Falta de previsión K y opositora

Redacción

Por Redacción

La trama del juicio de los fondos buitre o holdouts no sólo desnudó la impericia del gobierno de Cristina Fernández sino también la inoperancia de la oposición, que no tiene en claro qué le conviene hacer en un contexto electoral que se anticipó. A las exposiciones de la presidenta Cristina Fernández, y de su ministro estrella Axel Kicillof, cuestionando a los fondos buitre por su falta de moral y ética, cuando en esencia el mercado financiero es especulador y se aprovecha de quienes caen en quiebra o desgracia, le corresponde una pregunta desde la lógica más que desde a la economía: ¿no previeron antes que esto iba a pasar? ¿Creyeron que los bonistas y luego los fondos buitre iban a quedarse de brazos cruzados? Esta falta de perspectiva es muy posible que refleje, en diciembre del 2015, que Cristina Fernández va a terminar su mandato dejando al país con una deuda pública mucho mayor a la que recibió en el 2003 Néstor Kirchner. Podrá el gobierno poner énfasis en la relación entre la deuda y el PBI, pero de poco sirve si precisamente el producto bruto interno se debió a un cambio de paradigma a nivel internacional, no local, donde la materia prima pasó de no valer nada a cotizarse como nunca antes, como en el caso de la soja. Pero en términos de miles de millones de dólares, la deuda será mayor, pese a la publicitada quita. El gobierno nacional cuenta con un inmejorable socio en este barco que, a veces, naufraga: la oposición. El Frente Renovador de Sergio Massa y el PRO de Mauricio Macri enviaron, decididos, sus representantes –Darío Giustozzi y Federico Sturzenegger– a Washington a “hacer fuerza” por la Argentina ante la Corte de Justicia norteamericana, como si se tratara de un partido de la selección en el Mundial de Brasil, en carácter de “hinchas”. Al avión, comandado por el kirchnerismo, con un engañoso sentido patriótico se subió también el exministro de Economía de Cristina Fernández, Martín Lousteau, devenido en diputado “rebelde” del Frente Amplio Unen. “Rebelde” porque pese a que el FAU decidió no viajar en la comitiva a Washington, Lousteau apeló a su individualismo, argumentando que viajaba por “su” partido, Suma +, que lo convirtió en diputado nacional sencillamente porque se dijo parte del frente Unen porteño. ¿Ninguno de ellos preveía que podía pasar lo que pasó? Ningún referente de esas fuerzas –Massa, Macri, Binner, Cobos, Sanz o Carrió– entendió que esa delegación no tenía chance de hacer mella alguna en la decisión del tribunal de Justicia de Estados Unidos que, guste o no, dista mucho de manejarse como la Corte o el Poder Judicial local? La falta de previsión es lo que carcome por estas horas el relato del gobierno de Cristina Fernández. La falta de previsión es la que esmerila un horizonte esperanzador cuando los opositores se ponen el traje presidencial. (*) Analista de agencia DyN

WÁLTER SCHMIDT (*)

El fallo por los holdouts


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