Magalí Canosa, pura pasión flamenca
Tras una larga y exitosa carrera en Buenos Aires, la viedmense acaba de volver a su ciudad natal para quedarse a enseñar su arte.
DANZA
Cuando arranca la guitarra, el palmeo y el cantaor con su letanía, Magalí Canosa despliega en escena un talento y una pasión que la hacen brillar. Vivir y trasmitir el flamenco hoy, requiere de una búsqueda y de un gran amor por la danza. Así lo hace día a día esta joven bailaora y profesora, mientras continúa sumando espectáculos y adeptos al género.
La historia de Magalí con la danza comenzó a muy temprana edad, en Patagones. Con los años y a través del esfuerzo personal, pudo lograr especializarse en lo que le gustaba.
Ahora tiene una larga lista de títulos. Pero más allá de eso, Magalí es sobre todo una gran bailaora, una artista. La pasión que tiene por la danza cautiva al público que la ve. Y así vive su arte.
Luego de muchos años de vivir en Buenos Aires, regresó para quedarse en Viedma, en donde ha comenzado a hacer escuela y organizar eventos de flamento.
-¿Cómo empezaste con las danzas españolas?
-Con Cristina Capillas, en Patagones. Mi mamá me mandó como a todas las nenas, a los cinco años, a probar algunas disciplinas, y me quedé con la danza española sobre todo. Siempre me apasionó la danza española, el flamenco.
-Ahí te quedó el interés por perfeccionarte…
-Sí. Ypor suerte tuve el apoyo de mi familia, siempre lo digo, porque no era una carrera convencional. Todo lo contrario.Pero yo tuve el apoyo de mi familia, y me pude ir a Bahía Blanca.
-Quienes te han visto en escena en tus espectáculos quedan sorprendidos. Recientemente estuvo el Corro Flamenco, y fue un gran show de dos días seguidos. ¿Cómo surgió la idea?.
-Es un poco complejo porque a los músicos de flamenco es difícil encontrarlos. En general, la mayoría reside en Buenos Aires porque ahí tenen dónde estudiar. Con los chicos venimos trabajando hace dos años. A mi me encanta que puedan salir de Buenos Aires, porque allá somos muchos haciendo lo mismo, y cuando salís te das cuenta que en otros lugares no hay de esto, entonces valoran de otra manera el arte. Así que están re contentos y tienen muchas ganas de seguir viniendo.
-¿Cómo se vive la danza después de tantos años? Porque al principio eras la niña enviada por su mamá a aprender, pero ahora es diferente…
-El flamenco es una danza muy visceral, muy pasional. Es una danza que te transporta, que se lleva como modo de vida. Yo creo que escucho cualquier melodía de flamenco y enseguida me emociona porque es algo que me gusta muchísimo. Y por suerte, trabajando con amigos, con gente que uno quiere, es maravilloso, porque es como que uno está enamorado de su profesión. Vos decís: ¿de ésto trabajo?, ¿de ésto vivo?, ¿a esto me dedico?. Y es como un disfrute permanente… Yo vivo la danza como eso, como una forma de vida. No podría no bailar.
-¿Cómo le trasmitís eso a tus alumnas? Más allá del ensayo coreográfico y la coordinación…
-Que se puedan conectar con el momento; que en el momento en que uno está bailando sepan que no es tan importante si le sale bien el paso, si va a ritmo, si sonríe, si está seria.Lo importante es que se pueda conectar con lo que está pasando; que sea real, verdadero. Porque entre la conexión del movimiento y la danza, el plus lo genera lo verdadero, la emoción, la expresividad, digamos, no solamente lo de afuera, la forma. Y el flamenco tiene mucho de eso. Eso genera que aflore un montón de emociones. Tiene que ver más con lo interpretativo, con la emoción.
Emanuel Lagos
DANZA
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