Condenaron a 12 y 10 años a los autores del crimen de Quilaleo
La víctima era cuidador de una iglesia evangélica en Bariloche. Lo mataron hace casi un año cuando intentó impedir que tres violentos ladrones ingresaran a robar al templo religioso.
Eduardo Quilaleo nunca dejó de asistir a la iglesia evangélica de la calle Los Radales 699, que conoció cuando era un niño porque lo llevó su abuela. Quienes recuerdan a Eduardo aseguran que era un hombre sencillo y solidario. En ese humilde templo lo mataron cuando intentó impedir un robo.
El homicidio de Eduardo causó estupor en el barrio Lera, donde creció junto a sus cuatro hermanos. “Uno quería la pena máxima, pero con doce años está bien”, afirmó ayer Jorge Quilaleo, hermano de la víctima. Dijo que lo importante es que los tres están detenidos y “lo que hizo la justicia no quedó en vano”. “Mi hermano murió por la iglesia, porque su vida era la iglesia”, destacó Jorge.
Los jueces de la Cámara Criminal Segunda de esta ciudad, Gregos Joos, Héctor Leguizamón Pondal y César Lanfranchi condenaron a 12 años de prisión Juan Pablo Riquelme y Jonathan Andrés Ferreyra y le impusieron 10 años a Iván Rodrigo Antuy como autores penalmente responsables del delito de robo seguido de muerte. La sentencia se leyó el viernes y no está firme porque se puede apelar.
Las pruebas genéticas incriminaron en forma directa a los acusados con el hecho. Tenían manchas de sangre de la víctima en zapatillas y ropa que vestían cuando fueron detenidos.
Para los jueces se demostró en el juicio que los jóvenes actuaron en convergencia intencional y previo acuerdo de voluntades la noche del 12 de junio de 2015 cuando entraron a la iglesia evangélica “Asamblea Cristiana Dios es Amor”.
Quilaleo estaba en el interior del templo porque vivía en ese lugar, donde cumplía funciones de cuidador. El hombre trató de impedir el robo y forcejeó con los tres jóvenes. Quilaleo recibió cuatro puñaladas y dos violentos golpes en el rostro. Los agresores aprovecharon que la víctima agonizaba para apoderarse de elementos de una batería, un parlante, un taladro y una mezcladora de sonido, que había en la iglesia y huyeron.
La defensa de los imputados había pedido la absolución o penas más bajas porque la noche del hecho estaban alcoholizados y drogados.
Datos
- La defensa de los imputados había pedido la absolución o penas más bajas porque la noche del hecho estaban alcoholizados y drogados.
Eduardo Quilaleo nunca dejó de asistir a la iglesia evangélica de la calle Los Radales 699, que conoció cuando era un niño porque lo llevó su abuela. Quienes recuerdan a Eduardo aseguran que era un hombre sencillo y solidario. En ese humilde templo lo mataron cuando intentó impedir un robo.
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