«A Andy le tengo aprecio, como se lo tenía mi hijo»
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Al término de la primera audiencia existieron distintas sensaciones entre los familiares de las víctimas de la avalancha del cerro Ventana. Hubo quienes prefirieron el silencio; otros presagiaron una condena; también estuvo quien aseguró que «Andy es el chivo expiatorio».
Los padres de Gimena Padín transitaron durante varios momentos de la jornada por el terreno de la emoción y las lágrimas. Quizá el motivo haya sido que el nombre de su hija fue el más mencionado durante la jornada debido a que, esa trágica tarde del 1 de setiembre, Gimena sufría un dolor en una de sus piernas y su dolencia había acelerado el regreso y la búsqueda de una ruta más directa hacia el pie de la montaña. También fue la última víctima fatal encontrada en la avalancha.
Cuando fueron consultados por «Río Negro» sobre su apreciación del primer día del juicio, dijeron, con ojos empañados, que preferían mantenerse en silencio.
Distinta fue la posición de Pablo Monteros, padre de Roberto, uno de los jóvenes fallecidos. Aseguró entender la forma en que obró Lamuniere ese día; afirmó tenerle aprecio «como se lo tenía mi hijo», y sostuvo que el guía es un «chivo expiatorio» de otras muchas culpas ajenas o, al menos, compartidas.
«Hoy es muy simple profetizar sobre lo obvio» dijo Pablo, refiriéndose a algunas afirmaciones del coronel Carlos Bustos, quien actuó como perito en la causa y arriesgó en su declaración algunas afirmaciones contundentes e incriminantes.
El padre de Roberto Montero sostuvo que su hijo siempre hablaba bien de Lamuniere y que, incluso, le profesaba cierta admiración.
«Por eso es que sé que esto fue un accidente y que Andy nunca imaginó que pudiera ocurrir semejante desgracia» dijo.
Nota asociada: TRAGEDIA DEL VENTANA: Comenzaron a juzgar al guía por la avalancha mortal
Nota asociada: TRAGEDIA DEL VENTANA: Comenzaron a juzgar al guía por la avalancha mortal