Aborto legal… y obligatorio

Bueno, ahora ha triunfado parcialmente el famoso aborto. Vamos a razonar, si es que tenemos con qué.

Vuelvo a lo mismo que ya he repetido infinidad de veces: ¡somos demasiados! Tarde o temprano, no solamente tendremos el aborto legal, sino que pasará a ser obligatorio. ¿No lo vemos? La multiplicación de seres humanos es tan vertiginosa que de 1.000 millones se ha pasado en 220 años a la friolera de 7.800 millones y en aumento. ¿No lo vemos en los campamentos de refugiados que desde lugares remotos se acercan para cruzar el Mediterráneo, como manera de subsistir? Aunque dejen la vida en el mar, se prefiere eso a la miseria que reina en sus países.

Es que no solamente se pelea entre los iguales. La robótica, a fin de abaratar costos, es el enorme drama. Entonces, buscamos ¿excusas estúpidas? para evitar que un bichito nos mate a todos y hoy solo se disputan una vacuna contra el pobre, que en su momento fue inocentón. Pensar, si se puede, que mide una micra (un millón de veces más chiquito de un milímetro), ¿un trapo lo detiene? ¡Como perico por su casa! Y allá vamos, inyectarnos ¿qué?. Y la Iglesia, ¿qué dice? Nada.

Mejor así. Ya no son pestes enviadas de vaya a saber quién. Desde hace años y años se ha bregado por el nacimiento de hijos, sea como sea. Aquí tenemos hoy que se han sustituido las guerras por los ahogamientos. Es más cristiano.

Por lo menos se controla la natalidad, en la esperanza de tener algo mejor, pero mueren en el intento. ¿Habrán sido felices? ¿Festejarán la Navidad? Pero no solamente en Europa. ¿Y las caminatas en América Central? ¡Qué sabremos del mundo! Solo yo y después yo.

Ana S. Carrasco

DNI 5.758.275

MENDOZA


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