“Si todos aportamos un poquito…”

Redacción

Por Redacción

No hace falta mucho: sentido común y respeto por el prójimo y por lo que nos rodea, ¡el privilegio de una naturaleza increíble! Con mi esposo disfrutamos mucho visitando la cordillera, nos gustan el campamento y el contacto directo con esos lugares tan bellos. Lamentablemente cada vez es más la contaminación que se aprecia, basura por doquier: plásticos, latas, envoltorios en general, un sinfín de botellas (de plástico y de vidrio) y, por supuesto, el pañal descartable, un clásico del paisaje (descartable no incluye “arrójenme donde sea”… mamis, empecemos dando el ejemplo a nuestros niños). Claro que no todos los que disfrutan del lugar dejan su “impronta” en él; están los más cuidadosos, los que colocan sus residuos en bolsitas… pero se olvidan de llevarlas y las dejan ahí, al lado del arbolito, a la espera de que el “recolector” las traslade al lugar apropiado. ¡Gente! No hace falta siempre el cartel que nos indique lo que debemos hacer (de hecho la foto muestra que se hace caso omiso de él), con “pensar” un poquito alcanza; a las pocas horas esa bolsa, por acción de algún animal, será destruida y con intervención natural del viento su contenido se dispersará ampliamente. No hace falta ir muy lejos. Lo mismo sucede en toda la ribera de nuestros ríos, que también “padecen” la presencia del hombre –que seguramente proviene de algún otro planeta, ya que éste parece no pertenecerle y por ende no le interesa preservarlo–. Educación y respeto es la base, lo que mostramos a nuestros hijos, aunque sea en mínimas acciones, es un aporte valioso para su educación y accionar de mañana. Si todos colaboramos, algo podemos mejorar. Alejandra Domínguez DNI 16.429.766 Neuquén

Alejandra Domínguez DNI 16.429.766 Neuquén


No hace falta mucho: sentido común y respeto por el prójimo y por lo que nos rodea, ¡el privilegio de una naturaleza increíble! Con mi esposo disfrutamos mucho visitando la cordillera, nos gustan el campamento y el contacto directo con esos lugares tan bellos. Lamentablemente cada vez es más la contaminación que se aprecia, basura por doquier: plásticos, latas, envoltorios en general, un sinfín de botellas (de plástico y de vidrio) y, por supuesto, el pañal descartable, un clásico del paisaje (descartable no incluye “arrójenme donde sea”... mamis, empecemos dando el ejemplo a nuestros niños). Claro que no todos los que disfrutan del lugar dejan su “impronta” en él; están los más cuidadosos, los que colocan sus residuos en bolsitas... pero se olvidan de llevarlas y las dejan ahí, al lado del arbolito, a la espera de que el “recolector” las traslade al lugar apropiado. ¡Gente! No hace falta siempre el cartel que nos indique lo que debemos hacer (de hecho la foto muestra que se hace caso omiso de él), con “pensar” un poquito alcanza; a las pocas horas esa bolsa, por acción de algún animal, será destruida y con intervención natural del viento su contenido se dispersará ampliamente. No hace falta ir muy lejos. Lo mismo sucede en toda la ribera de nuestros ríos, que también “padecen” la presencia del hombre –que seguramente proviene de algún otro planeta, ya que éste parece no pertenecerle y por ende no le interesa preservarlo–. Educación y respeto es la base, lo que mostramos a nuestros hijos, aunque sea en mínimas acciones, es un aporte valioso para su educación y accionar de mañana. Si todos colaboramos, algo podemos mejorar. Alejandra Domínguez DNI 16.429.766 Neuquén

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