar Galíndez fue víctima de un accidente de tránsito mientras entrenaba en su ciudad natal, Almafuerte. Pronto el gobierno de dicha localidad cordobesa ordenó colocar cartelería advirtiendo la presencia de ciclistas. En otras comunas ya existen campañas que indican una distancia mínima de sobrepaso a las bicicletas de un metro y medio. Más tales medidas resultan insuficientes, si la educación y la infraestructura adecuada no actúan en sinergia. Educación para poder respetar al otro y convivir en armonía. También para advertir que el circular en bicicleta no está exento de obligaciones. En tal sentido la ley de tránsito exige a los ciclistas las mismas reglas que a los conductores de vehículos y contar con: a) un sistema de rodamiento, dirección y freno permanente y eficaz; b) espejos retrovisores en ambos lados; c) timbre, bocina o similar; d) que el conductor lleve puesto un casco protector, no use ropa suelta y que ésta sea preferentemente de colores claros, y utilice calzado que se afirme con seguridad a los pedales; e) que el conductor sea su único ocupante con la excepción del transporte de una carga o de un niño, ubicados en un portaequipaje o asiento especial cuyos pesos no pongan en riesgo la maniobrabilidad y estabilidad del vehículo; f) guardabarros sobre ambas ruedas; g) luces y señalización reflectiva. A su vez existen estudios que indican que el uso de auriculares aumenta en un 45% el riesgo de atropello a ciclistas y lo mismo ocurre con los teléfonos móviles. Cumpliendo el ciclista con lo que le cabe, se podrá exigir de los demás un comportamiento similar. Por su parte, la necesidad de infraestructura se torna imperiosa, por carecer los ciclistas –deportistas y quienes lo eligen como medio de transporte– de lugares seguros para su tránsito. Razones de orden ambiental, de salud pública, de conectividad y de mejorar la calidad de vida de los habitantes llevan a que estas cuestiones ingresen prontamente en las agendas comunales, provinciales y nacionales. Es hora de entender que con una mínima obra pública se podrá contribuir a drenar parte del desmadrado tráfico automotor y, por sobre todas las cosas, a evitar más accidentes y muertes. Porque, como bien señala un mensaje que en forma de cartel un grupo de ciclistas dirigió a los automovilistas, “Al igual que a usted, en nuestra casa nos esperan”. (*) Abogado. Prof. nacional de Educación Física marceloangriman@ciudad.com.ar
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