Racing campeón: Lisandro López, el líder positivo
En un contexto en el que muchos de los protagonistas deciden calentar el clima innecesariamente con declaraciones filosas y acusaciones cruzadas, el fútbol argentino necesita jugadores como Lisandro López. Cerebrales, medidos, positivos. Licha tiene siempre la palabra justa, y que el título de la Superliga haya quedado en su poder es al menos reconfortante.
Saber cuando hablar y cuando callarse es una virtud, y Lisandro es uno de los que mejor la maneja en este ámbito. Supo dar el empujón necesario después de caer en la Libertadores, y supo también bajar las revoluciones cuando el Centurión-gate amagaba con socavar las estructuras de un Racing que venía bien rumbeado.
El mérito de Licha no es únicamente extrafutbolístico. Así como es un líder positivo en el vestuario y en los micrófonos, es un protagonista excluyente en el terreno de juego. Con la vigencia de los grandes, López supo reinventarse después de un gran paso por Europa y se convirtió en un jugador pragmático, ideal para este Racing de Coudet.
El delantero supo combinar la experiencia de sus 36 años con la frescura de aquel que disfruta lo que hace y, sobre todo, el lugar en el que lo hace. Racing es Licha y Licha es Racing. Esa simbiosis permite que el goleador aporte un plus, un «esfuerzo extra» que muchas veces fue clave para llegar a este festejo.
López anotó 17 de los 42 goles de Racing, y participó de forma activa en otros tantos. Fue egoísta cuando tuvo que serlo, pero fue generoso más veces aún. Y estuvo lejos de ser aquel que anota frecuentemente el último tanto en una goleada, o el descuento en una derrota: los goles de Licha fueron, en su mayoría, en partidos trascendentales.
Fue el goleador, pero cuando hubo que ponerse el mameluco, no dudó ni un instante. Licha fue delantero y defensor, fue ariete y volante, fue ataque, creación y defensa. Es que así como se lo vio festejando tantos, se lo pudo observar tirándose a los pies a cortar un avance de Independiente, por ejemplo.
Que Licha López haya sido la figura del campeón es justo. Es, sobre todo, esperanzador. El fútbol argentino necesita este tipo de protagonistas, que escasean a nivel global. Que jugadores como Lisandro tengan en sus vitrinas el fruto de tanta cosecha es una caricia a este deporte.
En un contexto en el que muchos de los protagonistas deciden calentar el clima innecesariamente con declaraciones filosas y acusaciones cruzadas, el fútbol argentino necesita jugadores como Lisandro López. Cerebrales, medidos, positivos. Licha tiene siempre la palabra justa, y que el título de la Superliga haya quedado en su poder es al menos reconfortante.
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