Entrevista a Esteban Paulón: “El castrismo también es homofóbico”
Presidente de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, Paulón no descarta una entrevista de la entidad con el Papa, pero para lograr una condena de El Vaticano contra toda persecución.
OPINIÓN
Entrevista a Esteban Paulón, titular de la Federación de lesbianas, gays y trans.
– ¿Avanza Argentina en materia de derechos para gays, bisexuales, trans y lesbianas?
– Mucho, se despeja el camino. No sin dificultades, pero se despeja. La sociedad se abre, comprende, defiende. No es poco.
– Pero está monseñor Aguer, para quien ustedes son una peste bíblica ¿Qué opina de sus recientes declaraciones en esa línea?
– Aguer es un pasado que se resiste, pasado que se desvanece. Cada vez menos representativo…
– ¿Habló alguna vez con Bergoglio?
– No.
– ¿Avanza el papa en el reconocimiento de los derechos de gays, bisexuales, trans y lesbianas?
– Avances concretos, expresiones abiertas de reconocimiento de esos derechos, no. Pero no es menos cierto que hay quizá lo que podríamos definir como señales de visiones más pragmáticas que las que tradicionalmente tiene El Vaticano en esta materia.
– ¿La federación que lidera, pediría una entrevista con el papa para hablar de la lucha de ustedes, buscar coincidencias?
– No, no lo hemos pensado al menos a hoy. Pero desde distintos sectores nos han ofrecido concretar esa audiencia. También es cierto -y esto lo extraemos del intenso contacto que mantenemos con organizaciones internacionales dedicadas a lo nuestro- que se maneja la posibilidad de una audiencia con el papa. Y también es cierto que cuando aquí reflexionamos sobre esa posibilidad, nos preguntamos qué alcance debe tener, desde nuestra mirada, una entrevista de esa naturaleza.
– ¿No es una entrevista social?
– No es social en términos de fotos y chau. Nosotros hablamos con todo el planeta, pero siempre hay una condición de base para hacerlo.
– ¿Qué es una condición de base?
– Condición en sentido figurado, porque nosotros somos una ONG y no le vamos a poner una condición a un jefe de Estado. Pero sí tenemos una condición para con él, para con el poder que expresa: una expresa y tajante condena clara, firme, por parte del Vaticano a la persecución y violencia que sufren gays, lesbianas y trans en más de 80 países del mundo.
– ¿En cuántos países los hacen blanco de persecución avalada por ley?
– En 77. En algunos de ellos -Nigeria e Irán, por ejemplo- se aplica la pena de muerte a los homosexuales. En otros países del Islán se les aplica lapidación con la mínima sospecha de serlo.
– En Rusia y en otras naciones no los asesinan, pero prohíben, por ejemplo, la Marcha del Orgullo y otras expresiones. ¿Ese tipo de prohibiciones manifiestan que están a medio camino hacia legislaciones más abiertas?
– Puede ser leído así. Les importa sacar de juego toda posibilidad de visualización del tema, que no se instale en la escena pública. Por estas razones, una entrevista con el papa tendría como base una condena de su parte contra todo tipo de persecución a lo distinto.
– ¿Y el caso de Cuba? En el campo de persecución a los homosexuales, el caso Reynaldo Arenas, por tomar sólo uno, ¿de qué habla?
– De lo terrible que ha sido ser homosexual en Cuba. El castrismo fue muy homofóbico. Como lo fue para los homosexuales la situación en Europa del Este durante la vigencia de lo que fue la URSS. O sea, el llamado “Socialismo real”
– ¿Cuba es una dictadura?
– No. No creo que lo sea.
– Pero ahí, si uno pinta distinto, pasa al ostracismo.
– Pero desde hace una década muchas cosas están cambiando en Cuba. Hoy, en el marco del aparato de Estado cubano, hay un espacio que lidera una hija de Raúl Castro, que trabaja intensamente para rebatir cosas terribles que han ocurrido desde la instauración de la Revolución Cubana… los colectivos de diversidad de género. Para el caso del colectivo homosexual, la persecución ha cesado mucho. Hoy la diversidad tiene visibilidad y hay en camino una ley de pareja igualitaria… Mire, la reacción contra lo diferente en materia de género, no ha sido ni es sólo de derecha. Esto está muy claro.
– ¿Cómo se traduce eso en Argentina?
– ¡Aquí mucha izquierda, vía mandato que le llegaba desde la entrañas de sus propias historias, ha sido muy homofóbica. Son sectores que aún deben una autocrítica… Acá se ha dado de todo en este tema.
– ¿Qué, por ejemplo?
– Durante la dictadura y antes de ella, nos discriminaba el poder pero también los Montoneros y el ERP… Los montos tenían un estribillo que muchos deben recordar: “¡Ni putos ni faloperos. Montoneros!”
