Vacas sagradas
ESCÁNDALO EN LA FIFA
Para la cultura hindú las vacas son seres sagrados. Están protegidas por ley y nadie osa molestarlas. La irrupción del budismo contribuyó a que estos animales reciban trato de intocables.
Para muchos occidentales esta sacralización resulta paradójica en un país como la India, en el que la pobreza y el hambre están a la orden del día.
En el ámbito empresarial el término “vaca sagrada” también se utiliza para identificar a aquellos líderes autocráticos que durante años imponen sus condiciones. Algo similar a lo ocurrido durante décadas con las presidencias de la FIFA, de la Conmebol y de la AFA.
En esas instituciones que mueven negocios monumentales, como decidir sedes de mundiales, copas continentales, publicidad, televisación o construcción de estadios, sus popes se han eternizado en sus cargos merced a favores, negocios o privilegios que tuercen voluntades y aseguran lealtades.
Joseph Blatter, con 79 años, lleva 17 como mandamás de la entidad rectora del fútbol mundial. El viernes pasado logró su quinta reelección consecutiva al derrotar por 133 votos a 73 -y posterior retiro- al príncipe Alí de Jordania.
El poder concentrado durante tantos años por el suizo y la dudosa capacidad de su ignoto adversario pudieron al momento contra la denuncia de corrupción por coimas y sobornos formulada por la Justicia de Estados Unidos. Aun con la negativa de la UEFA y parte de la Conmebol y con el pronunciamiento opositor de líderes mundiales como David Cameron, Angela Merkel, Michelle Bachelet y el príncipe William, Blatter seguirá jugando, al decir de John Carlín, su papel “de tonto o de despistado”.
La búsqueda de cobijo de dirigentes que pueden verse salpicados por la denuncia y los intereses en juego de los beneficiados por los próximos mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022 terminaron de cerrar los números para la continuidad del helvético.
La perdurabilidad en los cargos de conducción no es sólo patrimonio de la FIFA. En la Conmebol Nicolás Leoz fue amo y señor durante 27 años (1986- 2013), cuando los inicios de las acusaciones por soborno, fraudes y otros delitos de los que lo acusan lo “obligaron” a renunciar.
El paraguayo fue quien fijó la sede de la Conmebol en Luque. Cuenta la leyenda que el hotel construido para los encuentros de la dirigencia sudamericana alberga dos lujosas suites presidenciales que sólo eran utilizadas cuando Leoz y Grondona coincidían en las reuniones.
Despedido con halagos y hasta distinciones, su salida se vinculó con un supuesto soborno de 20 millones de dólares por apoyar la candidatura de Qatar como sede del Mundial 2022.
En todos estos casos hay un denominador común en el que poco se repara: la redacción de estatutos a medida que aseguran “legitimidad”, permanencia e incondicionalidad.
El extinto Julio Grondona gobernó la AFA durante 35 años en los que sólo hubo lista opositora en 1991, cuando Teodoro Nitti fue aplastado por 39 votos a uno. Pasaron 15 presidentes de la Nación y Don Julio siguió allí, apoltronado en su sillón de calle Viamonte.
El sistema eleccionario de la AFA vulnera la división de poderes. El presidente concentra todo el poder: el Comité Ejecutivo, la Asamblea y el Consejo Federal. Además, designa los 14 cargos del Comité Ejecutivo (con doble voto para desempatar), elige a nueve miembros del Consejo Federal (con diez miembros forma el quórum) y designa a todos los miembros del Tribunal de Disciplina Deportiva, del Tribunal de Apelaciones y del Colegio de Árbitros.
Cada período presidencial es de cuatro años, mientras que el mandato de los miembros del Comité Ejecutivo, del Consejo Federal y de los asambleístas es de uno.
El formato argentino nada tiene de democrático, ya que la asamblea encargada de elegir al presidente está formada por el 1,6% del total de afiliados y para poder ser candidato al postulante se le exige que reúna, en avales, casi el 15% de los electores, siete sobre 49, lo que ha generado un voto calificado que perjudica a los clubes del interior.
Por ello, para cambiar parte de esta historia resulta fundamental, en todos los casos, modificar los estatutos estableciendo un sistema electoral democrático que limite las facultades del presidente, prohíba las reelecciones indefinidas y exija la publicidad y contralor de los actos de gobierno.
Establecer un cupo a la participación de candidatos con militancia política partidaria o sindical puede generar un saludable viraje para preservar el objeto para el cual han sido constituidos los clubes y las asociaciones.
Es esperable que la investigación a cargo de la implacable Loretta Lynch siga destapando negocios turbios y que los tiempos de cambio lleguen a todas estas entidades donde la corrupción ha manchado definitivamente la pelota.
Pocos ejemplos resultan tan categóricos de la disociación habida entre el provecho personal de los dirigentes y los fines nobles que las instituciones que presiden persiguen.
Un llamado a una profunda reflexión de sociedades que aceptan con resignación el “roban pero hacen” y a aquellos dirigentes que consideran que “todo pasa”, excepto ellos.
MARCELO ANTONIO ANGRIMAN
Abogado. Profesor nacional de Educación Física. marceloangriman@ciudad.com.ar
MARCELO ANTONIO ANGRIMAN
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