– Creo que eso surgió por reacción a definiciones de López Rega.
– Estaba… Y su reproducción no era neutra. O sea, acá no fue sólo la derecha la que discriminó.
– Con independencia de las jerarquías eclesiásticas, ¿aquí hay una Iglesia Católica Argentina que se acerca a ustedes para reflexionar sobre cuestiones de género?
– ¡Sí, claro! Hay mucho contacto. Mire, con las comunidades de base lideradas por curas, monjas, espacios donde se lucha por la vida, por mejorar condiciones de la gente bajo pobreza, marginalidad, todas las precariedades imaginables…con esos curas y monjas estamos siempre en contacto. En los barrios, los derechos de género, de la diversidad, etcétera, están muy instalados. Se ejercen de hecho y derecho. La relación con esa iglesia y nosotros es noble, directa, ¡respetuosa! Se traduce en muchas formas.
– ¿Cuáles, por caso?
– Un dato: los fines de semana, a lo largo y ancho del país hay sacerdotes que bautizan hijos de parejas de gays, lesbianas, bendicen uniones de género. No casan, no pueden. Pero tienden la mano, no rechazan, integran lo distinto…
– ¿Democracia a escala pira y cadis?
– ¡Vida, defensa de la vida! Hay muchas cosas muy importantes que están sucediendo en este plano.
– ¿Qué otras?
– El trabajo conjunto que a favor de la vida, en defensa de quienes sufren estigmatización y prejuicios, despliegan curas, monjas, laicos codo a codo con otras iglesias no católicas. Trabajo silencioso, pero firme.
– Las Fuerzas Armadas argentinas se resisten, hoy muy veladamente, al ingreso de judíos a sus institutos de formación de suboficiales y oficiales. Historia que viene de siempre. Incluso ser conscripto judío siempre implicó padecer un calvario durante uno o dos años. Sin embargo, ya hay matrimonios igualitarios entre oficiales, suboficiales, también entre unos y otros. ¿Cómo reflexionar aquella cultura y esta realidad?
– Esta realidad es propia, resultante de la dialéctica de la historia. Los vientos de los tiempos arrasan con realidades que se presentaban como bronces eternos. Pero no lo son.
– ¿Cómo definir más ampliamente lo que está sucediendo en materia de género entre los militares?
– Bueno… quizá de muchas maneras. Lo concreto: en su interior se pierde el miedo a marchar a contramano de una cultura tradicionalmente fundada en mucho de homofobia. Se sinceran situaciones legítimas, fundadas en derecho. En el Ejército, por caso, ya hay una pareja de oficiales que contrajo matrimonio igualitario. Fueron los primeros que hicieron pública su decisión, pero no son las únicas parejas existentes en esa fuerza. También las hay en la Fuerza Aérea. Algunas funcionan de hecho. Y hay matrimonios consumados públicamente en el grueso de la las fuerzas de seguridad, incluso en la Federal y la Metropolitana. Espacios donde -por caso en la Policía de Santa Fe y no es la única- hay transexuales.
– ¿Cómo les van en sus carreras a estas personas?
– No les es fácil, por supuesto. Pero mejora la relación.
A los 20…
– ¿Cómo se define políticamente?
– Milito en el Partido Socialista desde los 16 años. Tengo 36. Soy congresal, pero no tengo cargo partidario. Trabajo en el espacio que lidera el senador Giustiniani… Silvia Burger, etc.
– ¿A qué edad asumió su homosexualidad?
– A los 20.
– ¿Antes estuvo de novio con alguna mujer?
– Sí, sí, claro. Recuerdo muy bien esa relación. La suelo ver, está casada, tiene pibes.
– ¿Hoy está en pareja?
– Sí. Y me voy a casar pronto en el marco de la ley de matrimonio igualitario
– Cuando uno explora la historia, la reciente para el caso, de cómo se trabajó y logró la ley de matrimonio igualitario, encuentra piezas discursivas formidables. En el libro de Bruno Bimbi, por ejemplo, se reflexiona sobre el discurso de Elisa Carrió: formidable, pero se abstuvo de votar. Y el de Miguel Pichetto, un conservador, pero que hizo un defensa muy sólida de la ley. ¿Cómo reflexiona estos contenidos y actitudes?
– Coincido con Bimbi, claro. Creo que Elisa hizo su aporte intelectual, fue importante, pero se corrió por razones de fidelidad a su credo pero sin generar oposición a la norma. Y no me pareció mal ese derrotero. Y Pichetto, conservador o no, fue un hombre de Estado. Supo de la ola en que se movía la historia.
CARLOS TORRENGO
carlostorrengo@hotmail.com
OPINIÓN
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